¿Salsa y comida racista? ¿Pero qué tonterías son estas?

Artículo publicado el 5 de Diciembre de 2017
Artículo publicado el 5 de Diciembre de 2017

Si actualmente en Alemania se estuviera sirviendo un menú europeo con connotación racista, cualquiera literalmente se atragantaría con el Zigeunerschnitzel (escalope de gitano). ¿Quiere decir esto que son hipersensibles?​

Al final del verano del 2013, desapareció de muchas cartas de Hannover el término Zigeunerschnitzel, un plato típico de las cantinas, poco espectacular y con una base de carne con salsa picante LetschoEsto ocurrió después de que el foro local de sintis y romaníes se quejara sobre la connotación discriminatoria de este término. En su lugar, las alternativas que ofrecieron fueron “salsa al estilo húngaro” o “salsa de pimientos”.

Todo esto ocurrió sin grandes inconvenientes, hasta que poco después los protectores de la lengua alemana, quienes en nombre de la antigua tradición y debido a algunos recuerdos románticos de su infancia en el comedor, comenzaron a criticar este cambio. A pesar de que la salsa exista desde hace siglos y prácticamente forme parte del patrimonio cultural alemán. Y ademáses todo un éxito: es picante, bien condimentada y proviene del exótico sudeste europeo ¿Qué tiene de racista esta salsa?

Los países vecinos parecen dar menos importancia a esta polémica. Por ejemplo, la actitud ante la vida de los franceses que va acompañada con un buen cigarrillo marrón y sin filtro denominado Gitanes (“gitanas” traducción literal) no se basa en un estereotipo racista, ¿cierto? ¿Y los españoles son racistas por comer un “brazo de gitano”, pastel cuyo nombre se deriva del color de la masa horneada? Así mismo, también los británicos siguen diciendo to gyp (término derivado de gypsy, en español “gitano”) para referirse a “hacer trampa” o “mentir”.

Lo mismo le ocurrió hace un tiempo al término alemán Neger (negro) que se usaba para denominar al dulce beso de moza (Negerkuss), el cual desde entonces ha pasado a denominarse Schaumkuss (beso de espuma) o Schokokuss (beso de chocolate). También los franceses hasta hace poco comían caramelos de regaliz negro de la marca Haribo con el nombre de têtes de nègres (cabezas de negros), que recientemente han sido renombrados a melting pote (acrónimo de melting pot y amigo). Sin embargo, los polacos siguen disfrutando su postre cycki murzynki (pechos de negros) después de cenar y en Roma se sigue pidiendo carciofi alla Giudia (alcachofas judías).

Los alemanes se quedarían con los ojos como platos si tuvieran tales comidas en sus cartas. ¡Y con razón! Porque, como muy tarde, si la palabra que se emplea tiene que ver con la deportación, el uso del lenguaje ya no es apropiado sino obsoleto. Y para ser sinceros, ¿qué es lo que perderían de su patrimonio cultural si pidiesen en el futuro un “escalope al estilo húngaro”?​