[spa] Buscadores de empleo: Nueva oleada, viejas barreras

Artículo publicado el 9 de Junio de 2015
Artículo publicado el 9 de Junio de 2015

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Uno de cada cinco jóvenes - alrededor de 5 millones y medio de ciudadanos - en la UE son incapaces de encontrar un empleo; muchos realizan trabajos para los que están sobrecualificados. El desempleo juvenil llena regularmente titulares en toda Europa - pero ¿cuáles son las historias tras las estadísticas? Este es el sexto artículo de un reportaje de varias partes desde Bucarest y Londres:

En Londres, la nueva demografía está añadiendo presión sobre el sector servicios, con una oleada de migración secundaria causada por personas que buscan empleo y dejan atrás sus países, como España y Portugal, fuertemente golpeados por la crisis financiera.

Este es el motivo por el que los latinoamericanos en particular son una de las comunidades que más rápido crece en Reino Unido, según Lucia Vinzon, directora de una ONG en Londres, la Organización de Refugiados y Migrantes IndoAmericanos (IRMO, por sus siglas en inglés). En 2011, se estimaba que había 200.000 latinoamericanos en Reino Unido, y 120.000 sólo en Londres; la cifra es probablemente más alta hoy.

Gestionada casi exclusivamente por voluntarios, IRMO proporciona asistencia social, alojamiento y asesoraminto laboral a los inmigrantes. Últimamente, mucha gente joven ha pasado por allí, dice Lucia. "Esperan que sea fácil, y de hecho muchos de nuestros usuarios sí encuentran un empleo rápidamente cuando llegan, pero la mayoría como limpiadores", explica – a pesar del hecho de que el 70% de los latinoamericanos que viven en Reino Unido han estudiado más allá de la secundaria. "Una vez que empiezan en esta industria, es muy difícil salir", añade.

Desigualdades en el empleo

Los trabajos de limpieza suelen ser en horas antisociales, dificultando la socialización y la integración con los residentes a largo plazo, o estudiar y obtener cualificación suficiente para ascender. Peor aún: "Tienen que trabajar mucho, ya que los sueldos son muy bajos". Parece, pues, que los latinoamericanos en Londres no están solos en la lucha por progresar.

Un estudio reciente de la Organización Internacional del Trabajo, realizado en seis países europeos, determina que la desigualdad en el empleo entre los trabajadores nativos y los extranjeros no sólo persiste, "sino que ha aumentado desde el inicio de la crisis económica global" y que "pocos Gobiernos europeos están haciendo lo suficiente para ayudar a los recientes inmigrantes a pasar de empleos precarios y de baja cualificación a trabajos decentes".

Lucia, directora de IRMO en Londres, habla sobre esta segunda oleada de migración latinoamericana y por qué la gente joven encuentra tan difícil emplearse en algo distinto a los trabajos de limpieza:

"Es también un movimiento cultural", dice Lucia. Encontrar un trabajo bien pagado es casi imposible sin experiencia laboral relevante, pero la forma de hacerlo no es tan obvia para la gente con la que ella trabaja.

"En Latinoamérica o España, esta cultura del voluntariado no existe... Necesitan entender que este voluntariado no se trata sólo de hacer algo por alguien – puede mejorar tus habilidades, tu red de contactos... Ponemos mucho esfuerzo en hacerles entender esto, y también en ponerles en contacto con otras organizaciones".

Para muchos migrantes, las barreras son más sustanciales. Christine en el Baytree Centre, que ha estado trabajando con migrantes durante muchos años, afirma que las mujeres que conoce con frecuencia "no tienen confianza... Muchas sufren ansiedad, depresiones o traumas si provienen de un país en guerra". Los que tienen la ventaja de estar respaldados por una educación, pueden luchar porque sus cualificaciones les sean reconocidas. Pero para los refugiados es incluso más complicado.

En Rumanía, por ejemplo, "la Agencia Nacional para el Empleo (ANOFM) exige un diploma – pero muchos refugiados han huído de sus países y no tienen diplomas", dice Razvan de ARCA, con el que hablamos en la quinta parte. Huir de situaciones que amenazan sus vidas hace que contactar con colegas de sus universidades sea demasiado peligroso; muchos incluso evitan contactar con sus familias por miedo a ponerles en peligro.

Cuando la seguridad es la prioridad número uno, no resulta sorprendente que el empleo caiga en la lista de prioridades.

 

Estad atentos para la siguiente parte de este reportaje en profundidad de Anna Patton y Lorelei Mihala, en la que hablan con jóvenes londinenses sobre los obstáculos que encuentran mientras buscan empleo. Leed las partes Uno, Dos, Tres, Cuatro y Cinco.