[spa] Brexit : los 27 frente al Reino Unido

Artículo publicado el 14 de Enero de 2017
Artículo publicado el 14 de Enero de 2017

¿Debe presionarse al Reino Unido para que pida oficialmente el divorcio a la Unión Europea? Esta es la difícil cuestión sobre la que han tratado de ponerse de acuerdo los 27 durante el Consejo Europeo de los días 28 y 29 de junio. Sin embargo, ha habido fuertes discrepancias.

«Esto no es Facebook, donde el estado es complicado. Aquí estás casado o no estás casado.» Con estas palabras se dirigía a las cámaras Xavier Bettel, el primer ministro de Luxemburgo, a su llegada al Consejo Europeo de los días 28 y 29 de junio, en Bruselas. Sufrió incluso un lapsus, al hablar de «hoja de lucha» en lugar de «hoja de ruta». 

Su tono es similar al utilizado por varios líderes europeos tras el referéndum celebrado el pasado 23 de junio en el  Reino Unido. Desde que se diera este acontecimiento político sin precedentes, los jefes de Estado y de Gobierno de los países más europeístas presionan a los británicos para que, de una vez por todas, comuniquen sus intenciones a la Unión Europea, y así comenzar a negociar la salida, cuya duración prevista es de dos años. Se insta al Reino Unido a asumir los resultados de este referéndum, comunicando su intención de abandonar la UE por medio del famoso artículo 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE). 

«No acepto que Europa y Bélgica paguen la factura»

Al igual que Bettel, François Hollande, Angela Merkel o incluso Charles Michel se han mostrado firmes. El primer ministro belga declaró también a su llegada que no aceptará que «Europa y Bélgica paguen la factura de las decisiones adoptadas en Gran Bretaña».

Al menos los «europeístas» muestran una voluntad clara : hay que darse prisa. El Reino Unido debe notificar rápidamente su deseo de abandonar la UE. ¿Por qué? La idea es iniciar cuanto antes las negociaciones para la salida, con el fin de dar la mayor claridad posible a la Unión, reafirmar su autoridad y evitar que sufra las consecuencias de los resultados de este referéndum, aunque ello suponga tener que mostrarse bastante duro con el futuro ex Estado miembro.

Todo ello ha sido confirmado por Jean-Claude Juncker durante la rueda de prensa ofrecida junto a Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, y Mark Rutte, primer ministro de los Países Bajos, la tarde del 28 de junio. «Espero que la notificación del Reino Unido llegue lo antes posible. Hay que acelerar el ritmo

«Welcome back !»

Pero no es fácil mantener la unidad política en una UE de 27, donde el euroescepticismo va ganando terreno, como muestran las últimas elecciones presidenciales austriacas, en las que la extrema derecha ha obtenido casi el 50% de los votos en segunda vuelta. Los Estados menos favorables a la integración política utilizaban un tono mucho menos agresivo estos últimos días. Preguntada sobre la posibilidad de que el Gobierno británico no notificara su salida de la UE, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, esbozó una leve sorisa para contestar «Welcome, welcome back!».

Lars Løkke Rasmussen, primer ministro de Dinamarca, que podría ser el siguiente país en solicitar un referéndum sobre la cuestión, ha abogado por un «divorcio amistoso» con el Reino Unido. Por su parte el primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, ha declarado que «el Brexit llevará varios años, y no debe ser una prioridad en la agenda» europea, reclamando asimismo cambios en el funcionamiento de la Comisión Europea.

No hay unanimidad, por tanto, entre los líderes políticos en la víspera de la primera reunión sobre el futuro de la Unión de los 27.

Una respuesta firme

Pero los 27 Estados miembros deben dar una respuesta unánime y mantener la unidad en este nuevo Consejo Europeo. Esto es lo que afirmaban todos los jefes de Estado y de Gobierno antes de esta reunión histórica.

A la vista de las conclusiones, parece que el acuerdo es bastante firme, yendo en consonancia con las opiniones vertidas por los dirigentes europeístas, como François Hollande o Angela Merkel. El Consejo Europeo confirma de esta manera, en un comunicado, que corresponde al Reino Unido notificar su intención de abandonar la Unión. Y «ello a la mayor brevedad posible».

Pero a pesar de esta aparente firmeza, no todo está arreglado ni mucho menos. En primer lugar el Reino Unido debe pronunciarse, y no parece que lo vaya a hacer en las próximas semanas. Después vendrán largas negociaciones entre el Reino Unido y los 27, que deberán acordar el estatus que ocupará el ex Estado miembro. Ante una situación jurídica y política sin precedentes, es imposible especular sobre el futuro de las relaciones entre el Reino Unido y el continente.