Romani Design: Moda para empoderar a los romaníes

Artículo publicado el 4 de Enero de 2016
Artículo publicado el 4 de Enero de 2016

El estilo romaní está de moda en Hungría, algo que se ha hecho posible gracias a la marca "Romani Design". En todo el país, actrices famosas aparecen con vestidos floreados de estilo gitano: Llevar "Romani" se ha asociado con una actitud abierta de mente. Además de su éxito en la alta costura, las mujeres detrás de Romani Design tienen presente su misión: Dar poder a las comunidades romaníes.

La marca Romani Design comenzó en un pequeño taller de moda en 2009 y fue subiendo en la escala de la moda. Desde 2010, sus espectáculos han sido esenciales entre los eventos de la clase alta húngara: Durante 2 años, Romani Design ha presentado su colección en los Fashion Days de Marie Claire.

En exposiciones en lugares tan distantes como Berlín, Bruselas, Stuttgart y París, Romani está sobre la pasarela —a menudo invitado por la embajada húngara local o la institución cultural correspondiente. Recientemente, Romani Design participó en un desfile en Nueva Delhi, organizado por la embajada de Hungría de la India. Su última colección se llama IKON, en la que replantea los atuendos icónicos de mujeres icónicas y pone sus fuertes identidades en el punto de mira.

El Hada Madrina de Romani Design

La madrina de este sexy y colorido cuento es Erika Varga, fundadora de Romani Design. "Mi misión es elevar el prestigio de las comunidades romaníes y, por tanto, darles poder", explica. "Yo misma soy una de esas romaníes que asumen y están orgullosas de su identidad. Otros hacen lo que sea por ocultarla y, desgraciadamente, este es el grupo más grande. Quiero mostrarles que hay una identidad romaní nueva y libre".

Erika ha estado trabajando en la construcción de esta identidad desde que obtuvo su diploma en etnografía. Creó la Fundación Amaro Trajo ("Nuestra Vida”) para la cultura romaní en 1999 y desde 2004 ha organizado talleres etnográficos romaníes para niños y ha visitado comunidades romaníes por todo el país. Su actividad de confección empezó en 2009, con la fundación de Romani Design, que ella considera un medio poderoso para compartir su mensaje.

"La marca me ayuda a difundir el mensaje más alto y más fuerte, ya que los atuendos hablan por sí mismos", afirma. "Generan diálogo en la sociedad acerca de la vida romaní. Hoy en día, el embajador estadounidense y actrices famosas llevan Romani; tal vez los jóvenes romaníes les vean por televisión y empiecen a ver el lado positivo de su propia cultura".

"No sé coser..."

"...y mis compañeras tampoco saben", comenta Erika cuando habla de la confección. "La confección requiere conocimientos complejos y todas estamos en diferentes etapas, estamos aprendiendo".

Romani Design comenzó como un negocio que empleaba a 6 personas, mientras que hoy participan ya entre 9 y 12, dependiendo de la cantidad de internas. Además de las hermanas Varga, Erika y Heléna, hay otras 5 mujeres romaníes y no romaníes que trabajan de manera permanente en el estudio de moda. Toda la familia se involucra: Erika diseña la ropa, su hermana Heléna es la responsable de los accesorios y su madre Margitka crea marionetas romaníes. Todos tienen su papel en este cuento de hadas.

Algunas de las marionetas romaníes encuentran propietarios en subastas benéficas para UNICEF. Sin embargo, la caridad no es el recurso en el que cree Erika cuando se trata de alcanzar un cambio social. Ella prefiere proporcionarles a los necesitados una profesión. La fundación Amaro Trajo ha participado en programas educativos de confección durante todo el tiempo en el que ha existido Romani Design. En 2013 participaron en un programa húngaro-eslovaco de la UE de un año en el que convirtieron en sastres a 15 aprendices, tanto romaníes como no romaníes. Hicieron lo mismo al año siguiente con 4 aprendices en un período de 6 meses, sólo que esta vez se auto-financiaron.

"El 2015 fue el primer año en el que nos concentramos realmente en el negocio —al principio estábamos más preocupadas por transmitir nuestro mensaje social— y como el mensaje quedó fuertemente conectado a la marca, podemos permitirnos el lujo de tener esos dos frentes abiertos", dice Erika, además de afirmar que el convertirse en una entidad financieramente independiente es el siguiente reto para Romani Design.

"Estos últimos años hemos estado muy contentas de presentar nuestro mensaje en cualquier lugar al que la gente nos invitara de manera gratuita, y ahora siempre nos pagan. De todas formas, entre el 50% y el 60% de nuestros gastos son financiados por ERSTE Foundation Roma Partnership, en cuyo programa participamos. Nuestra intención es hacer ese porcentaje cada vez más pequeño y construir un negocio sostenible, y para ello la Fundación nos ayuda a aprender cómo hacerlo".

Romani como inspiración

Según la investigación que han llevado a cabo Erika y sus compañeras, Romani Design es la única iniciativa en Europa que usa la moda como una fuerza para la construcción de la comunidad romaní. Sin embargo, la red está lista para la construcción y ya han inspirado a otras organizaciones húngaras en Eslovaquia y Rumanía para implementar el "método Romani" —utilizar la confección para hablar sobre la cultura romaní.

El zumbido interior es tan fuerte como lo es en el extranjero: Cada vez más organizaciones contactan con Romani Design con la esperanza de cooperar con ellos. "Recibimos solicitudes cada día", dice Erika. "Vienen a visitarnos clases de los colegios. Jóvenes romaníes y no romaníes nos piden por igual atuendos para presentaciones públicas. Yo estoy feliz de proporcionarles ropa, ¡la única condición es que la usen!".

Erika destaca a un joven científico de origen romaní que optó por llevar un chaleco Romani para celebrar una conferencia en la Academia Húngara sobre la identidad romaní moderna. Voluntarios de Bagázs —la mayor asociación húngara que trabaja para la inclusión de romaníes que viven en condiciones de extrema pobreza— también tuvieron la oportunidad de llevar Romani.

Prestigio romaní

El estudio de moda de Romani Design está situado en una antigua mansión en un barrio exterior de Budapest, donde Erika vive con su marido y su perro. "Necesitábamos un lugar más grande para el estudio", dice, "y también tuvimos problemas con nuestros vecinos en el centro. Les gustábamos mucho, pero se asustaron cuando 6 alumnos gitanos subieron por las escaleras para visitar el estudio".

De manera paralela a las piezas romaníes de clase alta creadas por este estudio, la marca planea lanzar una colección más accesible, con precios que vayan desde los 70 a los 100 euros y que resultaría asequible para la clase media húngara. "El dinero no puede ser un obstáculo. Si alguien quiere llevar Romani y sólo tiene 50 euros, haremos algo por 50 euros", asegura Erika.

Mientras tanto, Erika y Heléna nos enseñan con orgullo su nueva colección de bolsos, diseñada completamente por Heléna. Su diseño especial se hace con una máquina que vieron en una feria de diseño en Berlín. La tela que compraron en la India se apila sobre los estantes. Delante de la cámara se encuentran mujeres romaníes fuertes, sonriendo con orgullo, con éxitos detrás de ellas y grandes planes por delante.

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Este artículo fue publicado por nuestro equipo local en cafébabel Budapest.