¿Solucionando conflictos o asegurando intereses comerciales?

Artículo publicado el 14 de Marzo de 2005
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Artículo publicado el 14 de Marzo de 2005

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Petróleo. Es el producto más importante de los intercambiados a escala mundial, y del que las economías industriales dependen mucho. ¿Cuánta influencia tiene en los conflictos internacionales y en la política exterior?

Parece que donde hay petróleo hay problemas. Desde el ataque japonés a Pearl Harbour hasta la invasión americana de Irak, el petróleo ha desempeñado un papel importante; animando la diplomacia o, más a menudo, actos de agresión. Uno de los objetivos de Hitler en la Segunda Guerra Mundial eran los campos de petróleo de Rumania, Persia y Rusia con el fin de proveerse del petróleo suficiente para entablar una guerra con América. Los bombardeos de Pearl Harbour fueron un resultado directo del embargo naval de los americanos sobre los japoneses que cortó el suministro de petróleo a Japón y amenazaba con dañar seriamente su economía. En 1953, tropas al servicio de la CIA organizaron un golpe en Irán (dirigido por Kermit Roosevelt, el sobrino del ex presidente norteamericano) para derrocar al gobierno de Mossadeq, por ser incapaz de llegar a un acuerdo petrolífero con los gobiernos occidentales. La lista continúa.

Apaciguando tensiones

Además de alimentar agresiones militares, el petróleo también puede propiciar que las diferencias políticas y las animadversiones se esfumen cuando hay una buena oferta sobre la mesa. En los años 50, a pesar del Miedo Rojo, la compañía americana Occidental Petroleum negoció un acuerdo con el líder comunista Nikita Khruschev para comprarle directamente petróleo a precios inferiores al que se vendía a nivel nacional en Rusia. El petróleo se vendía después a precios mucho más elevados a nivel mundial sin que nadie se diese cuenta de que estaba comprando petróleo comunista. Más recientemente, diplomáticos americanos y Unocal, la compañía petrolera americana, siguieron coqueteando con Osama Bin Laden para lograr el consentimiento de los talibanes a que un oleoducto discurriese desde Turkmenistán atravesando Afganistán y Pakistán hasta la costa, a pesar de que se acusara a Bin Laden de los ataques contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania en 1998.

¿Pero qué efecto ha tenido el petróleo en las relaciones exteriores europeas? Desde el acuerdo de la OPEP de 1971, el petróleo ha sido intercambiado en dólares pero existe un interés creciente de Europa, Rusia y la propia OPEP en pasar al euro. Hasta noviembre de 2000, cuando Irak sugirió que daría el salto, nadie se había atrevido a desafiar la supremacía del dólar. Se ha alegado que éste fue uno de los motivos principales por los que EE UU declaró la guerra. Sin embargo, decir que el petróleo fue uno de los motivos principales de la hostilidad de los países europeos respecto a la guerra de Irak sería engañoso. Por ejemplo, el comercio con Irak sólo representa el 0,2% del comercio francés, e incluso hubiese beneficiado a Francia (así como a Alemania) entrar en la coalición y negociar una cuota de los contratos petrolíferos después.

Sangre en sus manos

Pero Europa sí transige en algo cuando se trata del comercio petrolífero: los Derechos Humanos. Durante la dictadura tiránica de Saddam Hussein en Irak, compañías europeas de los Países Bajos, el Reino Unido, España, Bélgica, Alemania, Francia e Italia, por nombrar sólo algunos, actuaban ávidos por negociar contratos petrolíferos con el dictador. Incluso siendo todos conscientes de los abusos a los Derechos Humanos y de los terribles actos que había perpetrado. Las relaciones comerciales entre la Unión Europea e Irán se han ido reforzando en los últimos años, si omitimos las recientes tensiones respecto al reciente programa nuclear iraní. Sin embargo, en Irán se sigue abusando de los derechos humanos. Se condena a muerte a menores y a mujeres adúlteras, o a las que se acusa por motivos de moralidad. Una mujer iraní de 25 años fue colgada en una plaza pública por una supuesta posesión de cannabis, y mientras más disentimiento haya entre el público iraní, más se ejecutará para disuadirlo. Según Shiva Dolatabadi, Directora de la Sociedad por los Derechos de los niños en Teherán, azotar a niñas y niños que socializan entre sí es moneda corriente. El diálogo político entre los Estado europeos e Irán ha fracasado a la hora de provocar un cambio, mientras el comercio prospera.

La ministra británica Marjorie Mowlam visitó Irán en Febrero de 2002 y, aunque felicitó los esfuerzos del Gobierno en la lucha contra el tráfico de drogas, criticó las violaciones de los Derechos Humanos, incluyendo la represión de la libertad de expresión. Está lejos de ser la única que ha expresado estas opiniones y, sin embargo, cuando el Ministro de Asuntos Exteriores iraní Kamal Kharazi se reunió con Comisarios de la Unión Europea en Septiembre del mismo año, el mayor énfasis se puso en ampliar las relaciones comerciales. Un boicot europeo sobre el comercio petrolífero con Irán afectaría seriamente a la economía iraní pero, actualmente, las necesidades petrolíferas priman sobre otros factores, debido en particular al agotamiento de las reservas de petróleo que obligan a la Unión Europea a andarse con cuidado y errar en paralelo a la diplomacia para asegurarse un suministro. Queda por ver si las nuevas fuentes de energía conseguirán que los gobiernos dejen de hacer concesiones -o guerras- por el petróleo.