Saint Michel, síntesis de la delicadeza

Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 25 de Noviembre de 2013

Incluso en otoño, parece que los discos nacen delicadamente. Dulce de extremo a extremo, aunque tildado de “versallesco”, el álbum de los franceses Saint Michel ha sido edificado cuidadosamente por dos músicos cuyas distintas historias suenan, ante todo, como el acorde perfecto.

Él le llama Milou. A veces le mira de reojo, con un gesto forzado, intenando desubrir si se ha metido con él. No lo sabremos nunca. Philippe habla mucho, a veces un poco demasiado. Entonces interviene Emile. No mucho después, Philippe responde rápidamente, cortando a su compañero. Emile se hace el tonto -o se molesta- aporreando las teclas de su teléfono. Espero que se les pase.

“HACIENDO SUCUMBIR A LAS TÍAS”

Saint Michel son una pareja. En una sala sin encanto de la sede de Sony Music en París, Emile Larroche -20 años- se burla en la cara de los chicos de al lado, vestidos en traje y corbata, mientras Philippe Thuillier -30- sonríe, rápido. Se llevan 10 años. Y se nota. Hundido en su silla, Emile acaricia el hilo del teléfono mientras Philippe explica, descifra y analiza, sin poner los codos en la mesa. Cuestión de educación. Además de la diferencia de edad, los dos músicos no vienen realmente del mismo sitio. Emile nació en París en una “familia de profesionales del teatro puramente de izquierdas, casi comunistas”. Philippe, en cambio, pasó diez años en Versalles, vestido de franela, con una pequeña bandolera, calcetines altos hasta la pantorrilla y mocasines de charol” y muchos días “en misa, en los scouts de Europa”. Por eso, para venderse, el grupo empieza por decir en su antigua biografía que “todo les separaba”. Hoy, “el concepto es divertido pero espera pronto sus límites”, según Phillipe. Desde París, Emile vuelve todos los días a Versalles. “Hay más cosas que nos separan, a parte de un tren”, dice. Antes de resoplar “bah, qué estupidez”.

Han encontrado su sitio. Sea Sony/Columbia o el grupo quien lo diga, “el primer álbum de Saint-Michel es un proyecto versallesco”. ¿Homenaje al French Touch? ¿Al electro-pop del municipio francés que ha visto nacer a Daft-Punk, Air o Phoenix? ¿A los reyes de Francia? “Era lógico desde el punto de vista del márketing”, resume Emile. Titulado Make Love & Climbing, el disco se escucha mejor haciendo el amor o escalando, las dos pasiones de Philippe, quien esboza la seducción en 12 canciones tan sexies como un baile erótico. El dúo repite a la vez, “este álbum lo sacamos para hacer sucumbir a las tías”. Para afinar el trazo y ligar con las críticas, Philippe y Emile se definen como un grupo de “french romantic electro pop”. En otras palabras, “ese toque burgués que te lleva a hacer cosas sensibles”. ¿Una conducta elitista? “No lo creo", responde Emile en su asiento. "Hacemos algo delicado prestando atención a los detalles”. Philippe, con la parka en los hombros, se declara: “Intentamos no caer en una eficacia vulgar. Y quizá es ahí donde está lo versallesco: en el hecho de diseñar lo que es de buen gusto y evitar lo que no lo es”.

Empalmado DE BUENA MAÑANA

Se conocieron con Milestone. Emile oyó hablar del primer grupo, “muy Radiohead”, de Philippe gracias a su profesor de guitarra. Buscaban un guitarrista y “Milou” apareció a la primera. Tenía 17 años. “Vino en modo baggy, con la gorra del revés", cuenta Philippe gesticulando. "Con un estilo súper alejado del nuestro, vaya. Nos preguntamos: ¿Nos entenderemos?” No fue un flechazo, vamos. Sin embargo, seis meses más tarde, los dos se compenetraban “como anillo al dedo”. Como en una especie de acontecimiento lógico, los otros miembros del grupo sintieron el flechazo. Milestone, que no había despegado en 7 años de existencia, desaparece de repente y un buen día Philippe llama a Emile en secreto y le propone quedar bajo la luna con un sintetizador pero “sin los demás”.

Con la mirada perdida en su vasito de plástico, Philippe aún se hace preguntas. “No entiendo por qué Milestione no le ha interesado más al mundo, y eso me cabrea muchísimo.” Qué importa, una cosa está clara: Saint-Michel ha pegado desde el principio. “Nos hemos pasado 7 años defendiendo un proyecto que a nadie le importaba. Y desde ahora en 4 meses ¡champán!” continúa Philippe, enfurruñándose. El grupo saca su primer EP Katerine “haciendo todo lo contrario que con Milestone”, después firma con Sony/Universal y acaba por acompañar a Revolver o Sébastien Tellier de gira. Mientras tanto, los dos colegas se van a parir su álbum a ICP, el estudio bruselense de renombre mundial. Es entonces cuando Saint-Michel construye la delicadeza dentro del lujo y desabrocha los botones de su música como si fuese la chica más guapa del instituto. “Desde las 8 de la mañana estaba ya empalmado", dice Philippe. "Estaba bien, tenías cosas de madera de mucha clase, sofás de cuero muy estilosos. Todo eso en una atmósfera de semi-penumbra donde solo la mesa de mezclas estaba iluminada. Aunque daba sueño, era tan bonito como una tía buena”.

No podía ser de otra manera. Si Make Love & Climbing libera tanta carga erótica es porque ha sido concebido por la finura de una pareja que se ha permitido el lujo de invitar al saxofonista de Supertramp para una de sus canciones. “Fue así, sin que lo esperáramos realmente”. Philippe y Emile no saben aún dónde meterse la fama, pero están muy seguros de una cosa: “reivindicamos la delicadeza”.

Leer la entrevista río de Saint Michel sobre el grupo Garage à beats.

Escuchar: Make Love & Climbing (Sony/Columbia)

Saint-Michel estarán de concierto en París, en la Marroquinerie, el próximo 12 de diciembre. Para consultar sus fechas de gira, haz click aquí