Señor Mrożek, cuéntenos de vez en cuando qué tal le va

Artículo publicado el 15 de Noviembre de 2013
Artículo publicado el 15 de Noviembre de 2013

La madrugada del pasado 15 de agosto falleció Sławomir Mrożek, una de las mentes más agudas de la literatura polaca. Como a muchos otros polacos, su muerte me causó una profunda tristeza, ya que Mrożek fue para nosotros una especie de padre. Y es algo normal pensar que nuestro padre nunca va a morir.

primer encuentro

"La boda en Atomice", lectura obligatoria en quinto de primaria. Al principio no entendía el chiste: era joven y todavía eran muchas las cosas que no me entraban en la cabeza. La profesora decidió no interrumpir nuestro costoso razonamiento, esperó hasta que captamos por nuestra cuenta el sentido del humor mrozkiano. La revelación fue tan brusca que hizo que desde aquel momento empezase a leer compulsivamente todo lo que salía de la pluma de Mrożek. Lo "raro" poco a poco se iba convirtiendo en "atractivo".

SEGUNDO ENCUENTRO

Los Cuentos de Mrożek. Sobre todo, el del gato que tenía resaca. O el del elefante. O ese cuento titulado "Quiero ser un caballo". Solo leyendo los títulos se podría inventar un nuevo cuento. Y sería gracioso.

En lo que escribía Mrożek podía pasar de todo, tanto a nivel de las historias que contaba como en el lenguaje empleado. Los cuentos mrozkianos enseñaban a los lectores que algo parecido podía pasar en la vida real: solo hacía falta aprender a ver lo que no se encuentra a primera vista. Gracias a todos estos cuentos, a medida que iba leyendo, aumentaba mi tolerancia hacia las rarezas. Lo cual me sirvió como base ideal para abordar la tercera fase: la lectura de sus obras de teatro.

TERCER ENCUENTRO

Las obras de teatro de Mrożek. Todo empezó en el instituto, con el "Tango". Lo leí con los ojos abiertos como platos ante las locuras mrozkianas, aunque más o menos ya sabía lo que podía esperar. Luego vino "El martirio de Piotr Ohey", entre otras obras. Pero ¿quién  me habría dicho que algunas de las citas de "Tango" iban a entrar para siempre en mi vocabulario y en el de mis amigos? ¿O que contaríamos a unos desconocidos ingenuos cómo en nuestro alcantarillado anidaba un tigre blanco? ¿O que utilizaríamos seudónimos como "AA" y "XX" ?

CUARTO (e infinitos) encuentros

Diarios. Artículos de opinión. Sus dibujos. Sus cartas. Después de darme cuenta de que era posible entender a Mrożek por completo, llegó el momento de encontrarme con el genio y de alegrarme al descubrir que las obras del maestro se pueden leer infinitamente. Y descubrir su sentido una y otra vez.

Desde aquí quiero dar las gracias al Señor Mrożek por tres cosas.

1. Por abrirme los ojos al absurdo, enseñarme a apreciarlo, y conseguir gracias a ello que mi vida sea más interesante.

2. Porque soy capaz de inventarme acontecimientos que nunca han pasado, sitios que no existen y personas que nunca han vivido. Con muchos detalles.

3. Por hacerme consciente de que hay que cuidar lo que nos distingue de los demás, igual que lo hacía él en cada uno de los aspectos de su vida. Y que hay que cambiar sin cesar.

Le deseo que allí donde está ahora, pasen muchas historias increíbles. Cuéntenos de vez en cuando qué tal le va, aunque sea a través del guiño de ojo de un transeúnte casual.

Yo ya sabré de qué se trata.

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