Sevilla: Lo bio salva la agricultura, pero se exporta demasiado

Artículo publicado el 12 de Mayo de 2011
Artículo publicado el 12 de Mayo de 2011

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

España es el primer productor de agricultura bio de Europa gracias a un sector que exporta un 80% de lo que genera. Paseo por la Sevilla más sostenible, protagonista de un sector primario que envejece e inmerso en un debate sobre su naturaleza y la falta de consumo local.

"La asociación CAAE ofrece a sus miembros la fuerza de la etiqueta écologica líder en Europa", desgrana la voz de una campaña publicitaria emitida en la pantalla de plasma de la sala de espera. Estamos en la sede social del Comité Andaluz de Agricultura Ecologica (CAAE) en Sevilla, una ciudad donde cada día cierran cuatro empresas desde 2007, según datos del Diario de Sevilla.

Paco, plusmarquista de las huelgas de hambre

El presidente es un hombre carismático que tiene dos religiones: la tierra y la energía que emplea para defenderla. "He hecho más de cuarenta huelgas de hambre para defender la causa de los agricultores y del medio ambiente". Incluso está en su currículo. Francisco Casero Rodríguez, Paco, es un tipo duro. Y un visionario. Él estuvo detrás de la creación del Plan Forestal Andaluz y de la campaña 'un andaluz, un árbol 'contra la deforestación, 26 años antes de que 2011 fuera declarado Año Internacional de los Bosques. "La CAAE fue la primera que habló de los estragos de la agricultura intensiva", explica. Fue en los años 90, los pesticidas tenían un éxito total. A día de hoy, muchos agricultores están enfermos, los pesticidas se han convertido en el veneno nuestro de cada día (en francés, Notre poison quotidien, nombre del documental de Marie-Monique Robin sobre los riesgos para la salud relacionados con los pesticidas) y Paco se levanta a las 6 de la mañana por vigésimo año consecutivo al frente del organismo que emite la mayor cantidad de etiquetas bios en Europa. Visionario porque el bio da su fruto: de las 1,672 hectáreas certificadas en 1991 a las 829,839 hoy. Además, cada vez un número mayor de productores que se convierten a la nueva religión de lo bio: 2,689 más en 4 años.

El agricultor será bio (o no será)

¿Por qué tantos agricultores agricultores se pasan ahora a lo ecológico? Montse Ligero, una joven mofletuda y jovial, se ocupa al mismo tiempo de un corral con 150 pollos y de varias hectáreas de verduras, ambos con la certificación biológica, además de haberse lanzado también a los platos preparados y postres bio. Ella está en el bio desde pequeña, con el jardín familiar, y por eso nunca pisó los supermercados. El certificado de su producción fue un mero trámite administrativo: "La etiqueta bio te abre puertas", dice. Un discurso que lleva al clip promocional de la CAAE: 'la fuerza de la etiqueta líder en Europa', que le cuesta 900 euros al año. Eso es todo, el resto viene de sus manos, y sobre todo de su cabeza: "El bio es un sector con futuro para el mundo agrícola. Una familia puede fácilmente vivir con dos hectáreas de cultivo biológico diversificado. Sin embargo, ya no se trata de producir noche y día, hay que saber salir de lo trillado y proponer algo nuevo". Una evolución que asusta a más de uno: "Los agricultores tiene miedo del mercado bio porque tiene poca presencia a nivel local. Pero sobre todo, creen que sin pesticidas sus cultivos van a enfermar. Y eso a mí no me ha sucedido nunca".

De la alimentación de los animales a la conservación de la carne, el proceso es más lento pero más saludable

Por qué exportar productos biológicos

Es una cuestión generacional, pero también de sensibilización. Porque por mucho que la CAAE presuma de sus actividades de formación, ya sea la Semana Biológica o los campamentos verdes, los habitantes de Sevilla no tienen suficiente acceso a los productos biológicos. "La mayor parte de las actividades de la CAAE están orientadas a la exportación. Podrían concentrarse un poco más en el mercado local", opina Monste. Pepe, el propietario de la tienda de productos bio Gaïa y del restaurante del mismo nombre, opina lo mismo. Partidario del concepto del movimiento Slow Food, "consumir lo máximo posible productos que vienen de la agricultura local", no ha pagado los 400 euros anuales necesarios para obtener la etiqueta de la CAAE, porque "todos los productos que vendo ya tienen una etiqueta". Cuando se le pregunta si ése es el único motivo (estamos en la misma sala en la que su mujer da clases de medicina china), admite que le cuesta trabajo asimilar la razón de ser de la CAAE: "Desde su creación, el principal objetivo del mercado bio español ha sido la exportación".

A consommer sur place, contrairement aux produits qu'il exporteProducir bio y exportar son dos conceptos a priori irreconciliables, pero la CAAE, que contaba 11,106 miembros en 2010, defiende que el reconocimiento de la etiqueta fuera de Andalucía permite que los productos biológicos sean reconocidos y consumidos... y por tanto salvar la tierra y a los que la trabajan. Precisamente para eso existen las ferias biológicas (la Biofach, que se celebra todos los años en Núremberg, Alemania, es la más conocida). Ser abiertos y dinámicos es el mejor modo de dar ganas a los jóvenes de volver al sector primario. Para eso, "hay que conseguir que estos empleos vuelvan a ser seguros", opina Paco. Une urgencia en un momento en el que "apenas el 4% de los agricultores españoles tiene menos de 35 años".

Producir sin desperdiciar, « de cuna a cuna »

A sus 41 años, José Joaquin Suárez Tejeiro es uno de esos raros jóvenes. Este afable director de empresa no tiene miedo de mezclar la ecología con la exportación… y los beneficios. Tiene una veintena de empresas, entre las que encontramos desde un criadero biológico hasta la implantación de un nuevo hipermercado de Lidl. "Pero lo que más me gusta es la tierra", admite este antiguo estudiante de empresariales. No miente: conoce de memoria sus dehesas, situadas en Huelva, y le encanta visitar a bordo de su Audi Quattro a los cerdos que darán más tarde el preciado jamón de bellota. Aquí no se pierde nada, todo se transforma: es un verdadero banco de pruebas del cradle to cradle (literalmente 'de cuna a cuna', título del libro de William Mc Donough y Michael Braungart que propone una nueva reflexión sobre les actividades productivas tomando como referencia el reciclaje y la reutilización).

Las vacas comen lo que la tierra produce, sin alteraciones químicas que producen

Un ejemplo: de los robles que alimentan a los cerdos con sus bellotas, se obtiene el corcho que sirve para fabricar los tapones de corcho del vino biológico, pero también todo tipo de muebles, paraguas, etc. Un ciclo. Pero cuando preguntamos por el destino de todos esos productos biológicos: "al Norte de España, a Alemania, a Escandinavia. Es lógico, la diferencia entre la agricultura biológica y la convencional allí es mucho más chocante que aquí. En Andalucía, la gente sólo ve una diferencia entre las dos, la del precio. » Para Montse y Pepe, es justo ahí donde les pequeños productores tienen un papel que desempeñar. Para que en su ciclo de vida de 'cuna a cuna', los productos biológicos de Sevilla pasen un poco más por les estómagos andaluces y un poco menos por las bodegas de los aviones.

Este artículo es parte de la serie de reportajes Green Europe on the ground, que ya ha pasado por ciudades como Roma, Berlín o Bruselas buscando su lado más sostenible. No perdáis de vista las próximas ediciones de la serie.

Foto portada: (cc) nothing to hide/flickr; Fotos texto: ©Emmanuel Haddad