¿Sabe lo que es el euroalimento ?

Artículo publicado el 23 de Enero de 2006
Artículo publicado el 23 de Enero de 2006
Como solución a sus problemas alimenticios, Bruselas a decretado una verdadera política de gastronomía europea llamada "De la granja a la mesa". ¡Qué le aproveche!

En un sondeo realizado por la Comisión Europea en 2002, podemos observar cómo el 90% de los 16.041 europeos entrevistados para la misma, esperaban que la Política Agrícola Común (PAC) garantizase la producción de alimentos saludables y controlados. Esta exigencia por parte de los ciudadanos europeos va de la mano de una pequeña "revolución" en el consumo y en su relación con la tierra: premiar la multiplicación de cultivos, la repoblación forestal de las superficies agrícolas e incitar a la agricultura biológica. No es tan importante la cantidad de la producción como producirla bien y de manera continuada. La continuidad en la agricultura y el seguimiento de los bienes desde su origen se traducen en bienestar para los animales y seguridad para los consumidores. Ambos puntos se han convertido en la clave de una renovada calidad alimenticia. Una vez acabada la explotación intensiva de los campos, la agricultura rechaza empobrecer la tierra y nos condena a saber de donde vienen exactamente los productos que estamos ingiriendo.

Comida etiquetada

Para hacer que los consumidores presten más atención, se ha desarrollado toda una larga serie de etiquetas con nombres impronunciables con las que se ha inundado los estantes de nuestros supermercados. Encontramos entre otras las etiquetas DOP "Denominación de origen protegido", IGP "Indicación geográfica protegida" o STG "Especialidad tradicional garantizada". Estas siglas protegen los alimentos del posible plagio por parte de sucedáneos de dudoso origen y permiten además, a los consumidores, tener en cuenta estos detalles a la hora de elegir entre un quesito de marca Babybel o un preparado lácteo de imitación. Una impresionante cantidad de productos etiquetados, protegidos por múltiples reglamentos, se nos ofrecen de esta manera a las papilas de todos los europeos.

Los productos de la agricultura biológica no son una excepción: heredaron en marzo de 2000 un pequeño logotipo verde. Para poderlo conseguir, todo producto debe contener al menos un 95% de ingredientes fabricados según el modo conocido como "biológico" y pasar de manera satisfactoria la inspección oficial. Un verdadero camino de piedras para alimentar a los urbanitas sedientos de verdadera naturaleza y que huyen de los productos genéticamente modificados. Éstos últimos también deberán estar debidamente señalados. No se pueden correr riesgos: los reglamentos y las directivas han llegado al mercado y todo producto genéticamente modificado que componga un alimento deberá estar específicamente indicado en el mismo. El consumidor debe poder elegir de acuerdo a su propia conciencia.

¿Habla usted euroalimento?

Se busca también informar al consumidor medio acerca de datos como la cantidad de sal, el azúcar añadido, edulcorantes y otros detalles necesarios para aquellos que vigilan su diabetes, colesterol, tensión arterial o simplemente su línea. La Comisión Europea ha previsto el etiquetado específico para las aguas minerales, los productos de alimentación infantil, los complementos alimenticios y la comida dietética, para deportistas, mujeres embarazadas o personas que sigan un régimen o sufran de alergias a determinados alimentos.

Para leer una etiqueta alimenticia, más vale tener buenos conocimientos en química, nutrición, agricultura y derecho... éste es el precio a pagar por nuestra salud.