Shlomo hace música con la boca

Artículo publicado el 11 de Septiembre de 2009
Artículo publicado el 11 de Septiembre de 2009
A sus veinticinco años, Simon Shlomo Kahn enseña sus talentos vocales tanto a niños como al gran público. Este beatboxer –los que hacen música solo con su boca- británico, de raíces israelíes, iraquíes y germanas, critica a esos artistas pedantes y egocéntricos, vaticina el fin de las discográficas y nos habla de su trabajo con Björk

En Hampstead Heath no parece haber mucho ambiente hip hop, por lo que parece un poco extraño que sea el lugar elegido para el encuentro con Shlomo – sin duda, el fotógrafo no parece estar muy convencido con los campos y los árboles que nos rodean-. Simon Shlomo Kahn, alias Sloh’, se formó en la música clásica, pero se metió en el beatboxing porque quería “impresionar” a la gente. No parecen interesarle demasiado las modas urbanas. “No soy especialmente hiphopero, aunque seguro que ya lo has adivinado”. Con conciertos en Glastonbury, Latitude y Womad, su concierto de hoy en Sweden on Stage no destaca mucho, a pesar de contar con Benny Andersson como cabeza de cartel; pero lo único que a Shlo’ le importa realmente es la realización.

Beatbox es libertad

“La libertad que consigues siendo beatboxer es increíble. Es liberador”, dice. “Puedes ser el instrumento que quieras y cuando quieras. Me siento como un mago estando ahí en medio de pie, controlándolo todo”, dice quien fue descrito por Dj Tim Westwood como “el Harry Potter del beatbox”. Como residente del Centro Southbank de Londres (un complejo de lugares y edificios vinculados al mundo del arte situado al lado del río Támesis), el chico de Buckinghamshire tiene la oportunidad de hacer “tan poco o tanto como sea posible”, sin obligaciones, ni siquiera un calendario de rendimiento mínimo. “Me llevó años conseguir que no me organizasen las cosas. Cuando lo conseguí, les llevé una gran lista de proyectos que siempre había querido hacer. Ahora, la agenda de Sloh’ está rebosante de proyectos para los próximos dieciocho meses. “Parece que esto está funcionando bien para todos”, dice. “Estoy atrayendo un público diferente a la atmósfera tradicional del Royal Festival Hall (una sala de conciertos del Southbank). Estoy aprendiendo mucho de esto. Simplemente, me encanta”.

(Foto: ©David Tett/ davidtett.com/ davidtett.blogspot.com)

Actualmente, Shlo’ trabaja en tres grandes proyectos. Con su Orquesta Vocal, un grupo de beatboxers ingleses entre los que se encuentra Bellatrix, la campeona mundial de beatbox, está embarcado en una “representación teatral. Parecido al espectáculo de Stomp (grupo capaz de crear instrumentos musicales a partir de objetos de lo más cotidiano), pero con la voz”. En segundo lugar, su compañía va a llevar a cabo junto con la compositora de música acústica y electrónica Anna Meredith un concierto que tendrá lugar en febrero de 2010. “Actuaremos en directo. Estaré en primera línea, con mi chistera”. Para este segundo proyecto, Shlomo está trabajando en un sistema de notación para el beatboxing. Con la ayuda de Anna Meredith, buscan desarrollar el “punto intermedio entre la notación musical de la percusión y la fonética”.

Beatboxing sostenible

(Foto: ©David Tett/ davidtett.com/ davidtett.blogspot.com)Pero lo que quizá ocupa de verdad el corazón de Shlo’ es la Academia de Beatboxing, actualmente en su tercer trimestre y en la que confluye gente de diversa formación musical. Los profesores (Shlo’ y dos miembros de la orquesta, Jez y MC Zanim) se han centrado en visitar “escuelas realmente duras”, talleres de divulgación y clubes juveniles para atraer a los chicos. “Una vez fuera de la obligación de tener que estar en un sitio a la fuerza, los jóvenes tienen mucha más motivación”. Basándose tanto en la escuela como en el sistema de notación, la idea de Shlo’ es crear un “sistema de beatbox sostenible”. Cita como su inspiración la venezolana Orquesta Simón Bolívar. “Esa es la fórmula que quiero poner en práctica”, dice sobre esta compañía formada por jóvenes que lleva funcionando 34 años. “En el nivel más básico, los chavales vienen para pasar el rato en vez de estar ahí fuera apuñalándose unos a otros. Si te gusta, puedes volver, dar clases más avanzadas y, con el tiempo, enseñar a los demás”. Pero entusiasmo aparte, la realidad es que este proyecto es también el más difícil de llevar a cabo. Shlo’ espera extender la escuela por todo Londres antes de llegar a otras ciudades. Sin embargo, tiene por delante obstáculos importantes como la financiación y la burocracia.

Una forma de esquivarlos es a través de ‘Music Through Unconventional Means’ (Música a través de medios poco convencionales), una serie de conciertos benéficos con los que quiere “destacar el papel de la música como forma de combatir la violencia callejera en Reino Unido”. La orquesta viene respaldada por artistas tan dispares como Jarvis Cocker o la ex-Sugababe Mutya Buena. También serán representadas las mejores obras de los alumnos de la academia, inspiradas en la lucha contra la violencia callejera. Los artistas de renombre atraen a “un gran público y a los medios de comunicación. Eso dará a nuestros jóvenes la oportunidad de llevar a cabo su actuación”.

Lugares para arrogantes

Aunque para Shlo’ las zonas VIP de los festivales son lugares para “arrogantes que no son tan importantes como quieren hacer creer”, lo cierto es que parece que su lista de amigos famosos es interminable. La cantante islandesa Björk le pidió que participase en su álbum Medulla (2004), un disco cuya música está hecha sin usar ningún instrumento musical, solo con la voz. “No lo esperaba”- y juntos actuaron en la inauguración de las Olimpiadas de Atenas de ese mismo año. “Fue un buen gancho, porque todo lo demás vino a partir de eso”. “Hasta ese momento no había visto en el beatboxing una forma de hacer música. Pensaba que se trataba simplemente de algo para impresionar a la gente. Aquello me hizo ver el beatbox como una forma de experimentar y colaborar musicalmente”.

"Las discográficas están acabadas. Yo cuelgo música en mi sitio, regalo canciones en mp3"

A Shlo’ no le apoyan únicamente el público u otros artistas. Ya ha recibido ofertas de discográficas, pero hasta ahora ha rechazado todas. “El tiempo de las discográficas ha llegado a su fin, están anticuadas. Yo cuelgo la música en mi sitio, regalo música en mp3. Por ello estar en Soutbank es para mí igual que el mejor de los contratos para grabar con una discográfica. No soy una persona que graba, soy una persona que actúa, y este es mi contrato para actuar”. A pesar de su languidez al expresarse, la pasión por su trabajo queda continuamente patente: repite continuamente las palabras ‘impresionante’ y ‘fantástico’ y cuando habló de “construir un ejército” de beatboxers con talento, casi me lo creo.

Shlomo actuará en el Queen Elizabeth Hall de Londres los días 19 y 20 de febrero de 2010.