Sharon: ¿un nuevo Rabin?

Artículo publicado el 14 de Diciembre de 2004
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Artículo publicado el 14 de Diciembre de 2004

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Tras la muerte de Arafat, el proyecto de retirada de Gaza adquiere nuevo impulso, pero la derecha radical israelí trata por todos los medios de impedir el abandono de este “territorio bíblico”.

Apenas un año después de la presentación de la “hoja de ruta” que, debido a la violencia persistente, no ha logrado desembocar en un proceso de paz, el gobierno de Sharon presentó en abril un nuevo “plan de retirada”. Este plan prevé la disolución de todas las colonias situadas en la franja de Gaza, así como la retirada de las tropas israelíes de la región. De este modo, nadie podrá decir más que Gaza es un “territorio ocupado”. El plan también prevé la evacuación de otros cuatro asentamientos colonos menos importantes en Cisjordania. Tal proyecto nace con el beneplácito de Georges Bush, y las Naciones Unidas y la Unión Europea ayudarán a Sharon en la ejecución del plan, sin por ello renunciar a la hoja de ruta.

Judíos contra judíos

En paralelo, el plan de retirada de este “territorio bíblico” se enfrenta a resistencias encarnizadas dentro de Israel. La derecha religiosa moviliza todas sus baterías contra quien fuera en su día su jefe de gabinete, Ariel Sharon. El rabino de Jerusalén, Avigdor Nebenzahl, declaró en junio que “el Din Rodef [la autorización religiosa de matar a un judío] se dirige a todo aquel que entregue una parte del territorio de Israel a un no-judío”. Ese mismo mes, el Shin Beth, los servicios secretos de Israel, declararon que “algunas docenas de extremistas” apoyados por 150 o 200 judíos, deseaban la muerte de Ariel Sharon. Por otro lado, ciertas organizaciones de colonos fomentan acciones para impedir la temida evacuación y cientos de miles de personas se manifiestan contra la misma. Finalmente, una fuerte polémica arrasa los medios de comunicación desde que el rabino ortodoxo Shapira exhortara a los soldados israelíes a desentenderse de la evacuación de judíos fuera de territorio bíblico. Prohibición que se pretende divina.

El espectro de la guerra civil planea una vez más en las discusiones en los medios de comunicación poniendo en juego el espíritu mismo de Israel: derecho eclesiástico contra orden secular: un conflicto que zarandea los fundamentos del Estado sionista. Llegados a este punto, ¿existiría todavía margen de maniobra para Israel? ¿O es que el Estado ya no es, como se pregunta de modo provocador el diario liberal de izquierdas Haaretz, “sino una autoridad autónoma de Israel” incapaz de tomar decisiones contra la voluntad de los grupos religiosos armados en su propio territorio?

De halcón a paloma

La creciente hostilidad de la derecha contra Sharon recuerda a muchos observadores lo que le sucedió a su predecesor: Isaac Rabin, primer ministro que llegó a compromisos con los palestinos, y que fue asesinado en 1995 por un fundamentalista judío.

De facto, el plan de retirada de la franja de Gaza contradice todo aquello con lo que Sharon se había comprometido hasta entonces. En sus tiempos de soldado, e incluso más tarde, ya en su carrera política, siempre fue el “halcón de los halcones”. Evacuación de la península del Sinaí, división de Jerusalén, siempre en contra del estatuto de autonomía para Palestina. Los colonos le apreciaban especialmente: primero cuando era ministro de fomento y después como ministro de asuntos exteriores, siempre luchó por ocupar “cada colina de Gaza y Cisjordania”.

¿Se habrá convertido bruscamente en paloma? No del todo. Tras el fracaso de la hoja de ruta, sólo un procedimiento unilateral por su parte ha llegado a ser el recurso para salvar su gobierno y frenar el proceso. Y mientras el “Cuarteto” para Oriente Medio (EE UU, Rusia, UE, ONU) se mostraba satisfecho por esto calificándolo de “primer paso”, el consejero de Sharon, Dov Weisglass, lo interpretaba de muy diferente manera: la evacuación de la franja de Gaza, deseaba, “congelará” a largo plazo el proceso de paz posponiendo la autonomía palestina.

Tras la muerte de Arafat, el plan de Sharon se ha visto de repente impulsado. Es posible que el proceso de paz se vuelva a poner en marcha de manera imprevista. Según el representante de la diplomacia de la Unión Europea, Javier Solana, esta retirada ofrece la ocasión de volver al camino de la paz de la hoja de ruta, a condición de que se negocie y se regule la transmisión del poder a los palestinos. Aquí es donde entra en escena la UE. Solana ha anunciado que la UE enviará expertos para apoyar y acompañar la formación de las fuerzas palestinas de seguridad. Los europeos podrían suministrar en este terreno una cierta ayuda logística –y financiera- muy valiosa. Si nada lo impide, claro.