Rugby en Italia: todavía demasiado fútbol

Artículo publicado el 10 de Febrero de 2009
Artículo publicado el 10 de Febrero de 2009
La antigua cultura latina está en el ADN del rugby. Al principio se le llamaba harpastum y lo jugaban los soldados romanos para mantenerse en forma durante los duros inviernos de las campañas militares en la Galia. Un deporte con una ética férrea que todavía tiene mucho de minoritario

El rugby moderno, con las reglas que conocemos hoy, nace en Inglaterra a finales del siglo diecinueve. En Italia ha tenido un desarrollo desigual, hasta su consagración hace unos veinte años. El mérito no es solo de los triunfos, sino también de la personalidad de George Coste, entrenador de la selección italiana desde 1993 hasta 1999. Es así como la fiebre del rugby ha contagiado también a los italianos.

Balón ovalado por Navidad

FotoRita [Allstar maniac] / FlickrLos más jóvenes lo consideran una buena alternativa a un fútbol, cada vez más envuelto en escándalos de doping, cada vez más esclavo de los intereses de los grandes patrocinadores, cada vez más ‘pasarela’ de jugadores que se comportan como estrellas del espectáculo. La pasión por el rugby está conmocionando Italia. Los partidos del torneo Seis Naciones registran siempre llenos absolutos. A los niños se les regala un balón ovalado por Navidad. Francesco Ardizzoni, de 18 años, vive en Pieve di Cento, un pequeño pueblo en la provincia de Bolonia. Aquí el rugby lo tienen metido en la sangre y se practica desde la escuela primaria. Él es el capitán del Altran Italia Cus Bologna, el equipo de rugby sub 19 del Centro Universitario deportivo.

"Este deporte te hace comprender más que ningún otro qué signidica el juego en equipo"

"Este deporte te hace comprender más que ningún otro qué significa el juego de equipo: no se juega solo para lanzar la pelota sino, sobre todo, para apoyar al compañero de equipo que está en problemas. No se juega para humillar al adversario, sino para ponernos nosotros mismos a prueba", dice. En el campo no hay sitio para las "divas". "Jugando al rugby, he aprendido la lealtad frente al adversario", confirma Federico Soavi, de Bolonia, 17 años, que juega como extremo en el mismo equipo. También él se ha criado a base de pan y rugby. La pasión por este deporte se la ha transmitido su padre.

Sudor, fatiga, sacrificio. Pero también juego limpio, educación, solidaridad. El rugby es todo esto... Y algo que no existe en ningún otro deporte: el famoso ‘tercer tiempo’. Es la juerga que se corre al final del partido, cuando los jugadores de los dos equipos se dejan llevar por la fiesta. "En el campo son ochenta minutos entre leones, pero fuera volvemos a ser todos amigos", dice Francesco. "El almuerzo del domingo, que en Italia es toda una institución, lo hacemos con los compañeros de equipo en vez de con la familia", añade Federico.

Bendito patrocinador

Iguana Jo / Flickr

¿Pero por qué en Italia el rugby sigue siendo un deporte ‘minoritario’? La culpa es de la indiferencia de los medios de comunicación, según dice más o menos todo el mundo. Por televisión se habla solo de fútbol. El rugby está siempre confinado a la televisión de pago. La clandestinidad de los grandes patrocinadores (exceptuando el Benetton Rugby de la ciudad Treviso) mantiene a este deporte bien lejos de los focos. El propio equipo del Cus Bologna ya no existiría si no fuese porque Altran Italia, sociedad que se ocupa de la energía, no se hubiese tomado este patrocinio como algo personal. Los chicos del Altran Italia Cus Bologna se entrenan cuatro veces por semana, después de clase. Juegan casi todos los domingos a las 12:30, bajo el sol, la lluvia o la nieve. "El contacto y el placaje son componentes esenciales", explica Alessandro Marino, entrenador del equipo y preparador de rugby desde hace más de veinte años. "El entrelazado de los cuerpos es necesario para echar abajo el muro del adversario. Se crea una sinergia para sobrevivir, para ocupar el espacio del otro, pero se combate siempre con gran lealtad. A lo mejor es por esto que, en una sociedad en la que uno se afirma dando golpes bajos, el rugby es casi un deporte fuera de época".

"En una sociedad en la que uno se afirma dando golpes bajos, el rugby es casi un deporte fuera de época"

¿Qué es lo que distingue a los chicos que juegan a rugby? "Una gran forma física consagrada a la inteligencia y el control total de la agresividad: en el rugby todo el cuerpo se convierte en el brazo operativo de una mente despierta y rápida", continúa el entrenador. "Y además cuenta la compostura y prestar mucha atención y cuidado a la hora de relacionarse con los demás".

El rugby como disciplina y educación sobre el respeto: de hecho los asistentes sociales lo consideran una buena terapia para atenuar la agresividad de los ‘matones’. El mismo respeto y compostura se encuentra también en los aficionados, que nunca han protagonizado episodios de violencia, un fenómeno desgraciadamente asociado cada vez más frecuentemente a los espectáculos de fútbol.