¿Sabrá qué hacer la UE cuando muera Castro?

Artículo publicado el 14 de Marzo de 2007
Artículo publicado el 14 de Marzo de 2007

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La UE no logra tener una sola voz respecto de Cuba. Vacila entre sanciones y concesiones que describe como“Conversaciones constructivas y diálogo crítico”.

Fueron sanciones impuestas tras la encarcelación de 75 opositores al régimen de Fidel Castro y la condena a muerte de 3 hombres que trataron de atracar un ferry que hacía la línea La Habana-Miami. Tras la liberación de 14 disidentes un año después como señal de buena voluntad, la Unión europea descongeló sus relaciones con Cuba a sugerencia de José Luís Rodríguez Zapatero, muy favorable a un “diálogo constructivo” entre Bruselas y La Habana.

“Castro no quiere dialogar con nosotros”

El tal diálogo constructivo oficialmente propuesto a las autoridades de la isla caribeña, sigue indignando al Ministro checo de Asuntos Exteriores, Cyril Svoboda, apoyado por sus homólogos polaco y alemán; “Los verdaderos amigos deben poder hablar incluso de temas que generan tensión, como de Derechos Humanos, arrestos y persecuciones políticas. Fidel Castro no desea hablar con nosotros. Es él quien debe preguntarnos por qué nuestras relaciones son tan pobres”.

Svoboda es el eco del ex Primer Ministro de Chequia, Vaclav Havel, fundador de Cuban Liberty Union, opuesto a las políticas que se han llevado a cabo en relación con Cuba: “La UE se limita a bailar al son de Castro; en vez de unirse en torno a la defensa de las libertades individuales, se dedica a la convivencia armoniosa con los dictadores. La toma de postura contra el mal es la mejor manera de contribuir a la unidad espiritual, moral y política de Europa”.

Son opiniones muy compartidas por las diplomacias del antiguo bloque del Este, que saben lo que es el comunismo de Estado. Sus protestas se hicieron oír durante el consejo europeo de 2006 en Luxemburgo. En tal ocasión, el 13 de junio, la UE amonestó Castro por mantener en prisión a 330 oponentes al régimen comunista de Cuba, pero no volverá a imponer sanciones como mínimo hasta el verano de 2007.

Condena sin prohibir

A pesar de la oposición expresada por los representantes de Suecia, República Checa, Holanda y Polonia, la postura más templada –propuesta por España– fue la que se llevó el gato al agua. Rodríguez Zapatero, distanciándose de la postura filoamericana y antifidelista de su predecesor en el cargo, José María Aznar, ha ganado la enésima batalla de Cuba.

A pesar del enorme empeño personal puesto en esta cuestión por parte del comisario europeo de Desarrollo, el belga Louis Michel –para quien las relaciones entre la UE y Cuba son “imprescindibles”– la UE irrita por su pasividad. El 9 de noviembre de 2006, la Asamblea General dela ONU condenó el ambargo comercial sobre la isla de Cuba, faltándole voluntad política para exigir a un mismo tiempo la liberación de los presos políticos cubanos y el respeto de los Derechos Humanos en la Isla.

Esta última exigencia fue planteada de forma valiente no por parte de la UE, que trata en vano de elevar una voz unida de cara al Caribe y que pretende jugar un rol importante en la escena internacional, sino por un país políticamente mucho menos importante: Australia. Luego, de forma tímida, fue secundada por los miembros de los 25. Mientras tanto, la UE pierde credibilidad no sólo a los ojos de sus aliados, sino también a los de los cubanos cansados del castrismo.

Mesa redonda latinoamericana

La reciente iniciativa del ex presidente polaco, el socialista Aleksander Kwaniewski -que vuelve a la escena de la gran política tras su fallido intento de convertirse en Secretario General de la ONU-, puede ser una solución al callejón sin salida en el que se encuentran las diplomacias de Europa y Cuba. Se trataría de organizar una mesa redonda entre Cuba y personalidades del mundo entero, como Vaclav Havel, Joschka Fischer o Colin Powell. Un ambicioso proyecto que podría ver la luz en mayo o junio de 2007.

“Estamos dando aún los primeros pasos; es una fase delicada. Vamos a continuar las discusiones para materializar la idea, pero por ahora estamos lejos de alcanzar un acuerdo. Se trata de una idea que discutir a puerta cerrada, no delante de los medios de todo el mundo”, ha declarado Kwaniewski hace poco.