Sasha Siem: Cuartetos de cuerda y cuentos con moraleja

Artículo publicado el 19 de Enero de 2016
Artículo publicado el 19 de Enero de 2016

Antigua alumna de Cambridge y Harvard y una de las personas más jóvenes en ganar el prestigioso galardón British Composer Award, la músico anglo-noruega Sasha Siem se sentó con Cafébabel para hablar sobre su infancia musical, la ruptura con la composición clásica y sobre cantar en público.

Si tenemos en cuenta el título de su álbum debut Most of the Boys, la razón que llevó a Sasha Siem a ahondar por primera vez en el múndo de la música parece apropiada: "Tuve un amiguito en mi escuela infantil que tocaba el cello y era muy carismático. Era adorable, en realidad estaba completamente enamorada de él. ¡Siempre hay un chico!".

Nacida en Londres de madre sudafricana y de padre petrolero noruego, la sed por la música en la familia vino más de la propia Sasha y su hermano menor Charlie —un talentoso violinista en la actualidad— que del propio origen de sus padres, a pesar de que ellos están relacionados con el violinista noruego del siglo XIX, Ole Bull. En realidad, la inspiración les vino de una infancia inmersa en los clásicos.

"Mi hermano quería empezar a aprender a tocar el violín y yo quería aprender a tocar el arpa, pero era demasiado grande, así que empecé a tocar el cello. ¡[Charlie] es un fenómeno! Cuando tenía dos años, vio a Yehudi Menuhin tocar el violín en la tele...", me cuenta Siem, interrumpiendo el hilo de su pensamiento, "...y, de hecho, mi madre solía tener esos casetes en su coche. Tenía uno de conciertos de Vivaldi y uno con todos los conciertos románticos. También tenía a Françoise Hardy y otros compositores franceses, así que eso fue muy divertido para mí".

Naturalmente, lo siguiente fue una infancia llena de música, de practicar con el violonchelo a tocar en orquestas. Siem añade: "Tal vez yo también era una especie de geek, ¿sabes?"

Tal vez si tenemos en cuenta la regla de 10.000 horas de Malcolm Gladwell para alcanzar la maestría en cualquier disciplina, Siem las llevó a cabo a través del entrenamiento formal y riguroso en la universidad, primero en Cambridge y luego en Harvard.

"Cambridge fue súper divertido porque di un montón de conciertos a la vez que estaba estudiando y hubo muchos momentos en los que simplemente me lo pasé muy bien. La razón por la que escogí este camino era que siempre estaba escribiendo canciones cuando era pequeña y alguien las oyó y dijo 'Son buenas, deberías estudiar composición'".

"Así que una cosa llevó a la otra y, antes de darme cuenta, estaba en este tipo de ambiente increíblemente académico, que fue muy beneficioso y es algo que no cambiaría, pero, al mismo tiempo, no sentía que tenía que redescubrir lo que significaba simplemente escribir una canción".

Muy conocida en los círculos clásicos, Siem pronto empezó a escribir y componer para compañías como la Orquesta Sinfónica de Londres, el Royal Opera House (Teatro Real de Ópera) y la Orquesta Filarmónica de Londres. Pero con el éxito llegó el punto de inflexión y una mini-crisis existencial.

"Estaba realmente abrumada por los encargos y llegó un punto, cuando gané ese galardón para el compositor británico o algo así [en la edición de 2010], que trajo un montón de encargos, mucha atención. Así que creo que ese fue el momento en el que decidí examinar qué estaba haciendo."

"¿Tiene integridad? ¿Está realmente en consonancia con mi propósito? Siempre tenemos esa sensación —sabemos cuándo estamos en el buen camino— y sentía que algo iba mal... Suelo ser radical cuando algo necesita un cambio, así que simplemente le dije a mi editor que no cogiera más encargos, ¡me mudé a Berlín y compré un ukelele! En cierto modo, admiro a la gente que no tiene que ser tan extrema, pero me encanta esa sensación de destruirlo todo para reconstruirlo de nuevo".

Sin embargo, el que se tomara un descanso de la composición formal no significó el final de su educación musical. Durante los últimos años, Siem ha continuado experimentado con los sonidos clásicos y profundizando en otras culturas musicales, incluyendo la colección de instrumentos en sus viajes.

"En realidad, estuve hace poco en la India y compré un sarangi; lo tocas como un cello, pero con las cutículas, así que, como violonchelista, podría tocarlo, pero sería muy doloroso. Todavía sigo diciendo que en realidad toco el cello, pero he desarrollado una verdadera pasión por probar todo lo que cae en mis manos y tocarlo, ¡aunque sigo sin ser buena con los instrumentos de viento!"

El nuevo álbum, sin embargo, aunque está lleno de sonidos experimentales, es una vuelta a su viejo amigo, el cuarteto de cuerda.

"La mayoría de los instrumentos que puedes escuchar allí son de cuerda, por lo que, en cierto modo, era un homenaje. Era volver después de haberlo rechazado todo —de un modo, una vuelta a la formación clásica— y ver cómo podría hacer algo radicalmente diferente con esto y llevarlo hacia el límite. Así que terminé usándolos, pero de un modo muy contemporáneo y diferente, rediseñando los instrumentos de manera efectiva. Les hemos añadido trozos, quitado las cuerdas y tocado diferentes piezas con ellos".

Mientras que Siem es muy mañosa en la composición y en actuar frente a grandes multitudes, con Most of the Boys canta en público por primera vez.

"Yo sabía que esto era lo que quería hacer, pero salir realmente ante el público... ¡Tenía tanto miedo! Pero un amigo mío que estaba en la banda que monté para el álbum, de algún modo me dio un empujoncito, y una vez que estaba allí, sentí que era el sitio correcto".

Al trabajar con el productor de Sigur Rós y Björk, Valgeir Sigurðsson, durante el invierno islandés, Siem desarrolló un sonido crudo y personal, elaborando de nuevo sus canciones urbanas, sobre su vida en Londres y Nueva York, en un estudio apartado en algún lugar del paisaje islandés.

Le pregunto, tímidamente, si se trata de una obra completamente autobiográfica: "Si mi vida se pareciera al álbum (se ríe), ¡no estoy segura de que siguiera aquí de una sola pieza! Pero creo que he crecido como una mujer joven, rodeada de las experiencias de mis amigos, y quería crear una historia, la sensación de que, de alguna manera, el álbum es una leyenda, como una serie de cuentos con moraleja".

"Desde el principio del álbum hasta el final, tienes la sensación de que es una especie de historia de redención —a través de todos esos giros en falso, errores, y, simplemente, desastres que ocurren en los caminos de la vida. Al final creo que el mensaje se retuerce sobre sí mismo— y los últimos minutos son sin palabras, sólo con instrumentos. Para mí eso era una declaración audaz, diciendo 'Vale, ahora estamos dejando todas esas conversaciones y juegos de lado y yendo a un lugar mucho más profundo, dejando que todo desaparezca'". El resultado es un álbum parecido a una función de varios actos, tan atrevido como íntimo.

YouTube: Sasha Siem - Most of the Boys

El álbum debut de Sasha Siem, Most of the Boys ya está disponible.