Si a la apertura de negociaciones

Artículo publicado el 5 de Octubre de 2004
Publicado por la comunidad
Artículo publicado el 5 de Octubre de 2004

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Saglamer Tuncer, joven europeo de origen turco aboga por Turquía. Distinguiendo entre la apertura de negociaciones y la adhesión, y puntualiza los beneficios mutuos que la UE y Turquía encontrarán en este futuro ensanchamiento.

¡Todo el mundo tiene algo que ganar con la entrada de Turquía en la UE! Sin embargo, es necesario efectuar un análisis claro y conciso de las futuras ventajas de la adhesión de Turquía en la Unión Europea tanto para Turquía como para la Unión. Para darse cuenta hay que tener en cuenta la antigüedad de las relaciones Turquía- Unión Europea y los esfuerzos que ha perpetrado Turquía para satisfacer los criterios políticos de Copenhague con el objeto de abrir las negociaciones a finales de 2004.

Los beneficios mutuos de tal adhesión refuerzan la convicción de que Turquía está más cerca que nunca de la Unión Europea, sobretodo si el objetivo final de la Unión es emerger como potencia global en la arena internacional.

Mutación geopolitica

Europa es antes que nada un proyecto de civilización. Es el fruto de las herencias de la Grecia Antigua, de los Imperios romanos de oriente y occidente, de la Andalucía musulmana, de la Reforma protestante, del renacimiento y de la filosofía del siglo de las Luces.

Los debates alrededor de la eventual adhesión se centran en principio sobre lo que es Turquía: su pertenencia (o no) a Europa, su población, su herencia musulmana, su nivel de desarrollo económico….

Todos estos elementos deben ser examinados, pero sus apuestas geopolíticas tienen todas ellas la misma carga. Turquía ocupa una posición de bisagra, en el cruce de los Balcanes, Rusia, el Cáucaso y de Oriente Próximo. Es un actor capital para el equilibrio de esta vasta zona. Es miembro muy fiel de occidente, a través de la OTAN a la cual está adherida desde 1952, Turquía ha ayudado considerablemente tanto al Oeste como a Europa. Hoy en dia, para la Unión Europea , la acogida de Turquía significa una nueva mutación geopolítica, centrada inicialmente en el oeste europeo, la Unión Europea se hace pan-europea con el ensanchamiento hacia el este, con Turquía, puente entre Asia y Oriente Próximo y frontera entre Irán e Irak. ¿Porqué no? Discutámoslo. El descubrimiento de importantes reservas de hidrocarburos en la región del Caspio ha incrementado también la importancia estratégica de Turquía. En cuanto el oleoducto Bakou-Tiblisi-Ceyhan (BTC) esté operativo (inicios de 2005), Turquía ocupará un lugar central en la ruta de aprovisionamiento de petróleo de la UE. La adhesión contribuiría a la protección de los intereses estratégicos respecto a los recursos energéticos de la UE.

Experiencia y práctica del laicismo

La demografía será igualmente un factor importante para un futura prosperidad. Turquía tiene una población joven y dinámica que contrasta con otros países europeos cuya población envejece. La edad media de la población turca es de 27 años, y el 70% de esa población tiene menos de 35 años. Con este hecho, la adhesión turca cambiaría la estructura demográfica de forma positiva, reforzaría el espíritu de empresa, la economía de mercado y por tanto contribuiría a la prosperidad.

Los padres fundadores de la UE querían conseguir la paz en el continente a través de una unión constante entre sus pueblos. En el momento en el que algunos quieren creer en un “choque de civilizaciones” y en una nueva guerra de religiones, la integración de Turquía, país mayoritariamente de confesión musulmana, en una Europa en la cual algunos ven un club exclusivamente cristiano, constituiría un gran desmentido de estas peligrosas teorías.

Por contra, Turquía ha contribuido desde hace ochenta años en la elaboración de conceptos y prácticas de laicismo. Este se conjuga con las múltiples identidades de la población del país, entre las cuales se encuentra la islámica. Turquía ha demostrado la fuerza de su democracia y de sus instituciones. La población, habitando en su propio seno y los cuatro millones de europeos resultantes de la inmigración turca están impregnados de cultura laica, de experiencias democráticas y de adhesión tanto a la modernidad como a las filosofías que la sostienen.

Resistir a la opción populista

La UE tiene por tanto la oportunidad histórica de sustituir la generosa voluntad de reconocimiento mutuo y de acercamiento de los pueblos ante el “choque de civilizaciones”.

En primer lugar, proponiendo a los once millones de europeos de confesión musulmana un modelo positivo de convivencia poniendo en evidencia todos los avances del pensamiento político, democrático y humano, es decir un modelo de Islam apaciguado y moderno pudiendo constituir un baluarte eficaz contra las derivas terroristas o al menos conflictivas.

En segundo lugar, demostrando que la UE es capaz de ser un modelo para el conjunto del mundo, una entidad capaz de integrar los Estados-Nación y los pueblos con historias y culturas diversas.

En tercer lugar, permitiendo a la Unión jugar un rol mucho más importante que hoy en día en la resolución instruida y pacífica de conflictos del planeta, contribuyendo de este modo a su estabilidad y al desarrollo de la democracia, de los derechos del Hombre y de una mayor justicia económica.

Exigir que la palabra de la Unión Europea sea respetada y que las discusiones puedan abrirse en diciembre de 2004, no es simplemente apelar al respeto de los compromisos adquiridos, es igualmente desmarcarse con fuerza de una opción populista, vigente hoy en día en Europa. La cuestión de la integración de Turquía que queda condicionada a numerosas evoluciones institucionales, políticas, y sociales, no sabría substituirse a aquella de la apertura de las discusiones entre la Unión Europea y Turquía.