Se acabó el maratón de Mozart

Artículo publicado el 26 de Enero de 2007
Artículo publicado el 26 de Enero de 2007

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El 27 de enero de 2006 se inauguró con solemnidad en Salzburgo el Año Mozart. Un año después, ¿hemos aprendido algo sobre este genio de la música?

“Austria celebra al genio”. Con este eslogan comenzaron las celebraciones en Viena y Salzburgo. Los expertos de marketing del aniversario contaban con un presupuesto de 30 millones de euros para deleitar durante el Año Mozart a los visitantes amantes del arte. En el centro de Viena era posible seguir la pista del compositor con ayuda de un audioguía. En cincuenta lugares importantes en los que transcurrió su vida se erigieron columnas informativas coloradas. Hasta el 5 de diciembre -aniversario del fallecimiento de Wolfgang Amadeus Mozart- estas columnas formaban parte del paisaje urbano vienés y acompañaban a los turistas también a través del teléfono móvil.

Tal y como había prometido Peter Marboe, el director artístico del Año Mozart, no se ha producido un "empacho de Mozart". En las tiendas no había más recuerdos kitsch que de costumbre y en el aniversario de la muerte de Mozart incluso era necesario buscar actos específicamente relacionados.

Mozart 24 horas

El punto álgido del Año Mozart se alcanzó sin duda el 27 de enero de 2006, el día del 250 aniversario del nacimiento del compositor, que supuso el pistoletazo de salida para los actos del aniversario en Salzburgo y Viena. En Salzburgo se ofrecieron un desfile de estrellas, una fiesta en la calle y películas sobre Mozart. En Viena, en distintos lugares de manera paralela, se ofreció un poco de todo: lecturas o conciertos por aquí, una exposición por allá.

La gala mundial “Mozart 24 horas” de la empresa EuroArts Music International fue, a pesar de su duración, efímera. Del concierto del 27 de enero no se puede ni descargar una pequeña muestra sin registrarse previamente y las grabaciones no se venden ni como CD ni como DVD.

Maratón musical en Viena

De la rutina del año con Mozart destacó un acto el 7 de mayo de 2006 en Viena: En honor del incansable compositor se organizó una doble maratón. En la gran sala del Musikverein tocó el pianista Rudolf Buchbinder con la Filarmónica de Viena seis conciertos de piano de Wolfgang Amadeus Mozart, mientras que afuera los participantes del Maratón de Viena corrían para oír fragmentos de los conciertos de piano al llegar a la meta. No se podría haber mostrado de manera más bella la unión de la concentración de energía física y mental que posibilita tanto a deportistas como a artistas alcanzar su máximo rendimiento.

Reflexiones a contracorriente

Dicho esto, no todos los actos tenían el objetivo de poner el genio de Mozart por las nubes. El escritor Kurt Palm contribuyó al aniversario a su manera, afirmando que Mozart, “de vivir hoy en día, votaría a los comunistas”. En su libro Mozart, gordo y feliz, descubre algunas de las preferencias culinarias del compositor. Además, el programa del Festival de Otoño “Wien Modern” incluía la ópera Odio a Mozart de Bernhard Lang.

Otro libro podría acabar con ciertos prejuicios. Manfred Wagner insiste en su nueva monografía sobre Mozart que la obra de su época de juventud no era “música de entretenimiento”. También refuta la extendida tesis de que el artista murió envenenado por un rival envidioso y que sus contemporáneos le olvidaron tras su muerte.

Viejos temas, nuevas conclusiones

Tras una conferencia en el Museo Social y Económico de Viena, el 12 de diciembre, el especialista Meter Dusek debatió con el público interesado en Mozart. Este director del Archivo de Televisión de la Radiotelevisión Austríaca realizó el balance del aniversario, rodeado de “bolas de Mozart”, unos pralinés típicos de Austria.

Incluso él mismo, experto en Mozart, se declaró sorprendido de toda la información que había salido a la luz. La gran exposición Mozart. Experimento Ilustración, mostró con todo detalle la influencia del movimiento masón en la obra de Mozart. En contra de la doctrina existente, que muestra al compositor como un genio chiflado, se muestra aquí a un intelectual comprometido socialmente que compone, toca, devora libros y habla con la misma intensidad.

Dusek pronostica una revolución aún mayor para la celebración del 300 aniversario del genio en el año 2056. Probablemente sea posible entonces representar sus 22 obras escénicas. Esta vez se representaron algunas en versión concertante o semiescénica. No hay que preocuparse por las nuevas generaciones de cantantes, al menos no en lo que a la élite se refiere, en la que encontramos a Anna Netrebko, Rolando Villazón e Ildebrando d'Arcangelo. Dusek, en cambio, se muestra preocupado por la pérdida del “centro" musical en favor de una mayor concentración en la gran promoción y el desfile de estrellas.