Rugby: ¿eres capaz de aprender su léxico para seguir la Copa del Mundo 2015?

Artículo publicado el 25 de Octubre de 2015
Artículo publicado el 25 de Octubre de 2015

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Además de tener unas reglas de juego variables que hay que señalar, el rugby ha ido atesorando a lo largo del tiempo un léxico propio. Para entender este deporte y poder apreciar la Copa del Mundo 2015 en toda su dimensión, merece la pena esforzarse en aprender su complicado léxico y hacer algunas «corbatas» al lenguaje tradicional. Rindamos homenaje a su jerga en cuatro idiomas.

La Copa del Mundo de Rugby 2015, que se disputa en Gales e Inglaterra, arrancó el pasado 18 de septiembre en Londres. Si no lo sabes, será seguramente porque eres de un país diferente a los 8 países europeos que participan en la competición. Si te importa un pimiento, será seguramente porque nunca has entendido nada de este deporte que evoluciona muy rápido y cuyo vocabulario es una condición sine qua non para su aprendizaje.

Ensayos y golpes de castigo

El rugby se inventó en Rugby, una ciudad del centro de Inglaterra en la que, un buen día de la primera mitad del siglo XIX, un tipo decidió coger el balón con la mano. Siendo inglésa, la disciplina conserva todavía la impronta de la lengua de Shakespeare. No es raro escuchar en televisión a comentaristas deportivos italianos o franceses hablar de turnover (rotación con una finalidad estratégica), de up and under (golpe elevado) o de off-load (movimiento que consiste en liberar el balón a un jugador de apoyo tras el contacto). Pero si estos términos se resisten a una traducción con términos latinos concretos, se debe a que hacen referencia a movimientos técnicos o jugadas recientes desde un punto de vista temporal. La especificidad del rugby 15 se basa más bien en otras fases de juego más antiguas, y la mayoría de los términos ingleses encuentran una traducción adecuada y precisa para ellos en el caso de Francia e Italia, y para algunos en el caso de España.

Así, el try - essai en Francia, meta en Italia, 'ensayo' en España – simboliza aquello por lo que los dos equipos se enfrentan. Es la anotación más importante y consiste en apoyar el balón con las manos, brazos o pecho en la "zona de anotación" – in goal area o area di mita - del adversario. Un ensayo vale 5 puntos. También se pueden anotar puntos en caso de transformar un ensayo: es la conversion en inglés, la transformazione en italiano, la transformation en francés y la 'transformación' en español, que equivale a 2 puntos. Conseguido el ensayo, el bando que lo obtuvo tiene derecho a patear el balón hacia los postes de gol desde el punto en el que se consiguió el ensayo, obteniendo la transformación si el balón pasa entre ambos postes y por encima del travesaño. Por último, un equipo puede sumar 3 puntos si intenta un drop o 'puntapié franco' en el juego o una penalité –penalty en inglés, punizione en italiano o 'golpe de castigo' en español: una patada a balón parado hacia los postes, desde el lugar en que se cometió la infracción, tras una falta cometida en campo contrario. 

En el rugby 15, las fases de juego parado más famosas son la mêlée y la touche si nos centramos en el francés. Aunque la touche carece de una palabra propia en los otros idiomas (line out en inglés, el galicismo touche en italiano, 'saque de banda' en español), la mêlée se convierte en una mischia en el país en forma de bota y un scrum en el Reino Unido. En España, el DRAE recoge la palabra 'melé', como galicismo, desde el año 2001: "En rugby, jugada en la que varios integrantes de cada equipo, agachados y agarrados, se empujan para hacerse con el balón, que ha sido introducido en medio de ellos, y pasárselo a otro jugador que está detrás". La melé, la demostración más evidente de que este es un deporte de contacto, constituye la jugada reina del rugby 15. Un proverbio anglosajón da buena cuenta de ello: no scrum, no win ('sin melé no hay victoria').

En la mayoría de los casos, se consigue una melé después de que el jugador del equipo contrario que lleva el balón lo deja caer hacia adelante. En Francia, se hablará entonces de en avant, en Italia de avanti, en Inglaterra de knock-on y en español podría ser 'pase adelantado'. Otra formación grupal en pleno juego, en este caso de lucha por la pelota, se conoce con el término inglés maul. En Italia, no se utiliza una palabra concreta sino la expresión mettere la palla in cassaforte (literalmente 'poner la pelota en la caja fuerte). Para los jugadores franceses, el maul es más bien una forma de aller au charbon o de mettre le bleu de chauffe ('ir al tajo' o 'ponerse el mono de trabajo' respectivamente); como se suele decir en España, 'remangarse'.

Un tenedor, una corbata y unos choques

Si bien el rugby, como dice un antiguo dicho británico, es un juego de villanos jugado por caballeros (a ruffian’s game played by gentlemen), puede ocurrir que un jugador cometa una falta grave. Así, en el rugby, está prohibido meter los dedos en los ojos de un adversario bajo pena de ser expulsado a causa de una fourchette en Francia, de un eye-gouging en Inglaterra y de una forchetta en Italia. Está prohibido también hacer un placaje a un jugador contrario que no tenga los pies en el suelo: eso es una cathédrale en Francia o un placcagio duro en Italia. El high tackle, la cravate o la 'corbata' (hacer un placaje a la altura del cuello/garganta o de la cabeza) está igualmente prohibido. Por el contrario, siempre se puede hacer una cuillère - que consiste en hacer una zancadilla con la mano y que los italianos llaman francesina (literalmente 'francesita') y los españoles 'cuchara'– o un raffût – que permite mandar a paseo/zafarse del jugador que viene con intención de hacer un placaje mediante el movimiento de sacar el brazo y apartarlo con la mano bien abierta. Un sinónimo del  frontino italiano, del famoso don’t argue me australiano y del 'rechazo' español.

Dicho esto, las expresiones más extravagantes utilizadas en el rugby tienen definitivamente su origen en el suroeste de Francia. Es aquí, en el seno de un pueblo que respira el deporte del rugby casi desde su primer aliento, donde se intercambian todavía los más bonitos marrons y châtaignes (términos que aluden a un puñetazo dirigido a la cara de un adversario), los más grandes tubes y los más fuertes cartouchestampons y caramels (impactos fuertes entre jugadores, ya sean ofensivos o defensivos). Y es aquí también donde no es necesario que ninguna lengua venga a prestar  ayuda: aquí el rugby tiene su propia jerga local. 

Nadie vino a ayudar a Jules Plisson en este tapón.