Solar Impulse : "Nuestro mundo vive en el pasado"

Artículo publicado el 2 de Agosto de 2017
Artículo publicado el 2 de Agosto de 2017

Pionero de los cielos, Bertrand Piccard ha realizado el primer viaje alrededor del mundo a bordo de un avión solar. El aeronauta suizo de 59 años se describe a sí mismo como "savanturier" (un sabio aventurero) que sueña con volar sin combustible. Lo que él no sabía era que su proyecto realmente empezó cuando aterrizó. Encuentro entre cielo y tierra.

Cafébabel: Eres el arquitecto del proyecto Solar Impulse. ¿Cómo surgió la idea de un avión solar? 

Bertrand Piccard: Durante la vuelta al mundo en globo que realicé en 1999, tenía miedo cada día de que se me acabara el combustible. Estaba quemando propano todos los días para permanecer volando. Este vuelo sin escala duró veinte días. En el aterrizaje, quedaban cuarenta kilos de propano líquido de los 3.700 con los que empecé. Fue aquí cuando empecé a soñar con volar sin combustible, de poder cambiar el paradigma del consumo: no tener ningún indicador de combustible, ni límites, poder alcanzar el vuelo perpetuo.

Cafébabel: El proyecto ha sido muy caro, ¿es un modelo que puede ser reproducido a gran escala? 

Bertrand Piccard: Todo depende de qué se entiende por caro. En quince años, el proyecto ha costado tanto como la transferencia de un jugador de fútbol. Es interesante observar que durante el mismo periodo de tiempo, nuestro proyecto también ha costado veinticinco veces menos que un equipo de Fórmula 1. Tenemos un equipo de ciento cincuenta personas, creamos desarrollo económico a traves de startups y pymes a las que subcontratamos. También utilizamos el dinero de la publicidad de nuestros socios para el desarrollo tecnológico. Esto permite a nuestros socios crezcan económicamente con sus propios clientes. Es un modelo de negocio muy interesante.

Cafébabel: ¿Y este negocio es reutilizado actualmente en la aeronáutica?

Bertrand Piccard: No solamente en la aeronáutica, en todas partes. Covestro (líder en la fabricación de materiales de alto rendimiento y sistemas de innovación, ndlr) ha inventado para nosotros una espuma aislante de poliuretano que es 20% más eficaz que la que teníamos antes. Actualmente, se usa para aislar casas y neveras. Solvay (Grupo internacional de química, ndlr) ha desarrollado materiales ultraligeros que se pueden utilizar para cualquier otra tarea, por ejemplo una encapsulación de paneles solares. Todos estos productos son comercializados por nuestros socios. 

Cafébabel: ¿Al principio se trataba de un sueño personal o ya tenías la idea de crear estas tecnologías que serían después utilizadas en el mercado común? 

Bertrand Piccard: Ni una ni otra. Al principio, el objetivo era crear posibilidades a través de una aventura espectacular que permitiera avanzar la causa de las energías renovables y las tecnologías limpias. Yo quería mostrar que estas tecnologías podían cumplir cosas que eran teóricamente imposibles y hacer que la gente quisiera usarlas. Llamar la atención del mundo político e industrial. Y ha funcionado muy bien, es por eso por lo que hoy estoy aquí. 

Cafébabel: Dices que la energía limpia va de la mano con el beneficio económico. En tu opinión, ¿qué es lo que frena a los fabricantes a invertir en el sector?

Bertrand Piccard: La imprevisibilidad del marco legal hace que ni los inversores ni la industria sepa qué dirección elegir. Si no sabes si habrá un impuesto al carbono o no, es extremadamente difícil establecer una estrategia industrial. Es por eso que actualmente existe un fenómeno inverso. Antes, las autoridades eran las ambiciosas y era la industria la que frenaba. Hoy, son las autoridades las que no se atreven a asumir la responsabilidad, porque no conocen bien el problema, y la industria la que empuja hacia la implementación de un marco legal ambicioso. Es aquí donde todo se queda atascado.

Cafébabel: ¿El marco legal puede ir tan rápido como el desarrollo de las nuevas tecnologías?

Bertrand Piccard: Está claro que en la actualidad el ritmo de la legislación es tan lento que la innovación va mucho más rápida. Lo que se necesita es que el marco legal estimule la necesidad de investigación, tiene que ser ambicioso. Ahora, hay un tercer factor: la industrialización. Si empujamos hacia la industrialización de las nuevas tecnologías, ¿qué pasaría si Europa pierde el tren debido a códigos de trabajo altamente complicados, o restricciones en el desarrollo industrial? En este punto, Europa sería más limpia y tendríamos una una innovación maravillosa, pero sería hecha por otros y en otros lugares.

