Sin Vaticano no hay talibanes

Artículo publicado el 16 de Junio de 2005
Artículo publicado el 16 de Junio de 2005

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Un referéndum orquestado en búsqueda del abstencionismo, un “día del orgullo gay” prohibido y sus participantes ultrajados, un concordato que se desmarca de las leyes nacionales: ¿ley que nace en el Vaticano, ley que se expande al resto de Europa?

Embriones y referéndum no van de la mano. Tras el No francés y el holandés, así como el frenazo que ha conllevado a la aún embrionaria Constitución Europea, otra consulta -esta vez sobre auténticos embriones- ha alterado para siempre el voto de Europa. El vencedor del referéndum del 12-13 de junio sobre reproducción asistida promovido en Italia por los radicales ha sido el Vaticano, quien ha logrado aquello que reclamaba: un mísero 25,9% de participación en las urnas, inferior al mínimo exigido del 50%, y que por tanto anula los resultados de la consulta. Millones de italianos han respondido con su ausencia a la llamada de la Iglesia para boicotear la votación, de la mano del Cardenal Camillo Ruini, quien declaró en su día: “no se vota acerca de la vida”.

Cuando la Iglesia decide la ley

Sin embargo, la influencia vaticana sobrepasa las propias fronteras italianas. Eslovaquia está en trámites de negociaciónes para firmar un concordato con la Santa Sede por el que se protegería el “libre e ilimitado” ejercicio de la libertad de conciencia basada en la enseñanza católica. En otras palabras, un médico o un asistente social católico tendrá derecho a no cumplir las leyes eslovacas si estas se oponen a la doctrina de la Iglesia.

¿Qué interesa a Europa

En Polonia, es la comunidad homosexual quien comienza a sembrar la desconfianza en un país que debe gran parte de su identidad al catolicismo. En el año 2005, organizar un ”día del orgullo gay” en Varsovia implica desafiar una prohibición ad hoc así como el linchamiento verbal por parte de los fundamentalistas heterosexuales.

Con la designación de Benedicto XVI y su campaña sobre la ideología del “relativismo”, Europa pasa a ser una zona de interés estratégico para la Iglesia. El objetivo nunca oculto de la jerarquía vaticana consiste en poner nuevamente en cuestión el sentido clásico del laicismo así como el proceso de secularización que ha venido modificando el semblante de Europa desde los años sesenta hasta nuestros días.

No obstante, en una Europa en la que habitan millones de musulmanes, no tiene ningún interés fomentar una lógica indetitaria que infravalore el auténtico sentido espiritual de la religión y que nos lleve al precipicio de un choque de civilizaciones.

Frente al desenfreno de esta estrategia del Vaticano que busca refundar esta Europa sin identidad mediante la fuerza de los valores cristianos, existen dos posibles respuestas. En primer lugar aquella aplicada en Irán por la cual el clero tiene la fuerza suficiente para sofocar toda fase embrionaria de medidas que puedan conllevar a cambios políticos. En frente, la respuesta israelí según la cual -pese al importante papel de la religión- el primado de la política y de la democracia busca igualmente conseguir el desalojo de los colonos asentados en Gaza.

Para el resto, y sobretodo para los gays, los embriones, los científicos o los enfermos, será mejor vivir en Tel-Aviv que en Roma o Teherán.