Según los expertos, el diálogo en Helsinki no arrojará resultados concretos

Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2006
Artículo publicado el 5 de Septiembre de 2006
El doctor Willem Van Der Geest, presidente del Insituto Europeo de Estudios Asiáticos (ASEM) en Bruselas y una de las voces más autorizadas en este campo, nos da las claves para entender las relaciones sino-europeas.

En el año 2000 usted asistió una conferencia internacional sobre el futuro ASEM: ¿como lo ve dos años después?

Debo decir que era y siempre seré optimista y estaré seguro sobre su futuro, en especial porque el ASEM permite a las naciones involucradas discutir importantes asuntos. Sin embargo me gustaría aclarar varias cosas: no se pueden esperar medidas concretas de estas reuniones. El ASEM no puede llamarse propiamente una asociación; simplemente son reuniones voluntarias entre la Union Europea y los países Asiáticos. El ASEM es Dialogo.

¿Quiere decir que de la Cumbre de Helsinki no guarda ninguna expectativa? ¿Los acuerdos comerciales están congelados hasta las próximas elecciones presidenciales en Francia y los próximos semestres presidenciales de Alemania y Francia en la Comisión Europea?

Sin duda, las elecciones francesas son de suma importancia, pero como he dicho antes, no se alcanzará ningún objetivo en Helsinki; esta reunión es sólo de debates y propuestas. La discusión preparada sobre las políticas comerciales y de desarrollo no será su característica más importante.

Algunos piensan que el ASEAN debería estar más institucionalizado para fortalecer la voz de las naciones de sureste asiático así como también para crear un mejor equilibrio de poderes dentro del ASEM: ¿Está usted de acuerdo?

Personalmente no creo que sea necesario; sin embargo, los 38 países miembro necesitarán una mejor coordinación, el equilibrio de poder en el ASEM no es una asunto mayor. Cada miembro tiene el mismo poder y participación, lo que es justo y equitativo. Países como China o Japón no siguen a los demás. Esta es la atracción de las reuniones informales y la clave del éxito en el seno del ASEM.

Sobre la cuestión de las relaciones entre la Unión Europea y China, la UE está aplicando una nueva estrategia para fortalecer sus relaciones económicas. Sin embargo, el impacto de las exportaciones chinas hacia la Comunidad Europea está siendo visto con gran escepticismo. ¿Piensa usted que los miembros de la UE pueden ponerse de acuerdo en una postura común o las relaciones comerciales con China son un asunto interno de cada país miembro de la UE?

El derecho a negociar acuerdos comerciales tiene que ser transferido a la Comisión Europea. Hasta entonces, la UE no será capaz de presentar una postura común y las prioridades de los gobiernos nacionales continuarán siendo las relevantes.

La última cumbre del G8 en Rusia reveló desacuerdos entre los miembros de la UE: cuando la delegación francesa propuso levantar el embargo de armas a China, Ángela Merkel replicó que la UE discutiría este proyecto con “enorme atención y consideración”.

La importancia de la propuesta francesa no es sólo económica, sino también simbólica y el descuerdo dentro de la UE no es en realidad el problema. La Unión es dialogo y discusión, esto es obvio cuando se tienen en cuenta cuántos países y cuántos diferentes gobiernos están involucrados. Discusión y concesión son entonces las bases de las decisiones de la UE para obtener consensos. De esta forma, no debemos olvidar la importancia de algunos acontecimientos futuros como las elecciones nacionales francesas y las presidencialess alemanas y francesas.

¿El ASEM fomenta nuevos proyectos, intercambios culturales y mejores entendimientos entre la UE y China?

Si, claro. No obstante todavía hay muchas cosas que hacer. Ahora, el Proyecto Erasmus entre China y la UE es fundamental: estudiantes chinos serán capaces de experimentar el modo de vida europeo, de la misma forma que los estudiantes europeos podrán irse a China. Por desgracia, este proyecto tiene todavía algunos defectos. Necesitamos más becas, lo que quiere decir más fondos. Además, el gobierno chino necesita tener un control completo de los programas de intercambio. Estas interferencias tienen que ser eliminadas. Debemos convencerles de que nosotros, los europeos, podemos continuar nuestros proyectos juntos con más libertad y más espacio para maniobrar.