Cafébabel: Eres un volador entusiasta. Tú lo has dicho, has hecho el viaje al rededor del mundo en globo, etc. ¿Cuál ha sido la mayor diferencia a bordo de Solar Impulse ?

Bertrand Piccard: La vuelta al mundo en globo fue mi sueño personal, hacer algo que ninguna persona había hecho. Fue una competición con americanos multimillonarios y me parece gracioso que fuera este pequeño suizo el que ganara. Solar Impulse es una aventura necesaria a otro nivel. Un proyecto que ha cambiado la percepción sobre las energías limpias en la mente de mucha gente. De repente, la gente se despertó sabiendo que tenemos la posibilidad de hacer cosas increíbles con la tecnología limpia, que no consume combustibles. Aquí es donde radica la gran diferencia. En la vuelta al mundo en globo el proyecto terminó cuando aterricé. Tras la vuelta al mundo en un avión solar, el proyecto comenzó cuando aterricé.

Cafébabel: Dos pilotos participan en el proyecto y un solo hueco en la cabina. ¿Cómo fue la colaboración con André Borschberg ?

Bertrand Piccard: Hemos escrito un libro, Objectif soleil, para mostrar cómo hemos aprendido a trabajar juntos, ser complementarios y sinérgicos, en lugar de estar compitiendo. Cuando miras la complejidad del mundo actual y de un proyecto como Solar Impulse, no se puede estar solo. Cuando trabajas con alguien que es muy diferente a ti, aveces lo opuesto, eso fuerza al cuestionamiento, a la creatividad, porque tienes otros puntos de vista que llegan a la hora de tomar decisiones. Y con André nos dimos cuenta rápidamente de que las soluciones de Solar Impulse, no eran la suyas ni las mías. Eran las generadas por la fricción de nuestras dos visiones del mundo para encontrar una tercera visión del mundo. Pienso que es eso lo que ha hecho que nuestro proyecto sea exitoso.

Cafébabel: ¿De todas las fases del vuelo cuál fue la más importante para ti ?

Bertrand Piccard: Me encantó la segunda parte del pacífico, entre Hawai y San Francisco. Fue mi primer travesía del océano. Fue también el Día de la Tierra, el 22 de abril de 2016, y estaba en directo por un teléfono vía satélite con Ban Ki Moon (Secretario general de las Naciones Unidas, ndlr) en la sala donde firmaron los jefes de Estado El acuerdo de París. Simbólicamente para mí fue fantástico. Inicié este proyecto con ese fin, involucrar el espíritu pionero de Solar Impulse en el debate político. Yo estaba encantado con el éxito de la empresa que había llevado a cabo.

Cafébabel: Con los motores eléctricos, el viaje debió de ser muy silencioso, ¿no? 

Bertrand Piccard: Había un ligero silbido. Al principio tenía la impresión de estar en el futuro, como en una película de ciencia ficción. Después me di cuenta de que Solar Impulse no estaba en absoluto en el futuro, sino que era el resto del mundo el que vivía en el pasado. Solar Impulse está en el presente con su energía limpia, baterías solares, etc. El resto del mundo se mantiene en el pasado con motores térmicos, casas sin aislamiento, sistemas de calefacción arcaicos, etc. Es lamentable. Cada aterrizaje se ha sentido como un regreso al pasado. 

Cafébabel : ¿Qué le dirías a los jóvenes de hoy que quieren marcar la diferencia?

Bertrand Piccard: Hablar el lenguaje de los que quieres convencer. No ir de salvador del medio ambiente ante las industrias que deben pagar cien mil salarios a fin de mes, no es lo que quieren oír. No hablar sobre largo plazo a gente que tiene problemas a corto plazo. No hablar de la belleza de la naturaleza a gente que necesita administrar su empresa. La protección del medio ambiente a corto plazo puede ser rentable, crea puestos de trabajo, garantiza seguridad, permite que los políticos sean reelegidos en unas elecciones. Hay que convencer de que la protección del medio ambiente beneficia a todos. Si no, no funcionará. Está bien tener una visión a largo plazo pero tiene que hacerse ver a corto. Como digo siempre, debe ser lógico más que ecológico.

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Entrevista realizada en el marco de la Semana de la Energía Sostenible en Bruselas.