Solidaridad: el final de un mito

Artículo publicado el 30 de Enero de 2006
Artículo publicado el 30 de Enero de 2006
El sindicato polaco Solidaridad celebró el pasado mes de agosto sus 25 años de existencia. ¿Que ha sido de Lech Walesa y sus compañeros de lucha?

Lech Walesa, Anna Walentynowicz, Andrzej Gwiazda, Karol Modzelewski, Zbigniew Bujak y Tadeusz Mazowiecki fueron los iconos de Solidarnosc (Solidaridad), primer sindicato independiente del entorno de la antigua Unión Soviética o bloque del este, organizador de las huelgas generales de Danzig, en Polonia, en agosto de 1980. Nombres conocidos y admirados que contribuyeron a la caída del régimen comunista, lanzaron el proceso de democratización del país e inyectaron en el corazón de los polacos la esperanza de un futuro mejor. Sus biografías y trayectorias son muy diferentes, a veces incluso opuestas, pero los antiguos miembros de Solidaridad coinciden al menos en una cosa: la democracia que tanto anhelaron no ha satisfecho sus expectativas. Los miembros del sindicato han evolucionado de manera diferente desde los años noventa. Algunos siguen en la escena política ejerciendo una cierta influencia. Otros se retiraron completamente.

¿Política, universidad o cine?

La figura más importante de Solidaridad, Lech Walesa, Premio Nóbel de la Paz en 1983, fue el primer Presidente de Polonia tras las elecciones libres de 1990. Sus derrotas en las presidenciales de 1995 y 2000 frente al candidato post-comunista Alexander Kwasniewski pusieron de manifiesto que Walesa, ídolo de la sociedad polaca a principios de los 90, había perdido la confianza de sus compatriotas por su conservadurismo moral y el importante papel que reconocía a la Iglesia católica en la vida política. Los que antaño estaban dispuestos a confiarles sus vidas prefieren hoy que se limite a un rol de comentador de la vida pública. Tadeusz Mazowiecki, uno de los principales asesores de Walesa, coautor de los estatutos de Solidaridad y primer jefe de gobierno no comunista, también ha perdido el apoyo y la confianza de la ciudadanía polaca. Vinculado a Walesa, su carrera alcanzó una dimensión internacional cuando fue nombrado delegado especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en la ex Yugoslavia. Actualmente es presidente de honor del partido de centro derecha Unión por la Libertad (UW). Zbigniew Bujak se encuentra en la misma situación. Antiguo dirigente de Solidarnosc en la región de Mazowsze (centro de Polonia, incluyendo Varsovia) y héroe de la resistencia durante la ley marcial de los años ochenta, Bujak fue diputado en el Parlamento polaco de 1989 a 1997. Su inicial popularidad fue disminuyendo y en la elecciones municipales de Varsovia de 2002 sólo logró el 3% de los votos. En la actualidad, tanto Bujak como Walesa son meros observadores de la turbulenta vida política nacional.

Karol Modzelewski, portavoz de Solidaridad y senador de la primera legislatura democrática, se retiró pronto de la escena pública para dedicarse a la carrera universitaria. Ahora es profesor de Historia en la Universidad de Varsovia. Andrzej Gwiazda, cofundador del sindicato y antiguo ingeniero, no cesa de criticar a Walesa, acusándole de haber sido un agente de los servicios secretos comunistas. Prisionero durante la guerra, Gwiazda se convirtió en 1989 en el líder del movimiento antiglobalización en Polonia. Anna Walentynowicz, cuyo despido laboral el 7 de agosto de 1980 por sus actividades sindicales desencadenó las huelgas obreras tras las que se creó el sindicato, tampoco mantiene buenas relaciones con el antiguo líder de Solidaridad. Ahora ha vuelto a ser noticia por su querella contra el cineasta alemán Volker Schlöndorff, que se encuentra rodando en Polonia una película sobre su vida, y al que acusa de tratar su biografía de un amanera grosera.

Más dura será la caída

Los actores de Solidaridad, aliados en los años ochenta, son hoy un grupo desunido y en ocasiones enfrentado. Las últimas elecciones legislativas y presidenciales no han sido como era lo habitual, un duelo entre la derecha, los antiguos militantes de Solidaridad, y la izquierda de los antaño miembros del Partido obrero unificado polaco (PZPR). La verdadera rivalidad se ha producido entre las distintas coaliciones de los antiguos miembros de Solidaridad. Los entonces compañeros se han ofendido públicamente, sacando a la luz asuntos deshonrosos, en una campaña en la que parecía que todo estuviera permitido para ganar votos. La imagen que han dado no es la más adecuada y a los jóvenes les costará mantener el respeto por Solidaridad que intentan inculcarles sus manuales de Historia. Los iconos del sindicato han dejado de ser buenos ejemplos.