Shakespeare & Co, la comuna de los escritores

Artículo publicado el 29 de Octubre de 2007
Revista publicada
Artículo publicado el 29 de Octubre de 2007
Pasamos la tarde entre las estanterías más antiguas de París con el nonagenario George, su pelo desaliñado y sus manzanas caramelizadas.

Paredes tapizadas de cultura. Millares de libros. Dickens, Cervantes, Aristóteles, Nietzsche. Viejos volúmenes con cubierta de cuero, pero también fotografías amarillentas, artículos de periódico, cartas de amor, poemas. Estanterías de madera abarrotadas de libros hasta el techo. Aquí todo está como fuera de época y maravillosamente cubierto de polvo. Estamos en el 37, rue de la Bûcherie, a dos pasos de Notre Dame, en el paraíso perdido de Shakespeare & Company, la más herrmosa librería de París.

Aquella generación perdida

Todo empezó en 1919, cuando la joven estadounidense Sylvia Beach decide crear en la rive gauche del Sena un centro de poesía inglesa, que muy pronto se convirtió en lugar de encuentro de intelectuales y laboratorio cultural. Aquí se reunían los escritores de la llamada “generación perdida”, desde Hemingway a Ezra Pound, de Henry Miller a James Joyce, que precisamente aquí, gracias a Sylvia, después de varios años de intentos, consiguió publicar su famoso Ulises.

Han pasado los años y las modas, pero aquí todo sigue como entonces. Las tambaleantes escalerillas que conducen al piso de arriba, el olor a madera vieja de las estanterías, el silencio. Una magia exquisitamente demodée que envuelve también a quienes habitan aquí, como George Whitman, el actual propietario. Muchos creen que se trata de algún descendiente de Walt Whitman, el célebre poeta norteamericano del siglo XIX. Desde luego, aparte del apellido, tienen en común su amor incondicional por los libros.

Guarida de anarquistas

La librería es un constante ir y venir de jóvenes de todas partes: Inglaterra, Irlanda, Polonia, Estados Unidos. “Somos estudiantes, escritores o viajeros sin dinero que nos quedamos aquí durante un tiempo”, nos cuenta Elisabeth, una estadounidense que está de viaje por Europa. “Vivo aquí durante unos días gracias a la hospitalidad de George”, el cuasi centenario que, desde su rincón, define el lugar como “una guarida de anarquistas camuflada de librería”. “A cambio de la hospitalidad echamos una mano en la cocina o ayudamos haciendo algún arreglo, apilando libros o fregando el suelo”, explica Anna, una joven inglesa. En cinco décadas, esta extraña y legendaria librería ha recibido al menos cuarenta mil huéspedes.

Subimos al piso de arriba. Un gato negro duerme plácidamente sobre un pequeño sofá. Al lado, un joven lee las dedicatorias que hay para George. Pedacitos de vida contados sobre un pañuelo de papel, en el reverso de una foto, sobre un billete de metro usado. Son los jóvenes de la eurogeneración quienes llaman a la puerta de George (véase ficha al final).

Pollo al curry y cucarachas

George acoge, observa, sonríe en silencio. Parece un actor de Hollywood de los años treinta, eso sí, un poco envejecido, con la barba poco poblada y el pelo enmarañado y blanquísimo (con un corte bastante original, como puede verse en el vídeo al comprobar cómo “se corta el pelo”).

Su mirada azul cielo le delata. Sigue siendo el muchacho entusiasta que adquirió la librería. Es un hombre extravagante, mitad ángel, mitad demonio: un auténtico bohemio. Son las cinco de la tarde. Como cada domingo, invita a tomar el té y un trozo de bizcocho en su salón. Aquí es donde vive, desde siempre, rodeado y mimado por sus libros. Aquí es donde recita versos, donde conversa en inglés, donde escucha y observa las cucarachas de la pared (como yo). Huele a manzana caramelizada y a pollo al curry. Él mismo es el cocinero, junto con Sylvia, si única hija. Rubia, poco más de veinte años, desenvuelta y dulce como su padre. Será ella quien heredará el tesoro de la calle de la Bûcherie. Aquí todo se gestiona a la antigua: nada de tarjetas de crédito ni de logotipos. Solo algunas frases, pintadas en la pared, como la que resume por sí sola el espíritu de este fascinante lugar: “Be not inhospitable to strangers lest they be angels in disguise” (“Sé hospitalario con los forasteros, podrían ser ángeles disfrazados”).

No hay más remedio que comprar un libro, aunque sólo sea como recuerdo, con el sello de la librería: “Shakespeare & Co. Kilometer 0”. En efecto, para saber a qué distancia se está de París, los kilómetros se cuentan desde Notre Dame. En torno a la librería todo ha cambiado. Turistas por todas partes, tráfico, restaurantes étnicos, tiendas de souvenirs. Todo va deprisa, todo está lejos, todo es un engorro. Pero ya se sabe, la magia de París está escondida y hay que buscarla. Y quizá algún día otros la seguirán encontrando aquí.

SE BUSCA ESCRITOR PRINCIPIANTE

Para los jóvenes enamorados del ambiente parisino y de la literatura, el refugio de George es un verdadero paraíso. Podemos alojarnos aquí sólo durante una semana. Esto es lo que hay que hacer para ello.

Antes que nada, escribir a Sylvia Whitman a su dirección de correo electrónico (sylvia@shakespeareco.org) o llamarla al +33 (0)143254093.

Después charlamos con ella para presentarle nuestro proyecto y demostrar que se es escritor (o aspirante a serlo) y que tenemos previsto escribir un libro.

Por cierto, hay que saber hablar inglés.

Para más información, haz clic aquí para visitar la página web de la librería.

Foto del texto: Siesta entre los libros (Foto idlefortmat/Flikr) y Frase en la pared (Foto, bastian/Flikr)