¡Sonría! Se encuentra Ud. en una revolución

Artículo publicado el 6 de Diciembre de 2004
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Artículo publicado el 6 de Diciembre de 2004

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Tras años de permisividad aletargada la nación ucraniana se despierta y se sorprende a sí misma. Un ucraniano de Polonia relata su punto de vista sobre lo sucedido.

Apenas había comenzado a escribir este artículo, cuando me distrajo un vecino que entró en mi habitación gritando: “Unos músicos polacos se van ahora a Kiev. ¡Van a tocar allí, justo en la Plaza de la Independencia! Aún quedan algunos sitios libres en el bus. ¡Tienes veinte minutos para hacer las maletas!"

Al cruzar la frontera de Polonia y Ucrania me llamaron la atención las bandas naranjas atadas a casi todas las antenas de los coches. El naranja se convirtió en un símbolo para un ambiente casi irreal de la solidaridad, unidad y libertad del pueblo ucraniano. El color está en todos los rincones: en los árboles, en los pilares, en la ropa de la gente e incluso en los maniquíes de las tiendas de moda. Esta revolución no ha dividido a la sociedad; todo lo contrario, se percibe una unidad asombrosa entre pobres y ricos, entre ortodoxos y católicos, ente ucranianos y rusos. Es una revolución “por” y no “en contra”. Todos –jóvenes y ancianos– han salido a la calles para despedirse de una vez por todas del gobierno post-comunista. El credo de la revolución naranja, “¡Somos muchos y somos invencibles!”, marca el nacimiento de una nación totalmente válida, tanto políticamente como a nivel europeo. El ciudadano ucraniano gris, refunfuñón, amargado por la incertidumbre y las dudas, se convierte en un hombre positivo, lleno de alegría de vivir. Este cambio insólito se desarrolla en Kiev directamente ante nuestros ojos. Bajo la nieve y la lluvia, hay mil personas en la calle, y eso todo el tiempo. Además, desde hace diez días no se ha producido ningún percance. Seguidores de Janukovich que se vieron obligados a viajar a Kiev son recibidos por la oposición con perfecta hospitalidad. Al poco tiempo, muchos dejan sus bufandas con la inscripción “Por Janukovich” y se visten de naranja. Uno de los eslóganes de la revolución naranja dice: “¡Sonría! ¡Se encuentra Ud. en una revolución!”

El agujero negro Donezk

Este ambiente se ha extendido por toda Ucrania salvo en una región industrial al este del país. Aquí, en la región alrededor de Donezk, se acepta la supuesta victoria de Janukovich. Precisamente aquí, donde se han producido con el mayor cinismo las mayores falsificaciones y manipulaciones de votos. Se advirtió del cierre de las minas de carbón en caso de la victoria de la oposición, se advirtió contra el fascismo, contra la venta del país a Estados Unidos. Todo esto se lo han estado inculcando durante meses a las personas, hasta que se les ha quedado bien metido en su conciencia. A esto hay que añadirle que el gobierno había subido las rentas y las subvenciones. Un paso económicamente fatal fue una hábil estrategia para las elecciones; sin embargo, puede desencadenar en un futuro próximo la alta inflación en el país. Pero es precisamente en esta región donde el gobierno, -que ha echado a perder su país- quiere jugar su última baza: la del separatismo. Con el apoyo del presidente Kutchma y políticos rusos como el alcalde de Moscú Luschkov, el gobierno local ha tratado de persuadir a los ciudadanos de la división de Ucrania.

Un nuevo Vaclav Havel

Pero las mentiras y provocaciones constantes tienen al final un efecto boomerang. Un papel muy importante lo juega el líder de la oposición Yuschenko. Blanco de ataques morales y físicos desmentidos por la televisión (en septiembre fue víctima de un intento de envenenamiento), y traicionado por sus aliados, Yuschenko no ha sido derrotado ni una sola vez. Continuó con su discurso sobre la honradez, la profesionalidad y la integración social. Ahora Yuschenko ya es considerado como el Vaclav Havel ucraniano.

Para conseguir la victoria completa los ucranianos deben convencer a sus conciudadanos de Donezk que se liberen de los falsos prejuicios que les han inculcado. Voluntarios de todas las regiones están dispuestos a ir a la zona de Donezk para explicar a la gente de allí la postura de Yuschenko acerca de su región.

La razón y el sentido del humor serán las armas más resistentes de los ucranianos.

(Traducido del ruso al alemán por María Zurcan)