Rumania y Bulgaria: esperanza e ignorancia

Artículo publicado el 17 de Octubre de 2005
Artículo publicado el 17 de Octubre de 2005

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Algo ignorantes y asustados, pero con mucha esperanza, Rumania y Bulgaria tienen los ojos puestos en su posible entrada en la Unión Europea.

Pequeños, pícaros, delgados, de pelo oscuro y piojoso, con aire salvaje pero ciertamente tiernos: los niños pobres rumanos y búlgaros esperan ser adoptados por una acomodada familia de acogida. En los últimos meses se han esforzado por hacer sus deberes como debe ser. Sueñan con jugar con una Gameboy en su nuevo hogar sin tener hacer nada más que los otros para conseguirla.

Su aportación

Tanto Sofía como Bucarest desean ofrecer a Europa profesionales cualificados y flexibles, además de nuevos puntos de concentración industrial. Bulgaria aporta también algo nuevo: el alfabeto cirílico. Tal y como apuntaba la ministra búlgara Meglena Kuneva, en unas declaraciones concedidas a café babel, "el cirílico, inventado por los hermanos búlgaros Ciril y Metodi, se convertirá en uno de los tres alfabetos oficiales de la Unión, y contribuirá así de forma valiosa a la variedad cultural en Europa".

Según una encuesta reciente del Eurobarómetro, el 56% del pueblo búlgaro considera que la adhesión a la Unión Europea es positiva. En Rumanía, el 68% de los encuestados ve positiva su entrada en la Unión. Tanto búlgaros como rumanos sueñan con tener libertad para viajar y con poder decidir por ellos mismos en qué lugar de Europa quieren vivir, trabajar o estudiar. Esperan que la situación política en su país y la economía se estabilicen y alcanzar el bienestar social. En definitiva, ambos países confían más en las instituciones internacionales que en las de sus propios Estados, aunque sus conocimientos sobre dichas instituciones sean tan escasos como los de croatas, turcos o británicos.

El miedo de los apocados

Sin embargo, muchos temen que el posible aumento de los precios a partir de 2007 les impida permitirse un hogar cálido, un kilo de carne de cerdo o una entrada de cine. Los ancianos, campesinos y la gente corriente no comprenden el concepto de la Unión Europea y les asusta la idea de que lleguen a entrometerse demasiado en la agricultura de su país o de que prohíban la destilación casera de bebidas alcohólicas.

A menos de dos años de la posible entrada en la Unión, parece que el temido encarecimiento de la vida ya se ha convertido en realidad. En Bulgaria, a finales de septiembre, se aprobó una nueva ley del turismo según la cual los precios deben ser los mismos para turistas extranjeros y para búlgaros. Hasta ahora, los turistas extranjeros que llegaban a Bulgaria pagaban por servicios de taxis, hoteles o museos mucho más de lo que desembolsaba un turista local. Sin embargo, hoy en día, al consumidor medio búlgaro le asusta que la entrada en la Unión Europea le arrebate sus vacaciones anuales en el Mar Negro, ya que con un sueldo medio de 140 euros al mes, un ciudadano de a pie no puede seguir el ritmo del resto de turistas de la UE.

La confianza en la clase política pasa también por la corrupción y el tráfico de influencias que siguen siendo corrientes en Rumania y Bulgaria. El semanario búlgaro de mayor tirada, 168 chasa (168 horas), sacó a la luz la noticia sobre el joven y ambicioso ministro de Estado Nicolaj Vassilev: aparentemente Vassilev es el único que toma decisiones sobre el destino del dinero procedente de los fondos de la unión europea. Según el diario rumano redactado en inglés Nine o’clock, el presidente rumano propuso a su pueblo a finales de septiembre, una lucha contra la corrupción de un año para erradicar el problema.

La mafia se frota las manos

Mientras tanto, los políticos de Bulgaria y Rumania empiezan a sudar pensando en cómo cumplir con su promesa electoral de la anhelada entrada en 2007 en la Unión Europea. Bulgaria se retrasa con la reforma del Derecho; tiene que decidirse todavía sobre 22 proyectos de ley. Asimismo, el primer ministro rumano, Calin Popescu Tariceanu, indicaba según Associated Press a finales de septiembre que el Parlamento rumano debe decidir sobre cerca de 100 leyes relacionadas con la entrada en la UE. La mafia se aprovecha de este retraso. Según asegura Richard Danziger, de la Organización Internacional para las Migraciones en el informe de este año sobre el sudeste europeo, las dimensiones de la trata de personas en esta región son alarmantes. El general Bojko Borissov, desde hace poco secretario general del Ministerio del Interior búlgaro y enemigo número uno de la mafia organizada, contaba en una entrevista concedida a la revista búlgara Egoist, que el mercado de drogas, la trata de personas, la falsificación de tarjetas de crédito y el dinero negro, desde hace unos años, se están combatiendo cada vez con más éxito. Pero por desgracia, estos dos países del este europeo siguen teniendo las manos atadas a causa del estado de sus leyes. Bulgaria y Rumania esperan que esto cambie con la entrada en la Unión Europea.