Serbia: elecciones imprevisibles el 3 de febrero

Artículo publicado el 1 de Febrero de 2008
Artículo publicado el 1 de Febrero de 2008
El presidente serbio, Boris Tadic, necesita el mayor respaldo posible en las elecciones del tres de febrero. Sin embargo, el primer ministro Kostunica le pone condiciones a su socio europeísta de coalición.

El primer ministro serbio, Vojislav Kostunica, está intentando chantajear al candidato a la presidencia y europeísta Boris Tadic. Kostunica sólo respaldaría en la segunda vuelta a su socio de coalición si éste abandona su clara tendencia europeísta. Tadic se niega a acatar tal exigencia. Los críticos advierten que Kostunica podría buscar apoyo en los radicales ultranacionalistas.

El partido nacionalista y conservador de Kostunica, el Partido Democrático de Serbia (DSS), ha propuesto al partido europeísta de Tadic, el Partido Democrático (DS), una modificación del acuerdo de coalición que mantienen. Es verdad que en él se subraya la disposición a firmar con la UE el Acuerdo de Asociación y Estabilidad ya elaborado. Sin embargo, el texto obliga al Gobierno serbio a declarar nulo dicho acuerdo en el caso de que la UE envíe la misión civil prevista para remplazar la Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo (MINUK).

¡Destitución en Kosovo!

Por supuesto, todos los que forman parte de la coalición del Gobierno serbio rechazan que se decida acerca de la independencia de Kosovo y comparten la opinión de que debe haber una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para el envío de la misión de la Unión Europea. Sin embargo, el partido de Tadic no está dispuesto a que el camino hacia la integración en Europa dependa de la postura de la UE en el conflicto de Kosovo. Y esto es justo lo que exige Kostunica. Por lo tanto, Boris Tadic se encuentra ante un dilema: si quiere tener una oportunidad frente al Partido Radical Serbio (SRS) de Tomislav Nikolic en la ajustada lucha hacia el poder que tendrá lugar el próximo tres de febrero, necesita una gran parte de los votos de los partidarios del Primer Ministro Vojislav Kostunica, conocido por su postura crítica hacia Europa. En la primera vuelta electoral del 20 de enero de 2008, Tadic consiguió el 35,4% de los votos y Nikolik nada más y nada menos que el 39,4%, según datos del Centro para las Elecciones Libres y la Democracia (Cesid), organización independiente.

Sus calles durante las elecciones serbias (Foto: davorko [loves konjikusic.com]/ flickr)

Si Tadic firma la modificación del acuerdo de coalición, se arriesga a perder a los votantes de los pequeños partidos claramente europeístas, sobre todo los del Partido Liberal Democrático (LPD) de Cedomir Jovanovic, en la oposición. Con ello, Tadic pondría además en entredicho su credibilidad entre sus propios partidarios y entre algunos círculos en Bruselas que se emplean a fondo para que Serbia se aproxime a marchas forzadas a la UE. Tadic había descrito siempre las elecciones presidenciales como un referéndum en favor o en contra de la UE y había advertido de que con un líder como Nikolic, Serbia regresaría al espíritu de los años noventa de Slobodan Milosevic.

“La única alternativa es la del camino hacia Europa“

Tadic es consciente de la difícil situación a la que se enfrenta y por eso intenta no dejar lugar a dudas acerca de su postura europeísta. Sin entrar al trapo del intento de chantaje de Kostunica, Tadic declaró en un mitin político que no iba a permitir que nadie pusiera condiciones para el futuro europeo de Serbia ni para el futuro de los serbios. “La única alternativa es la del camino hacia Europa“, manifestó. Por lo que los expertos en política tampoco creen que Tadic vaya a aceptar la propuesta de Kostunica. Marko Blagojevic, de la organización no gubernamental Cesid, manifestó, en declaraciones a la agencia de noticias Beta, que el Presidente tiene que tomar una decisión cuanto antes. Según Marko Blagojevic, cabría esperar que Tadic se volcara en su “colectivo meta”: el europeísta.

