Situacionismo: el placer en la lucha

Artículo publicado el 23 de Enero de 2008
Artículo publicado el 23 de Enero de 2008
Rue de Seine, París, 1952. Escrito en tiza sobre un muro “No trabajéis nunca”. Tres palabras sobre la filosofía de los Situacionistas que transformó Mayo del 68 y que aún hoy sirve de inspiración a sus militantes.

Bajo las calles de París, la playa. Y un puñado de hombres que espera “el cambio liberador de la sociedad y la vida en la que estamos encerrados”. En Mayo del 68, los Situacionistas invitan a los estudiantes y a los manifestantes a crear ambientes espontáneos a diario, “situaciones” que “reflejen la vida apasionante” como lo describe el fundador del movimiento, Guy Debord.

¿Más placer y menos trabajo? En este mundo donde priman la producción, el dinero y el poder, hay que poner en marcha una “emancipación real de los placeres”. No placeres regateados sino un “goce sin trabas”. En suma: la liberación de las costumbres de la época.

Una revolución al alcance de todos

Junto al ensayista belga Raoul Vaneigem, Guy Debord crea la Internacional Situacionista en 1957. Vivirá hasta su autodisolución en 1972. Esta reagrupación de personalidades de toda índole, un auténtico laboratorio de una increíble actividad intelectual, crea una revista epónima.

Desde su punto de vista, la explosión creativa debe ser tan poderosa como para hacer caer las estructuras alienantes de la sociedad. El arma absoluta de los Situacionistas: la gratuidad. Para ellos, el don debe sustituir al intercambio comercial y la liberación social debe ser total. La sociedad de clases y el capital que organizan un “reino de la mercancía” deben ser abolidos. Puede que jamás se haya pensando en una revolución tan total y al mismo tiempo tan accesible.

Esta revolución, primeramente individual, rechazaba el sacrificio del individuo: “La revolución termina en el instante en que hay que sacrificarse por ella”, explica Raoul Vaneigem en 1967. A falta de encontrar soluciones políticas, se necesita al menos sacar el valor de creer en una utopía al alcance de la mano, y terminar con la desgracia histórica.

La política quiere el cambio

En su periódico, con la ayuda de eslóganes garabateados sobre los muros de la ciudad, los Situacionistas señalan con el dedo la miseria del entorno estudiantil e infiltran ciertas secciones del sindicato estudiantil UNEF. Insuflan la crisis de Mayo. Un momento crucial de calado que las jóvenes generaciones del siglo XXI han olvidado pero al que los nuevos militantes le deben muchísimo.

Y es que esta filosofía ha inspirado numerosos movimientos contestatarios de hoy día, en el ambiente de la ecología o del rechazo al espectáculo, como el movimiento Antipub. Pero la fuerza del Situacionismo es haber sido visionaria. Veinte años después de la salida de su emblemático libro “La sociedad del espectáculo”, Guy Debord constata que sus temores se han cumplido: “Es la primera vez en la Europa contemporánea”, escribe, “que ningún partido o fragmento político intenta presumir de que intentará cambiar alguna cosa importante”.

Foto texto: MarekZ/Flickr