Rumanía, a dos pasos de Europa

Artículo publicado el 21 de Enero de 2005
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 21 de Enero de 2005

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La nueva Rumanía que emerge de las últimas presidenciales prevé el ingreso en Europa dentro de dos años. La UE está lista, pero plantea reservas. Reportaje.

Ha empezado, verdaderamente, un nuevo año para Rumanía. El pasado 13 de diciembre los rumanos eligieron contra pronóstico a Traian Basescu, hasta ahora alcalde de Bucarest y líder del Partido Democráta Rumano (centro-derecha), como nuevo Presidente. Aquel día, la ciudad se desprendió de sus habituales prendas grises y polvorientas y se vistió de naranja –el mismo color de la oposición demoscristiana en Ucrania- volcándose, festiva, en todas las calles hasta llenar completamente la plaza situada ante el enorme Palacio del Pueblo, inquietante emblema del antiguo régimen comunista de Nicolae Ceausescu. El nuevo gobierno de centro-derecha, dirigido por el economista liberal Calin popescu Tariceanu, de 40 años, supone un giro tras la era de gobierno socialdemócrata iniciada al acabar el comunismo en el 89’ y sólo interrumpida en el paréntesis 1996-2000, que llevó al poder a una coalición de centro-derecha similar a la que ahora pone en pie Tariceanu. El nuevo gobierno, compuesto por representantes de la Alianza de centro-derecha Justicia y Verdad y dos partidos minoritarios, la Unión de los Hungareses y el Partido Humanista, sigue la tendencia típica de los países del este, dejando mucho espacio a una clase dirigente de jóvenes de menos de 40 años, entre los que destaca el Ministro de Exteriores, Razvan Ungureanu, con sólo 36 años.

¿Logrará “Popeye” desembarcar en la UE en 2007?

Pero el verdadero giro para Rumanía tendrá lugar cuando supere definitivamente el umbral de la Unión Europea con la adhesión plena. Así se presenta el horizonte para un Basescu que, apodado Popeye por su pasado de marino, quiere hacer desembarcar a Rumanía en la adhesión a partir del 1 de enero de 2007.

El desafío no es sencillo. En efecto, sobre Bucarest planea la amenaza de la cláusula de salvaguarda que Bruselas podría aplicar si el país no logra llevar a cabo las reformas pactadas, lo cual retrasaría su adhesión un año más. De hecho, aunque insistió en sus deseos de que Rumanía (como Bulgaria) ingrese en 2007, el Consejo Europeo de Bruselas del pasado 17 de diciembre subrayó la necesidad de completar las reformas pactadas. En particular, la corrupción se mantiene como uno de los mayores problemas del páis, así como la alarmante violación de los derechos humanos en las cárceles, en las comisarías de policía y en los hospitales psiquiátricos. Tampoco el mundo de la información lo tiene fácil, y el Parlamento ha urgido a Rumanía a dar plena y efectiva aplicación a las leyes sobre libertad de prensa, tras graves presiones sufridas por algunos periodistas. Otro problema es el de la inmigración clandestina: siendo ya una frontera externa de la OTAN, Bucarest deberá vigilar también las fronteras de la Unión para evitar los flujos procedentes de Serbia, Moldavia y Ucrania. Incluso las propias elecciones dejaron dudas sobre su correcto desarrollo, a causa de numerosos fraudes señalados durante la primera vuelta.

¿Y la bajada de impuestos prometida?

El pueblo rumano, sin embargo, ha querido creer en el cambio y ha escogido a Basescu, dejándose seducir por su campaña basada íntegramente en el desafío a la corrupción para “liberar a las instituciones del Estado de la dictadura del mundo político”. Una vez elegido, Basescu aseguró “que la prensa en Rumanía volverá a ser libre e independiente”. Además, en el plano económico el nuevo gobierno dejó atónitos a todos los cronistas introduciendo a partir de finales de enero los descuentos fiscales prometidos en la campaña electoral. De ahora en adelante el impuesto sobre la renta tendrá una cuota alícuota única del 16%: sin duda un buen comienzo desde el punto de vista de las negociaciones con la UE.

Adrian, de 24 años: “tenemos que conseguirlo, no tenemos otra alternativa”. Pero, ¿qué piensa la opinión pública rumana de la Unión Europea? El tema de la adhesión fue a menudo utilizado por los anteriores gobiernos de forma instrumental para llevar a cabo leyes y reformas, incluso constitucionales, que nada tenían que ver con Europa. La mayor parte de la población cree que el ingreso en la UE comportará un aumento de su salario (en la actualidad se encuentra alrededor de 190 euros mensuales) y un cambio milagroso de su tren de vida. Pero los sacrificios que habrá que hacer son muchos, y los jóvenes lo han comprendido. “Cierto, geográficamente estamos en Europa. Pero ahora es absolutamente necesario estarlo también políticamente”, dice en un perfecto inglés Daina, joven estudiante de dieciocho años de Ciencias Políticas en Bucarest que añade: “nosotros, los jóvenes, creemos poder dar y recibir mucho con nuestro ingreso en la UE, necesitamos creer en nosotros mismos, en nuestro futuro, tenemos ganas de estudiar en los otros países europeos como nuestros vecinos”.

Adrian, de 24 años, estudiante de economía y trabajador a media jornada, insiste: “Siendo realista, admito que será difícil alcanzar los estándares socioeconómicos que nos reclama Europa, pero creo que podemos conseguirlo. Debemos conseguirlo, no tenemos otra alternativa”. Europa está a la expectativa, y se reserva el derecho de retrasar hasta 2008 la entrada de Bucarest. Mientras tanto, el 15 de diciembre el comisario de ampliación Olli Rehn advirtió: “queda aún mucho por hacer para que Rumanía se convierta en un verdadero Estado miembro en 2007”. ¿Serán suficientes la voluntad de Basescu y la pasión de Daina y Adrian?