Sin votos en el Canal de San Martín

Artículo publicado el 16 de Abril de 2007
Artículo publicado el 16 de Abril de 2007

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

“Libertad, igualdad, fraternidad”: una noche en el campamento rojo instalado en el parisino Canal de San Martín, para descubrir lo que las elecciones presidenciales significan para los más famosos sin-techo de la capital.

Anochece sobre el Canal de San Martín. Sus calles -azotadas por el viento- se internan en la ciudad, salpicadas con carteles electorales llenos de colorido. Saltan a la vista, paneles metálicos con la fecha 9 de abril, indicando el inicio oficial de la campaña presidencial. Uno de los cientos de infames residentes del canal nos dirige hacia una tienda de campaña azul, con la inscripción “casquette” (gorra). Este letrero escrito a mano se refiere a la gorra negra que lleva puesta su propietario, el cual yace reclinado en el interior de la tienda. Echamos un vistazo alrededor y se nos ofrece hospitalariamente un taburete redondo tapizado en terciopelo en una repisa de metal gris, que separa su hogar donado por Médicos del Mundo del borde del agua mansa.

Con la mano en la cabeza, retuerce una carpeta amarilla con recortes de prensa en su interior. El zumbido de los coches nos envuelve mientras lee en voz alta. Sobre una pizarra negra en el exterior de su tienda, los días son ásperamente apuntados. Rodeado por botellas de agua, lleva en huelga de hambre desde hace 24 días. Señala tras de sí a un conjunto de edificios alto y de buen aspecto. “El gran problema aquí es la burguesía”.

El arte de la guerra

El 16 de diciembre, una organización llamada “Hijos de Don Quijote” montó un campamento en el canal. Los candidatos presidenciales abordaron el asunto. Sarkozy incluso preparó una visita. En abril, se le dio un techo a la primera persona después de que el gobierno de Chirac convirtiera Francia en el segundo país europeo (tras Escocia en 2003) que legaliza el derecho de acceso a la vivienda. El barullo pre-electoral había empezado con estruendo. Pero el 9 de abril, y diez días antes de conocer los resultados de la primera ronda de las elecciones, el cofundador del grupo apareció en el Canal 3 de la televisión, anunciando que la campaña de tres meses a las orillas del canal había concluido.

Sin embrago, Casquette parece ser el espabilado líder mediático de una nueva “federación”, actualmente establecida en la parte sur de los 4,5 Km de agua del canal. “La mentalidad y la filosofía del gobierno necesitan cambiar”, dice Casquette, un antiguo reportero que posee su propia agencia de prensa. “Mi huelga de hambre es para recordar a aquellos que van a los comicios para qué van a votar”. En respuesta al manifiesto de Sarkozy prometiendo que “nadie estará obligado a dormir al raso” en los dos años siguientes a su elección, Casquette reflexiona que la derecha hasta ahora quería “crear una sociedad donde en un lado tienes a los súper ricos, y en el otro a los increíblemente pobres”.

Europa en el Canal

Hay una fuerte perspectiva europea en el libro de mensajes de solidaridad del canal. Suecos e hispanos están entre los turistas que han mostrado su “aprecio por la revolución”. Al mencionar Italia y España, las palabras de Casquette son Berlusconi y Zapatero. “ellos (los líderes de la UE) quieren una Europa, una Europa monetaria, pero obtendrán una Europa revolucionaria. Eso va a ser peligroso”. Desaparece momentáneamente dentro de su tienda, y reaparece con una copia del manual del militar chino Sun Tzu, “El arte de la guerra”. “Pero en toda Europa, necesitamos unirnos para luchar por estos temas juntos. Queréis una Europa unida, queréis que mostremos que hemos unido Europa, y eso es exactamente lo que estamos intentando conseguir”.

“Poco a poco, los pájaros construyen su nido”

“Nadie va a votar”. La luz se ha extinguido cuando llegamos. Thierry, 42 años, vive justo delante de un pequeño puente sobre el canal – la contraseña es “Casquette”. Thierry ha vivido en Portugal y en España, y afirma que hizo “muchas cosas” antes de mudarse al canal. Está de acuerdo en que los pobres y los ricos dividen la sociedad francesa actual. “¿Por qué votar? Y ¿a quién votar? No hay ningún partido o movimiento que se preocupe realmente”. Señala un conjunto de habitaciones vacías en los pisos de enfrente. “Vemos las ventanas cerradas, no hay luz. Lo vemos”.

“¡Vote por Segolene Royal!” es la primera anotación mientras ojeamos el libro de la solidaridad con él, así lo indicó una mujer americana. Thierry hace una mueca mientras sus dedos recorren las palabras. La candidata socialista, por su parte, ha prometido garantizar “un hogar de por vida” si se convirtiera en la primera presidenta francesa. Casquette es muy negativo. “Los socialistas dicen que son conscientes de nuestra situación pero, al final, no han hecho nada. La situación es exactamente la misma. Ahora, pocos días antes de la primera ronda electoral, todos ellos están dispuestos a prometer todo”.

Campaña para todo

Hay ciertamente mucha solidaridad entre la gente del canal. El movimiento está bien organizado, aún recibe atención mediática e interés por parte del hombre de la calle. Los SDF o “sin domicilio fijo” continúan promoviendo una causa perdida. Es un clima social familiar: hace tres semanas, el antiguo presentador de televisión Nicolas Hulot recordó a los medios de comunicación y a los candidatos el pacto ecológico que habían firmado, herido porque el tema desapareció de la atención electoral. Mientras tanto Casquette dice que él está haciendo campaña no sólo por los sin-techo, sino por gente como su vecino de la tienda de enfrente que trabaja doce horas al día desde las 5 am. Su voz es para las enfermeras, los funcionarios, por un poco de equilibrio en la sociedad.

Identidad nacional, Francia y los franceses bien pueden seguir dominando los últimos días de campaña oficial. Una encuesta del Ifop (Instituto Francés de la Opinión Pública) indica que el 67% de los franceses predicen que el candidato conservador de derechas, Nicolas Sarkozy, será el próximo presidente de la quinta república. En el canal, no hay muchas esperanzas de que el país vaya a los comicios. Es difícil votar derecha o izquierda, hombre o mujer, en una elección cuando 100.000 franceses siguen sin casa ni dirección.

Gracias a Adrien Lorenceau