Si yo no he votado a Berlusconi y tú tampoco, ¿entonces quién?

Artículo publicado el 25 de Febrero de 2013
Artículo publicado el 25 de Febrero de 2013
Mientras el Partido Demócrata e Il Popolo della Libertà batallan por una mayoría en el Parlamento, lo que verdaderamento ha eclipsado Italia es, en palabras del portavoz de los conservadores, “el milagro de Berlusconi”.
Para otros, la sorpresa ha sido la escalada de Grillo: una señal de protesta por parte del electorado susceptible de convertirse en un riesgo para los propios votantes del excomediante.

El rotativo italiano La Repubblica tildaba de “riesgo de ingobernabilidad” el resultado de estas grotescas elecciones. El Bel Paese parece que seguirá sin ver la luz al final del túnel tras otorgar parte del poder a Il Cavaliere, cuyos pasatiempos nocturnos con jóvenes mujeres están bien documentados, cuyo sentido del humor resulta dudoso, pero que busca ascender en lo que parece cada vez más su cuarta aparición como primer ministro.

¿Qué truco Berlusconi tiene en la manga? ¿Fue su comentario pro-Mussolini en el Día del Holocausto? ¿El regalo que supuso Balotelli al Milan para los aficionados al fútbol quizás? ¿O la increíble promesa de devolver el impuesto IMU —introducido por el Gobierno tecnócrata como un impuesto a todos los hogares en vez de a cada segunda propiedad— y que lleva a la mayor parte de italianos a la oficina de correos para poner reclamaciones? Más allá de la sombra del inquietante  Berlusconi sobre Italia y la presencia irrelevante de sus oponentes Oscar Giannino (0,9% en el Senado y 1,1% en la Cámara) y Antonio Ingroia (1,8% en el Senado y 2,2% en la Cámara), el resultado más sorprendente fue la derrota del saliente primer ministro Mario Monti. Los italianos han señalado claramente que no apreciaban su Gobierno tecnocrático, la revisión de los gastos de Il Professore y el viaje hacia la austeridad adoptado por sus ministros. En definitiva, los votantes italianos han mostrado su descontento votando por la imagen misma de la corrupción.

El país también ofreció un voto simbólico de consecuencias imprevisibles y que plantea un riesgo real. Italia no pudo resistirse a la fascinación del gurú de la antipolítica y sus consignas vulgares, pero cautivadoras. Parte de los italianos espera finalmente un Vaffanculo Day como única solución para escapar de la crisis. El resultado más importante de este psicodrama colectivo es lo que se ha sido descrito como el “tsunami Grillo”: un no partido —que se verá obligado a convertirse en uno oficial ahora— que ha alcanzado el 20% de consenso en Italia (un votante de cada cuatro) en pocos años gracias a su campaña poco convencional. Esto se consiguió evitando la televisión y la explotación de todo el potencial que Internet ofrece: la democracia digital para la difusión de la palabra de Beppe Grillo ha funcionado, pues se trata del candidato más seguido en las redes.

Foto: 20centesimi/Flickr.