Segundo referéndum en Irlanda: Cuando la democracia pierde su esencia

Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 29 de Septiembre de 2009
¿Cuándo una democracia deja de serlo? Aparentemente cuando se te dice que lo que votaste no vale y debes hacerlo de nuevo. La sonada negativa de Irlanda al Tratado de Lisboa del año pasado fue ampliamente eclipsada por la presencia, seguramente más inquietante, de una Europa feliz de intentar cambiar la opinión de los Estados miembro menores cuando esta no es 'correcta'

Por desgracia para Irlanda, cuya constitución la convertía en el único país de Europa que votaría por referéndum el Tratado, esta no es la primera vez que sus decisiones democráticas han sido tiradas por el retrete.

"La interpretación de las razones del rechazo al Tratado de Lisboa en Irlanda siempre han sido erróneas"

En el año 2001, el Tratado de Niza fue rechazado por los irlandeses gracias a este mismo derecho constitucional. La mayor parte de las teorías a raíz del resultado negativo dado por el 'no' a Lisboa giraron en torno a la baja participación de voto, información gubernamental insuficiente, preocupaciones sobre la tenue neutralidad del país y temor a que Europa estuviera quitando más y más poder a los Estados miembro más pequeños. La interpretación ofrecida en esa época es la misma que de ahora: respuesta errónea.

En efecto, la retórica verbal adoptada por los medios europeos al final del Tratado era suficiente para dar escalofríos a cualquier votante: Irlanda, parecía obligada a votar 'sí' al Tratado a causa de los beneficios económicos obtenidos por el país desde su entrada 1973. En vez de considerar el Tratado en sí, se esperaba que los irlandeses, aparentemente, lo ratificaran sin cuestionamientos con el fin de satifaces a los poderes con los que tenía una gran deuda. Quizás alguien ha debido mencionar eso primero. La Comunidad Europea, fundada bajo un espíritu de inclusión, respeto y diversidad que unió al continente, se había reducido de repente a un club selecto: entra en nuestro juego o sal.

"Los defensores del sí temen las represalias de Europa contra Irlanda si vuelven a votar no"

Las entrevistas con potenciales votantes por el 'sí' disponibles a través de las páginas web de la campaña a favor de Lisboa, están marcadas por un matiz inquietante. Los votantes, que a menudo proclaman la unidad europea como su principal motivación, tienden a virar hacia un sentimiento de preocupación: tienen temor de lo que Europa le hará al país si votan 'no'. Sea cual sea nuestra opinión acerca del Tratado, la cuestión sobre si es este el tipo de Unión en la que deseamos vivir es sumamente importante, ignorada en el debate mediático. Ahora mismo, en un país de por sí apático respecto al voto, se ha organizado un segundo referéndum bajo la premisa de que el resultado del primero fue una decisión incorrecta. ¿Podemos motivar a las personas a votar cuando su poder democrático está siendo disuelto, repetidamente, justo delante de sus ojos?