A decir verdad, Nikolic, el contrincante político de Tadic, no se niega taxativamente a un acercamiento hacia Europa, pero prefiere estrechar lazos con Moscú. Por lo tanto, se aproxima a la tendencia del primer ministro Kostunica, al que el analista económico de Belgrado de la revista Ekonomist, Misa Brkic, describe como un “rusófilo”. El diputado parlamentario Nenad Canak, cuyo pequeño partido europeísta, Liga Socialdemócrata de Voivodina, cuenta con el apoyo de Tadic, le reprochó a Kostunica que estuviera centrado en derrotar a su compañero de coalición y en dividir al Gobierno. Es más que evidente que el DSS quiere formar gobierno con los radicales, afirmó en declaraciones a la emisora de radio B92. El objetivo de esta coalición sería cambiar el respaldo al mundo occidental por el apoyo a Rusia.

El pasado 25 de enero, el ministro serbio de Infraestructuras firmó un acuerdo sobre energía entre Rusia y Serbia en presencia de Tadic y Kostunica, así como del presidente de Rusia, Vladimir Putin. Ambos países han acordado la construcción en Serbia de una de las ramas del gasoducto Corriente del Sur de Gazprom, empresa rusa monopolista de gas. Rusia percibirá a cambio la parte mayoritaria de NIS, la empresa serbia de petróleo hasta ahora estatal y reforzará así la influencia que ejerce en el mercado energético europeo. Los expertos reprochan al Gobierno serbio que haya vendido NIS a Gazprom a un precio demasiado bajo en agradecimiento por el apoyo de Moscú en el conflicto de Kosovo.

Los serbios en lucha

Hoy todo el mundo dirige su mirada a Serbia, un país en el que aumento el sentimiento de agravio histórico. Será de nuevo la exacerbación de las pasiones nacionalistas terreno fértil para nuevas guerras?

Desde los tiempos de la guerra que produjo la desintegración de Yugoslavia, los serbios son vists como “los últimos bárbaros de Europa”. Cuando la cuestión de Kosovo vuelve a estar de actualidad los medios occidentales han tomado nota del renacer del radicalismo serbio.

El actual presidente, Boris Tadic, irredento sobre la cuestión kosovar, ha perdido la primera vuelta de las presidenciales contra el candidato del Partido Radical ultranacionalista, Tomislav Nikoli. La participación electoral ascendió al 61%.

Desde la sangrienta guerra entre 1992 y 1995, los serbios se mostraban reticentes a hablar sobre política. En las elecciones precedentes hubo que repetir cuatro veces la votación por no alcanzarse la participación mínima establecida por la constitución de Serbia. Las elecciones hoy suceden durante un momento muy importante para el destino de serbia: Kosovo está habitado en su mayoría por albaneses. El país se encuentra entre dos mundos: por un lado, Occidente, con la OTAN y la UE, y por otro, el viejo aliado del este, Rusia.

La UE tiene a Eslovenia en esta situación en el papel de negociador. Lo que pasa es que este país no goza en Serbia de simpatía o respeto. Las tentativas eslovenas para conducir a Serbia hacia una solución pacífica de la cuestión kosovar no han producido resultados. Lo que la UE llama “compromiso necesario” con los habitantes albaneses de la provincia, todo bajo la luz de las aspiraciones europeas de Belgrado, es visto por los serbios como una presión desde Bruselas (y de los EE UU). A sus ojos se trata de una renuncia a la soberanía y la unidad territorial del país.

“¿Cómo es posible renunciar a un país democrático a una parte de su territorio?”, se preguntaba el Primer Ministro serbio Kostunica en el consejo de seguridad de la ONU?

“¿Cómo es posible?”, dice la Europa de los ciudadanos ante el exterminio y los crímenes de guerra que acompañaron la desaparición de Yugoslavia.

“¿Cómo es posible?”, se preguntaban los habitantes de Belgrado en 1999 cuando cayeron sobre sus tejados las bombas de la OTAN.

No supieron aceptar aquel castigo “inmerecido” y hoy no quieren oír hablar de “merecido premio”. Así interpretan los serbios su posible adhesión a la UE, un cambio por la cesión de una parte del territorio al “enemigo de siempre”, los albaneses.

El autor pertenece a la red de corresponsales n-ost

Foto Kostunica (Viktor Sekularac/ flickr)