¿Seguridad o libertad?

Artículo publicado el 11 de Julio de 2005
Artículo publicado el 11 de Julio de 2005

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Después del atentado en Londres, surgen las mismas preguntas en las principales capitales europeas. ¿Debemos luchar contra el terrorismo renunciando a nuestras libertades? ¿El fin justifica los medios?

En su primera aparición pública posterior al acto terrorista, Tony Blair afirmaba: “quieren cambiar nuestros valores, pero nuestros valores van a durar más que los suyos”; intervención que contrastaba con la activación de los niveles más elevados de alerta de los programas antiterroristas de media Europa.

Reacciones inmediatas

Así, en el Reino Unido, el ministro del interior Charles Clarke convocaba con urgencia el Cobra Comité, cuya primera reunión realizada durante la noche del mismo 7 de julio tenía como objetivo planear la estrategia a seguir en las futuras investigaciones para encontrar a los autores de la masacre. Al otro lado del Canal de la Mancha, el Ministro del Interior francés, Nicolás Sarkozy, activaba el Plan Vigipirate insistiendo en la necesidad de disponer de “más patrullas, más gendarmes, más militares”, para conseguir una mayor capacidad “de acción, de control”, ya que contra el terror “sólo funciona la firmeza”. Días después, el gobierno francés anunciaba la suspensión temporal del Espacio de libertad de movimientos Schengen. Mientras, el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, justificaba el estado de alerta a sus ciudadanos con el argumento de que el “terrorismo es un cáncer al cual nos debemos enfrentar sin ninguna timidez”. Con el miedo en el cuerpo de ser el siguiente objetivo, el ejecutivo italiano ha planteado la puesta en práctica de una batería de reformas legislativas que harán posible expulsiones más rápidas y dará “poderes excepcionales de investigación” a la policía. Son medidas destinadas a contrarrestrar un presunto ataque que, según fuentes del Corriere de la Sera, podría darse entre febrero y marzo de 2006.

¿Tales medidas de seguridad provisionales deben convertirse en reales a largo plazo? Para el diario británico Daily Mail no hay ninguna duda: “no os equivoquéis, los británicos tendremos que sacrificar algunos de nuestros antiguos derechos legales si deseamos proteger a nuestros ciudadanos”.

Respuestas alternativas

¿Pero hasta qué punto los británicos, uno de los pueblos del mundo que más han luchado por su propia libertad, están dispuestos a hacerlo? En los pasados meses, el gobierno británico ha tenido que hacer frente a la polémica a raíz de su propuesta de introducción de tarjetas de identidad y de su Ley antiterrorista, que entró en vigor en marzo. La normativa sólo pudo aprobarse después de que el gobierno apaciguara las reticencias prometiendo una revisión de la legislación al cabo de un año, pero muchas ONG como Human Rights Watch y Statewatch han advertido en repetidas ocasiones de las graves consecuencias que tendrían sobre los derechos civiles.

Tras los atentados de Londres, Tony Blair tiene, según el periódico español El País, una segunda oportunidad “para reforzar sus medidas polémicas” y reabrir la “polémica sobre cuál es la mejor manera de luchar contra el terrorismo: ‘la mano dura’ o una vía más larga y compleja que ataje las causas políticas del terrorismo”, esto es, la lucha contra la pobreza.

En esta dirección, La Vanguardia de Barcelona recalca que “el siglo XXI no verá la paz ni la prosperidad si los problemas de África no se resuelven”. Otros periódicos europeos, como la Libre Belgique, plantean una racionalización de la política antiterrorista: “Es el momento de aplicar una nueva política antiterrorista aunque no debemos caer en la paranoia”. “Los políticos han de darse cuenta que los ciudadanos quieren seguridad”, admite el rotativo alemán Südddeutsche Zeitung, pero “la libertad personal es un bien demasiado precioso” como para perderlo. En la misma línea, el editorial de Le Monde pone de manifiesto que “a largo plazo, la fortaleza de las sociedades democráticas estará en conciliar un lucha eficaz contra el terrorismo y el respeto de sus principios básicos”. Cosa no siempre fácil de conseguir.

Sea cual sea el resultado de este debate quedan muchas incógnitas por descubrir ¿cuál será la influencia de los atentados de Londres en los planteamientos de la presidencia británica de la Unión Europea? ¿Veremos un endurecimiento de las políticas europeas contra el terrorismo? ¿Seguirá insistiendo Europa en la lucha contra la pobreza como una prioridad en la lucha contra el terror? Son las principales dudas de un futuro inmediato en el que Europa deberá replantearse definitivamente un nuevo modelo de lucha contra el terrorismo.

Han colaborado: desde Bruselas, Vanessa Witkowski; desde París, Julia Mills y Eva Queralt; desde Roma, Ilaria La Commare; y desde Sevilla, Eduardo S. Garcés.