Series europeas: creatividad para desbancar al imperio

Artículo publicado el 5 de Mayo de 2010
Artículo publicado el 5 de Mayo de 2010
Falta de medios, de ambición o de originalidad, las series nacionales en Europa palidecen ante el éxito de las estadounidenses, como House o Dexter. Sin embargo, excepciones como la británica Skins o la alemana Berlín, Berlín, hacen un llamado contra la generalización

En Europa, pocas son las series que han salido de las fronteras nacionales. Solo Estados Unidos ha conseguido conceptualizar un “tronco cultural común a toda la humanidad”. Un retraso cultural difícil de subsanar porque “los directivos de las cadenas no tienen las recetas para ello”, según el redactor jefe de la webzine Le Village, Sullivan Le Postec. Peor aún, las ficciones europeas que consiguen exportarse no suelen ser las mejores: Sous le soleil (‘Bajo el sol’, una novela francesa ambientada en St-Tropez que emite TF1 desde 1996), Kommissar Derrick (‘Comisario Derrick’, serie policiaca alemana producida entre 1974 y 1998) o Hélène et les garçons (‘Hélène y los chicos’, comedia francesa sobre estudiantes, entre 1992 y 1994). Estas series se articulan en torno a un guión nacional común, rebosan los estereotipos y no refleja toda la riqueza cultural de un país.

Originalidad a medias

El experto francés sobre la televisiónEl ejemplo de Francia es revelador. A pesar de contar con una gran experiencia y saber hacer desarrollada entre los años 1960 y 1970, el país galo produce series poco audaces e inadaptadas al mercado internacional. ¿Culpa de la privatización de los canales? La tendencia es, en cualquier caso, hacia la “ficción de pantufla”: se caracteriza por una ausencia total de riesgos. “Poco a poco, los años de nivelar por lo bajo han barrido el saber hacer acumulado en el pasado”, lamenta Le Postec. Así que Francia ha retomado los formatos extranjeros: el escenario y los diálogos de R.I.S (un C.S.I. a la francesa) son casi un copia y pega de la primera versión italiana. También hay muchos remakes de series producidas en Quebec (Canadá), como Les Bougons o Les Invincibles. De hecho, las series de EE.UU. nunca han reemplazado a las europeas, simplemente han ocupado un nuevo espacio cultural que estaba desaprovechado.

Cuando Europa inspira a EE.UU.

Europa produce, a pesar de todo, una ficción de calidad que Estados Unidos no duda en emplear. Después de 60 años, la industria de la ficción televisiva en este país ha llegado a un límite de desarrollo y está ahora en una lógica de exportación. Vende sus mejores formatos al mundo entero, pero busca fuera también sus contenidos. Solo en Gran Bretaña, The Office, Life on Mars (‘Vida en Marte’) y Eleventh Hour (‘La hora 11’) han visto cómo aparecía una versión estadounidense con éxito. “El Reino Unido produce, probablemente, la mejor ficción de la televisión europa, que juega a una especie de contraprogramación contra los programas de Estados Unidos”, explica Le Postec. Dinámica, con imaginación y siempre un punto de realismo social, la ficción inglesa muestra las capas sociales desfavorecidas sin falsedad, tanto en las series de ciencia ficción como en las comedias de situación, los dramas o las telenovelas. Skins es el ejemplo perfecto: esta serie, que comenzó en 2007, cuenta la vida de adolescentes en el suroeste de Inglaterra y no duda en abordar temas controvertidos como la homosexualidad, la anorexia o la drogadicción.

Alemania no se queda atrás : el país más grande de Europa ha producido grandes ficciones populares con una aproximación social o histórica (Berlín, Berlín ha tenido muy buenas críticas). Cada Länder posee su propio sistema de producción, lo que promueve una diversidad regional real. La ficción nórdica propone igual un acercamiento bastante crudo, a imagen de lo que hacen los británicos. Millenium, la adaptación de la televisión sueca de la famosa trilogía literaria de Stieg Larsson, es un buen ejemplo de serie que mezcla un saber hacer local con resortes universales.

Series, un asunto europeo

Seis millones de telespectadores británicos viieron el último episodio de su serie de ciencia ficción favorita en abril de 2010Las novelas por entregas o folletines nacieron en Europa, por lo que el principio de las series no es algo ajeno a nuestra cultura. Pero para llegar a competir con la ficción estadounidense, los países deben realizar hoy día coproducciones. La cadena francesa Canal + ha conseguido financiar ficciones innovadoras con acuerdos internacionales, a menudo con guiones estadounidenses y financiadas por canales europeos. Entre ellas, Engrenages (‘Engranajes’), de la BBC, o miniseries como Los Borgias, una coproducción aún no estrenada entre Irlanda, Canadá y Hungría. “Se habla de plagio cuando se cogen prestados ciertos elementos cómicos o de otro estilo de la cultura de EE.UU., pero existe una diferencia entre copiar y pegar y el intercambio cultural”, explica Le Postec. Algunos elementos universales pueden ser retomados y asimilados por las culturas locales. Si Europa quiere producir series de calidad, debe poder quitarle a Estados Unidos partes de su cultura que le son propios". Se trata de encontrar una marca propia y producir ficciones que mezclen calidad y popularidad. Algo que ya existe. Dr. Who, en Inglaterra, ha cosechado una muy buena audiencia y Fais pas ci, fais pas ça (‘No hagas esto, no hagas aquello’) ha tenido un éxito moderado en France 2 este año. Los países europeos continúan explotando las particularidades locales para llegar a abordar temas transnacionales. Después de todo, “Estados Unidos, ese Estado-continente, consigue apasionar a toda su población con aproximaciones muy locales de temas globales”. ¿Cuándo veremos Los Soprano suecos, un Breaking Bad alemán o un True Blood español?

Fotos: True Blood ©hbo.com/true-blood; foto de Sullivan Le Postec extraida del webzine Le Village; Doctor Who, ©bbc.co.uk/doctorwho/ vídeos@ trailer de Skins  ©ninja000/ promo de Breaking Bad ©RobertaaRoock/ Youtube