Senderismo en Israel: coge una Biblia, háblale a tu Dios y no camines sobre el agua

Artículo publicado el 27 de Julio de 2009
Artículo publicado el 27 de Julio de 2009
El sendero nacional israelí te permite recorrer este pequeño país de la cabeza a los pies durante mes y medio a través de valles, montañas, ciudades, desiertos y bosques. Ponemos el contexto para ayudarte a planificar con atención y prepararte para un duro esfuerzo físico, con algunos consejos

Israel es un país pequeño. A vista de pájaro mide tan solo 470 kilómetros de punta a punta, un cómodo día de viaje en coche. Sin embargo, dada su situación geográfica, en la llamada 'línea global de infertilidad' (latitud 25), consta de diferentes áreas climáticas de acuerdo con los diferentes paisajes, por lo que parece más grande de lo que realmente es. Esta diversidad llevó a crear un camino para senderistas de 940 kilómetros de longitud. El Sendero Nacional Israelí (INT) fue oficialmente creado en 1991, recomendándose las temporadas de otoño y primavera para caminar. Aproximadamente 10.000 personas lo han transitado completamente, y muchos más lo han hecho en parte.

No trates de imitar a Jesús

Los creadores del INT querían marcar un sendero que contase la historia de Israel desde los días de la Biblia hasta hoy. Pasa por numerosos lugares que tienen un significado especial tanto para los israelíes como a aquellos que consideran la historia de Israel cercana a su corazón –cristianos, musulmanes, judíos, peregrinos o simples buscadores de aventura–. Los lugares más significativos son aquellos donde tuvieron lugar las historias bíblicas: por ejemplo, el valle de Elá donde David se enfrentó a Goliat, o los campos cercanos a Zora, donde Sansón jugaba con leones. Los caminantes más concienciados deberían llevar su Biblia con ellos para hacer del viaje una experiencia espiritual única.

Foto: Yoav Friedman

El sendero puede dividirse en tres secciones principales: norte, central –la más habitada, con las ciudades occidentales- y sur. La ruta no pasa por los territorios ocupados en Judea y Samaria, ni por los altos del Golán; a causa de las disputas políticas solo pasa por los límites del Estado de Israel. Es completamente segura. El sendero cruza Israel de norte a sur, pero también puede hacerse en el sentido opuesto. Empezar en el norte es una forma fácil y confortable de empezar el viaje –es un recorrido amable entre lugares repletos de historias, con gentes de diversas religiones y también turistas-. Eso sí, no trates de caminar sobre el agua en el mar de Galilea–no suele funcionar-.

De norte a sur, de lugar en lugar

Los antiguos monumentos, teatros, carreteras, sistemas hidráulicos y acueductos romanos a lo largo de la ruta evocan la vida de los antiguos residentes. Los castillos, fortificaciones y fortalezas que fueron construidas por los cruzados en tiempos medievales, visibles sobre todo en la parte norte, son excepcionalmente impresionantes. Tel-Aviv es una refrescante e inesperada excepción. La ciudad ofrece fiesta las 24 horas del día e inacabables calles de cafés y pubs. A ello hay que sumarle sus grandes playas, hermosas mujeres dondequiera que mires, una importante movida gay y puestas de sol. Ya estamos listos para llegar a la parte baja de Israel, lugar de la mayoría de escenas bíblicas. De aquí empezamos a caminar hacia Jerusalén, donde finalmente veremos y entenderemos aquellos de lo que todos hablan –el Muro de las Lamentaciones, la mezquita de Al-Aqsa y la iglesia de la Natividad-.

Después de comer el suficiente humus y hablar directamente con nuestro Dios respectivo, pongámonos en marcha hacia el sur. Su historia es susurrada por el viento del desierto; gran parte del territorio israelí es desértico, aunque también se encuentra dividido en diferentes partes. El SNI recorre la mayor parte del mismo, enseñando a los viajeros urbanos una breve lección sobre el poder de la naturaleza. El Mar Muerto está en la parte oriental del desierto de Judea –la cuna de la Cristiandad-. El frío clima de los altos de Jerusalén pronto se convierte en seco y caliente como bienvenida al visitante del desierto. Desde el desierto de Judea se llega al Negev, el mayor desierto de Israel. Allí verás los Machteshim –dos cráteres gigantes de origen natural que sólo pueden encontrarse en Israel-. Del Negev llegamos al Arava, un desierto aislado y casi deshabitado que conduce a Eilat –el punto más meridional de Israel-. En el Arava podremos contemplar el valle de Timna, donde se encuentran las minas del rey Salomón. Justo antes de llegar a Eilat, desde la cima del monte Zfahot, veremos como aparece, de pronto, en mitad del desierto, el Mar Rojo.

Los ángeles del SNI

Foto: Yoav FriedmanEl SNI es también una experiencia social especial; los 'ángeles de la SNI', los residentes de las aldeas a lo largo del camino, ayudan a los viajeros en todo lo que necesiten, sea comida, agua o refugio para la noche. Normalmente suele ser gratis, pero a veces hay un precio simbólico de entre 30 y 40 NSI (5 Nuevos Shekels Israelíes = 1 Euro). Los ángeles de la INT son sobre todo granjeros de kibutz cercanos –una forma de asentamiento que busca la igualdad, normalmente aislados en el desierto-. La falta de lluvia y las cálidas noches implican que se puede dormir tranquilamente al aire libre o en una tienda. En cualquier lugar del camino se puede parar y volver a Tel Aviv tras algunas horas de transporte público; el pequeño tamaño de Israel implica que todo está cerca. Hay cobertura para los teléfonos móviles en cualquier parte del sendero. Algunos parques nacionales cobran por la entrada, que suele costar en torno a 15 NSI. Solo se paga por la comida y la bebida. No hay que tener miedo de encontrarse solo –hay numerosas redes sociales en las que encontrar compañía para el viaje y más información en el forum de la SNI en israelnationaltrail.com.  ¡Nos vemos en Israel!