Se abre la nueva sinagoga de Munich a pesar del susto neonazi

Artículo publicado el 9 de Noviembre de 2006
Artículo publicado el 9 de Noviembre de 2006
El 9 de noviembre se inaugura la nueva Sinagoga Central de Munich. ¿Está realmente integrada la comunidad judía de la cuidad?

El acceso a la sinagoga principal del centro de Munich difícilmente podría ser más impresionante. La sinagoga se encuentra a varios metros del grandioso edificio decimonónico del Staatstheater am Gärtnerplatz, situado enfrente de una hermosa isleta de flores tardías y de una hierba oscura cuidada con pulcritud. Antes de rodear la isleta y bajar caminando por el lateral del teatro, es imposible imaginar que el edificio que tenemos enfrente es un lugar de oración. Es más, el crudo contraste entre la apariencia majestuosa del teatro y la fachada de la sinagoga principal del Munich, carcomida por la intemperie, es difícil de imaginar.

La nueva Sinagoga Ohel Jacob y el Centro Cultural en Jakobspltaz se acaban de inaugurar el 9 de noviembre y proporcionarán a la comunidad judía de Munich una mayor visibilidad y legitimidad de presencia. Los 9.000 judíos de la ciudad ya no tendrán que ir a rezar a sinagogas en los patios traseros, escondidos del resto de la población de la ciudad.

Un lugar de oración

Ellen Presser es la jefa del nuevo Centro Cultural y de Juventud de Munich. En un pequeño café situado cerca de la Gärtnerplatz, explica que la nueva sinagoga y el centro cultural simbolizan la vuelta al centro de la ciudad de la comunidad judía. “Durante los doce años de Nazismo todas las estructuras judías fueron destruidas. Después de la Segunda Guerra Mundial, el único edificio judío que quedaba era la actual sinagoga en Reichenbachstraße. Como la sinagoga estaba en un patio trasero, los nazis no pudieron destruirla porque los edificios circundantes también habrían sido incendiados”.

Ellen dice que la Sinagoga “volverá a traer a la comunidad judía al centro de la ciudad –donde estuvo hasta el verano de 1938, cuando una sinagoga fue destruida por órdenes específicas de Adolf Hitler, y luego, el resto, más tarde ese mismo año, en la Noche de los cristales rotos, el 9 de noviembre”. Tras la devastación de la época nazi, la comunidad judía de Munich siguió creciendo de manera constante hasta alcanzar las 4.000 personas a finales de los ochenta. La inmigración proveniente de los antiguos países comunistas de Europa del Este duplicó la población judía de Munich hasta alcanzar alrededor de 9.000 miembros hoy en día.

Se avecinan tiempos turbulentos

El traslado de la comunidad judía al centro de la ciudad ha estado, sin embargo, lejos de ser sencilla. Por su parte, la comunidad judía no está del todo pacíficamente integrada y protegida. Poco después de la colocación de la primera piedra en la ceremonia de inauguración de la sinagoga, en noviembre de 2003, un grupo de extrema derecha fue arrestado y acusado de tramar la colocación de una bomba contra los dignatarios allí congregados. Los miembros del grupo fueron sentenciados en mayo de 2005 a cumplir entre 2 y 7 años de cárcel. La trama “supuso una conmoción”, admite Ellen. “También supuso una conmoción para la sociedad no judía porque mucha gente se dio cuenta de hasta qué punto la amenaza era real.”

Aparte de esta bien conocida “trama de la bomba”, el partido alemán neonazi NPD hizo progresos en las pasadas elecciones regionales en Alemania del Este, zona que sigue sufriendo una terrible depresión económica. “No podemos negar que el PND no sólo será capaz de discutir, sino también de decidir de qué manera operarán las regiones y los gobiernos. Es un hecho; y es terrible. Demuestra que estas personas están dispuestas a usar la democracia para lograr sus objetivos”, dice Ellen.

En 2005, la policía alemana registró 6.606 crímenes cometidos por grupos de extrema derecha; en los primeros ocho meses de 2006, ya se ha alcanzado la cifra récord de 8000. Esto impulsó al Charlotte Knobloch, presidenta del Consejo central de judíos alemanes, a advertir, el pasado 24 de octubre que “los ataques antisemitas y de derecha han alcanzado una notoriedad y una agresividad que recuerdan a 1933”, (año en que los nazis llegaron al poder en Alemania).

Munich, un refugio de tolerancia

Dicho esto, Ellen cree que Munich es distinta. “Creo que hay una diferencia entre el norte y el sur de Alemania. La cuidad de Munich es, por supuesto, socialista. Pero el estado de Baviera es muy conservador y esto implica que la derecha más dura sea relativamente débil. Por otro lado, no podemos cerrar los ojos ante el hecho de que hace tres años grupos neonazis estaban preparados para poner bombas que podrían haber matado a cientos de personas –no sólo judíos-. Muchos líderes alemanes importantes acudieron a la colocación de la primera piedra”.

¿Acaso la “trama de la bomba” hizo dudar de la construcción de la llamativa nueva sinagoga judía y del centro cultural en el centro de la ciudad? “Podemos vivir en paz”, contesta Ellen con pasión. Por supuesto, he ahí el quid de la cuestión. ¿Por qué debería una parte de la comunidad de Munich, establecida e integrada, ocultarse en la periferia de la ciudad? “Los entornos de la minoría judía y la no judía comparten muchas cosas”, dice Ellen. “Ya no estamos en los siglos XVI o XVII, en que los judíos vivían en guetos. Este mismo café recibe a gente que no es judía, algunos ni siquiera se dan cuenta de que éste es un café judío. Es como cualquier otro café. Estamos más seguros ahora y buscamos verdaderos compañeros aquí en Munich.

Foto micro: Nightphotographer / flickr

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