Sindicatos, huelgas y nieve: 12 días europeos de descontento navideño

Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2009
Artículo publicado el 23 de Diciembre de 2009
¿Cuál es la mejor forma de conseguir lo que queremos? Inspirados por el Tribunal Supremo Británico, que condenó la huelga ‘festiva’ del personal de vuelo de la aerolínea British Airways, echamos un vistazo a las últimas reivindicaciones que han sacudido Europa

Primer día de navidad de 2009: todo el mundo está un poco ansioso. Con términos como ‘recesión’ y ‘despidos’ apareciendo irrespetuosamente en el cielo estrellado, la carga financiera de conseguir unas felices fiestas causa un poco más de inquietud si se compara con la misma época del año pasado. No hay que preocuparse, estas vacaciones no se resumen en regalos o la decoración. Al menos, conseguimos llegar a casa y ver a nuestras queridas familias, ¿no?

Caos en el transporte

No exactamente. Durante el segundo día de navidad, un desfile de sospechosas rubias elegantes y con demasiada sombra de ojos (y 'dandies' llevando demasiada gomina) irrumpe en las oficinas de British Airways. Es ‘Unite’, el sindicato del personal de a bordo de la aerolínea, que cuenta con un astuto nombre (‘Unite’ signfica ‘unirse’). Tras ser anunciados, informan, sonriendo todo el tiempo seguramente, que estarían en huelga durante todas las vacaciones. Sin embargo, una decesión del Tribunal Supremo revocó la decisión el 17 de diciembre, salvando así el viaje de un millón de personas; pese a ello, 'Unite' ha anunciado ya una nueva votación para ir a huelga en Año Nuevo… El tercer día de navidad, fue el invierno el que golpeó la red europea de transporte. Eurostar, el tren de alta velocidad, dejó de funcionar tres días, desde el 18 de diciembre, afectando a 40.000 personas.

Para el cuarto día de vacaciones, la Garda Síochana, la policía irlandesa, decide organizar una votación sobre la posibilidad de ir a la huelga, a pesar de que este tipo de acciones por parte de la policía son consideradas como delito. PJ Stone, de la Garda Representative Association (GRA, que, curiosamente, significa en gaélico ‘amor’) señaló que se sienten “insignificantes e inútiles”. De forma muy parecida a la que lo hace un pasajero de British Airways, podemos imaginar. Frente al inesperado espectáculo de una acción de este tipo por parte de la policía, el ministro de Justicia, Dermot Ahern, les recriminó: “Es una afrenta a la democracia del estado. Tendremos que tomar medidas”. Pero, ¿qué represalia podría llevar a cabo el estado sin una fuerza policial que las lleve a cabo?

(Foto: ©Niklas Plessing)

En el quinto día de navidad, el proceso de Bolonia seguía siendo un trago amargo para los estudiantes alemanes. En lo que ha sido conocida como ‘la huelga de la educación 2009’, los estudiantes han protestado durante meses contra las torpes ineficiencias de la iniciativa que impulsó la UE en 1999, diseñada para convalidar el sistema de créditos en las universidades europeas. El verano pasado, casi 250.000 estudiantes de todo el país tomaron las calles. Ahora, cuando la mayor parte de los universitarios están encerrados en frías bibliotecas para preparar los exámenes de enero, miles de alemanes continúan con su protesta. Al menos, no afectan con ello la vida de otras personas…

Pesadilla navideña (Foto: ©dalbera/ Flickr)Para el sexto día, el RATP (Régie Autonome des Transports Parisiens/Operadores Autónomos del Transporte de París) fortaleció la huelga de los trenes de cercanías. La RER A, la línea más concurrida de Francia (transporta más de un millón de pasajeros al día), causó estragos entre quienes viven en las afueras de la ciudad y turistas, que se encontraron de repente varados dentro (o fuera) de una caótica capital a una temperatura de -3º C. Y ya empiezan a sonar las amenazas de huelga en la RER B.

El séptimo día, la gente empieza a estar cansada de escuchar sobre huelgas. Para el octavo, es difícil evitar la ira. En un sistema económico basado en el beneficio, la huelga es una herramienta poderosa y necesaria para prevenir lo que de otra manera sería una explotación inevitable. Escoger la navidad para ejercer este derecho, sin embargo, podría parecer un golpe bajo. Para el día 9, 10 y 11, la gente en la calle pagará caro el hecho de que los sindicatos no puedan encontrar una mejor forma de negociar que hacer que los demás tengan que sufrir por sus problemas. En un clima invernal de desempleo dramático, los huelguistas podrían hacer bien en esperar hasta que terminen las agotadoras fiestas, porque para el día 12, los furiosos ciudadanos van a estar menos dispuestos que nunca a ofrecerles su apoyo –además de algún mantecado o dulce navideño.

Images: adebⓞnd/flickr,Niklas Plessing/flickr,dalbera/flickr