Santa Cruz. Esencia mágica de Andalucía con color comercial

Artículo publicado el 10 de Junio de 2008
Artículo publicado el 10 de Junio de 2008

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Sevilla parece ser la verdadera encarnación de la riqueza cultural, monumental, histórica y culinaria de España. Esta impresión se demuestra ilusoria en cuanto se visita el barrio de Santa Cruz.

Yo esperaba que al principio de la tarde, el momento en el que los habitantes de Sevilla interrumpen su jornada para disfrutar de la tradicional siesta, las callejuelas y las pequeñas plazas románticas del centro se quedaran vacías. Sin embargo, el ruido no cesa. Los autores de este alboroto no son los españoles: basta con prestar un poco de atención a las conversaciones alrededor de una fuente para que otras lenguas europeas resuenen en tus oídos. 

Centro cosmopolita de Sevilla

Foto: Bénedicte SalzesHoy, podemos afirmar con certeza que Santa Cruz se ha convertido en el centro cosmopolita de Sevilla. “Los habitantes de Sevilla se pasean a menudo por este barrio. Aún así, aquí los turistas son más numerosos y son los que parecen saber apreciar más este lugar”, dice Justo González, jefe del departamento de comunicación del ayuntamiento de Sevilla. Sin la menor duda, lo más atractivo para los turistas es la herencia dejada por la Historia insólita y entremezclada de este antiguo barrio judío, muy influido por su dominación musulmana. Aquí, la Historia se esconde casi tras cada esquina, en las casas antiguas, las viejas sinagogas, las pequeñas iglesias y las callejuelas.

Las autoridades de Sevilla se dan cuenta del hecho de que es precisamente en esa rica Historia donde se encuentra la belleza del barrio. Justo González señala que el ayuntamiento se esfuerza en preservar el carácter original de Santa Cruz. “Nos preocupamos del barrio y hacemos todo por mantenerlo en un estado decente. Hacemos especial atención a la limpieza y al alumbrado. Intentamos también explicar a los habitantes y comerciantes que es necesario tomar iniciativas conjuntas para la conservación del barrio”. De todas formas, Santa Cruz no es solo tan especial debido a estos cuidados especiales. Justo González afirma que “los poderes públicos participan de forma activa en los principales mercados de turismo nacional e internacional para promocionar la ciudad en el exterior”.

Invasión de turistas

(Foto: Gpedro/Flickr)Durante los últimos 20 años, muchos turistas comenzaron a instalarse en este lugar atraídos por su encanto. El resultado es que en la actualidad, casi todos los edificios de Santa Cruz están ocupados por estos habitantes venidos de fuera, negocios locales o por hoteles. A pesar de los esfuerzos de los poderes locales para mantener los edificios de Santa Cruz en un estado intacto, estos han sido transformados en modernas y lujosas casas familiares. ‘Los nuevos’ son sobre todos habitantes ricos de Madrid y extranjeros que han decidido comprar una segunda residencia en este famoso barrio de Sevilla. Algunos echan de menos la atmósfera del barrio antes de la ‘invasión’ de turistas, entre ellos González: “hoy Santa Cruz se ha convertido en un lugar de comercio con muchas tiendas de suvenir, hoteles y otras atracciones para los turistas”.

El turista manda

Para bien o para mal, el turismo es un negocio ideal. Uno de los mejores ejemplos son los baños árabes ‘Aires de Sevilla’. “Tenemos entre 200 y 300 clientes al día”, comenta el gerente de los baños. ‘Aires de Sevilla’, no es solo unos baños. Situado en una casa solariega del siglo XVI, con una decoración interior muy cuidada y llena de detalles, incluye en su oferta baños y masajes: todo se combina a la perfección para hacer de Santa Cruz un oasis de lujo para personas acomodadas. 

(Foto: Bénedicte Salzes)El carácter atípico de Santa Cruz proviene también del flamenco, ligado por tradición a este barrio de la ciudad. Alfredo es responsable de los espectáculos de flamenco en Los Gallos, un tablao en la misma plaza de Santa Cruz, que él describe como “un mercado de espectáculos de flamenco”. “Todavía quedan tres referentes del flamenco en el barrio. Aunque estos parecen más propios de casas de la cultura que verdaderos espectáculos de flamenco”.

En el tablao, reconocemos rápido entre el público caras de turistas venidos de Japón, China o Corea del Sur, así como italianos o franceses. Las representaciones pasan tres veces al día, y aún así casi siempre está lleno. Todos los espectadores comparten un mismo deseo: escuchar un momento con atención el alma de los músicos y dejarse llevar por su pasión. Del viejo Santa Cruz no queda más que un recuerdo. ¿Deben los habitantes originales de este rincón sevillano, en minoría, defender sus derechos, siguiendo los pasos de los habitantes de Venecia, frente a la invasión de los turistas? Esperemos que no haya que llegar tan lejos.