Rumanía en un supermercado italiano

Artículo publicado el 14 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 14 de Mayo de 2009
En Roma, en el barrio de Tiburtina, abrió el primer centro comercial rumano, dirigido y gestionado por rumanos. Todavía tiene pocos clientes, y escasos italiano. Reportaje

Aducen Romania mai a proape de tire!”, este es el eslogan que recibe a los visitantes a la entrada del centro comercial La Strada. “Traemos Rumanía más cerca de ti”, traduce el cartel al lado. Y es la Rumanía también más cercana a los rumanos que viven en Italia, en particular en el barrio Tiburtina de Roma, donde reside la comunidad más numerosa de la península.

Comprar el pan en rumano

Anna, mientras coloca los productos en los estantes del Super market Euroetnic, cuenta: “No entra mucha gente. Los primeros días había más visitantes romanos y periodistas que compatriotas míos. Ahora, sobre todo en las tiendas de alimentos, hay una mayor afluencia. Pero porque es agradable pedir el pan y la cuenta en rumano”. Aunque se presenta como “Produse tradizionale romanesti”, es decir, vendedores de productos tradicionales, los estantes están llenos de pasta Barilla y galletas Mulino Bianco. Solo la zona de encurtidos recuerda la cocina de la lejana Bucarest. “Para mí la apertura de este centro de servicios ha sido una suerte. No quería seguir limpiando: ¡es mejor la vida de dependienta!”, continúa. Un par de obreros se marchan con pan y mortadela y una cerveza Peroni. “La revedere”, se despiden.

La mercancía cuesta lo mismo que en otras tiendas de la periferia de la capital y parece raro que una actividad pensada a medida de los rumanos no tenga en cuenta los salarios de estos, a pesar de que los propietarios de dichas tiendas sean dos empresarios rumanos. En la esquina, a la entrada del centro comercial, se expone una rueca antigua. Un señor de mediana edad la observa curioso y pregunta: “¿Todo esto? ¿Es solo esto? Me habían hecho pensar que era enorme y que había muchos almacenes, pero aparte de la pasta napolitana, no se vende nada”. Es uno de los muchos italianos que atraviesan los pasillos en busca de descubrimientos y que se encuentran con tiendas todavía en espera de ser inauguradas. “El 12 de abril lo deberían haber inaugurado completamente”, explican en la filial Smith&Smith (la agencia de transferencia de dinero de Italia a Rumanía). “Hace falta aún algo de tiempo para darse a conocer; dentro de poco vendrán muchos; en Rumanía necesitan dinero líquido y los familiares que se han marchado a trabajar a Italia deben mandar dinero a casa. Y nuestros costes son ventajosos”. Para una transferencia de hasta 100 euros, la comisión es de 5 euros; de 101 a 300, de 10; de 701 a 1.000, de 25; y, por encima de 1.001 euros, se aplica un porcentaje fijo del 2,5%.

Casarse en Rumanía

al salir de la tienda y luego a la izquierda se lee el cartel de una de las cuatro actividades abiertas, Miha Spuse, un taller de vestidos de novia confeccionados por modistas rumanas para novias rumanas. “No es una casualidad que hayan decidido abrir esta tienda. Nosotros nos casamos. El matrimonio es importante. No como las italianas, tú, por ejemplo, ¿a que no estás casada?”. Los precios convierten en euro lo que sería el coste en nuevos lei en Rumanía. “Mejor gastar aquí que en otra tienda romana, se ahorra y nosotras sabemos lo que quieren los clientes”, sentencia Clara. El resto de la estructura está a media luz; la librería, la tienda de productos artesanales, la pastelería y el estudio de intermediación de créditos bancarios y mutuos han sido alquilados y establecidos, pero siguen cerrados. La librería está dedicada a Mihai Eminescu, el poeta fundador de la lengua rumana moderna, y desde el escaparate se leen sobre todo los dorsos de diversas ediciones de diccionarios Rumano-Italiano. “Es importante conservar nuestra identidad, y esto vale especialmente para nuestra lengua”, explica Daniela de la C&I lines International Italia Rumanía mientras hojea Actualitatea Romaneasca. “Al lado hay un aula donde se pueden seguir clases de rumano, para los niños nacidos en Italia que no conocen la lengua materna, y de italiano, para quien ha llegado hace poco. Ahora no hay ninguno, pero mañana, ojalá… No tengo mucho trabajo –no se venden muchos billetes para Bucarest- y si puedo iré también yo”.

A la salida, parece que se encuentre la esquina más frecuentada del centro comercial. “Van y vienen para poner anuncios en los tablones”, cuenta Mario. Bajo el cartel Actualitatea Romanca hay avisos de compra, venta, alquileres, trabajo y matrimoniales. Un joven con paso incierto se acerca para dejar el suyo: “Tanar, 26 ani, 1.84 dragut, romantic, doresc relative cu o fata romanca…”: Tanar, 26 años, 1,84, adorable, romántico, busca chica rumana. Se aleja, vuelve atrás, saca de los bolsillos un bolígrafo y añade “De asemenea italiana”. También italiana.