Seraphim Fyntanidis: "Las elecciones europeas son una forma de protesta antigobierno"

Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
Artículo publicado el 5 de Mayo de 2009
Normalmente no veo la televisión, pero de casualidad me encontré un domingo con un programa que trataba de la visión contemporánea de los griegos, a los pocos días me encontré con su presentador en el distrito de Chalandri de Atenas

Hay un dicho que afirma que los griegos tienen el corazón en oriente pero la mente en occidente. “Me gusta europa occidental”, comienza a decir Seraphim Fyntanidi. Nos encontramos en el edificio de cristal de la televisión en el que trabaja, con el tristemente celebre caballo de Troya aparcado fuera, en un barrio residencial tranquilo de la capital griega. Acaba de salir de una reunión, pero no hay formalidades superficiales y el ambiente es cálido y propenso a la conversación. Es inteligente, cínico, y cuando te mira, es directamente a los ojos. “Quiero tomar elementos de oriente, pero no ser oriental (como la cultura asiática). Nosotros los griegos tenemos una gran ventaja, somos gente surrealista y es difícil encajonarnos. Hemos degradado completamente el capitalismo, el socialismo y el comunismo. Ese es el motivo por el que vienen los extranjeros, no quieren irse de Grecia".

La sangre, la monarquía, el sexo y Turquía

Fyntanidis nació en Atenas en 1937 y siempre ha sido periodista, habiendo trabajado para periódicos como Ethnos y Apogevmatini. Ha sido editor de uno de los más famosos diarios griegos, Eleftherotypia, durante tres décadas. En la actualidad presenta un programa dominical en la televisión nacional, Chthes, simera, avrio (Ayer, hoy, mañana). Inmediatamente me reafirmo en mi aversión a la televisión con una declaración típica de un periodista: “La sangre, la monarquía y el sexo, las tres cosas que venden. Esta es una relación a dos bandas. Lo mismo en Noruega no sería muy popular, pero hay mucha demanda en el Mediterráneo. Nos gusta el cotilleo y estar al aire libre, no leemos mucho, nos encantan las teorías conspirativas. Es una cuestión de cultura y tradición histórica. Grecia cuenta con una gran desventaja; no hemos vivido tres siglos de Renacimiento y un siglo de Ilustración, todo ello debido a que estábamos bajo la ocupación turca".

Fyntanidis es originario de Constantinopla (el actual Estambul) así que resulta interesante averiguar que opina de la adhesión de Turquía a la UE. “¡No!” afirma. “Es un islamismo moderado, pero islamismo al fin y al cabo. En Turquía, el ministro de defensa se antepone al general, y en Europa lo opuesto es la norma. En Turquía el ejército es el titular de sus propios bancos, sus propias compañías de seguros, sus propias industrias y está por encima de los políticos. Ahora Recep Erdogan (primer ministro turco) trata de hacer una locura. Turquía es un Estado cósmico que está mucho más lejos de Europa que el islamismo de Erdogan que Europa anhela. Para su adhesión a la UE, tienen que cambiar muchas cosas".

Ser griego dentro de la UE

Por lo que se refiere a la propia UE, Fyntanidis afirma que “fue un gran concepto que debería haberse llevado a cabo”. Pero en la actualidad, sostiene que hay una gran diferencia: la UE supone una alienación de la visión de Jean Monnet y Robert Schuman porque la toma de decisiones corresponde al “clero de Bruselas”, y sin consultar a nadie. “La burocracia de Bruselas opera en ausencia de la gente. No hay parlamento que decida; En Estrasburgo solo se expresan buenos deseos. ¡En este momento hay un déficit de democracia en la UE! Es un circuito cerrado que decide sin consultarte, te dicta qué hacer. Por lo menos en mi país hay parlamentarismo, hay un control efectivo del gobierno. Esa es la mayor debilidad de la UE, que no tomamos parte en la toma de decisiones y eso es lo que lleva al granjero o al pescador a decirse: ¡Vale, si es por esas, agarremos lo que podamos!”

Pero Fyntanidis señala de inmediato lo difícil que resulta aunar las posiciones de 27 países. La unión económica y monetaria fue un gran paso adelante para Grecia. “Ganamos en estabilidad económica. Siempre se escucha hablar del eje franco-alemán, o de la postura de Gran Bretaña, siempre en contra de las políticas de la UE. Cuando el Reino Unido entró en la UE en 1973, sus periódicos escribían que Europa se había unido a la isla. ¿Y nosotros qué? ¿Qué hacemos? ¿Esperar decisiones?”

Pregúntesele sobre la preocupación de la gente por la UE, y su respuesta se limita a una palabra: “¡Subsidios!”. Explica que “no está mal”, “¡aunque no sea lo único!” Para añadir: “Así son los griegos, cuando tenemos diferencias serias acudimos al Tribunal Europeo de Justicia para que resuelva porque repercute en nuestro interés propio”. Con el antecedente de la oposición reciente de los profesores universitarios a la homologación profesional de los centros asociados de las universidades americanas y europeas en Grecia, le pregunto a Fyntanidis sobre los distintos grupos sociales que no recurren tanto a la UE: trabajadores, profesores universitarios, delegados sindicales. ¿Puede la UE acabar con estos reparos? “¡Pero es así como funciona el sistema! La Historia de la humanidad es una Historia de intereses. En este momento los profesores universitarios están defendiendo sus intereses. No les importa que algo sea por el interés general, creen que determinadas medidas irán en detrimento de su trabajo. Los griegos son introvertidos. No hemos experimentado la Historia europea, somos un Estado independiente en 1830, no teníamos ni idea de lo que pasaba en el resto de Europa”. Al preguntar sobre las elecciones europeas y el grado de participación, exclama: “¿Y eso qué? ¿Aquí? Las elecciones europeas son una forma de protesta contra el gobierno, le asestan un golpe y ¡luego van y votan de nuevo por el partido en el poder! Mientras me marcho, señala: “Todo lo que te he dicho me sale del alma".