[spa] Cláusula de solidaridad europea: ¿hacia un nuevo camino para luchar contra el terrorismo?

Artículo publicado el 13 de Abril de 2016
Artículo publicado el 13 de Abril de 2016

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Todos estamos conmovidos por los ataques terroristas ocurridos en París hace unas semanas. Desde entonces, hemos oído hablar constantemente sobre la reacción del gobierno francés pidiendo la cláusula de solidaridad, mencionada en el Artículo 42.7 del Tratado.

La capital francesa no ha sido la primera ciudad europea en sufrir esta horrible situación. Una década antes, Madrid (2004) y Londres (2005) se convirtieron en objetivos de Al Qaeda y el extremismo islámico. ¿Cuáles han sido las consecuencias a nivel europeo de los ataques de París en comparación con los de Londres y Madrid?

Madrid, 2004

11 de marzo de 2004. El bombardeo de la Estación de Atocha fue el primer ataque terrorista que sufrió Europa; con casi diez explosiones simultáneas de cuatro trenes en hora punta de la mañana (entre las 7:36 y las 7:40). 193 personas perdieron la vida y 1858 fueron heridas durante este terrible ataque.

La mayoría de los españoles ha mostrado su oposición a la participación de España en la segunda Guerra del Golfo entre EEUU y Reino Unido. Debido a razones políticas internas y externas, la crisis de seguridad degeneró en una demostración popular contra el gobierno español en la víspera de las elecciones gnerales. En consecuencia, el Partido Socialista y su candidato Jose Luis Rodríguez Zapatero ganó las elecciones (y España abandonó definitivamente Irak unos meses después). El Parlamento Europeo declaró el 11 de marzo como el día de la rememoración de las víctimas del terrorismo. Además, unas horas después del ataque, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas adoptó de forma unánime la resolución 1530 condenando las bombas en los trenes de Madrid.

Londres, 2005

7 de julio de 2005.  Cuatro explosiones paralizaron el sistema de transporte público en Londres en la hora punta de la mañana. A las 8:50 am, las tres bombas explotaron en los vagones del metro de Londres. Una cuarta bomba explotó a las 9:47 am en Tavistock Square. Las bombas causaron seves disrupciones en el trasnporte urbano y en las infraestructuras de telecomunicaciones. Murieron 56 personas (incluidos los terroristas) y más de 700 resultaron heridas.

La reacción política del gobierno británico fue inmediata. Medidas como la criminalización del enaltecimiento del terrorismo resultaron ser un éxito. Una de las más exitosas fue la prohibición de la preparación de actos terroristas, lo que permitió a la policía británica evitar otros posibles ataques. Otras propuestas como la implantación del DNI británico y la posibilidad de detención sin juicio fueron finalmente rechazadas por el Parlamento. Al final, sin embargo, hubo un impacto en las libertades civiles de los ciudadanos británicos. Al contrario que España, Reino Unido no abandonó Irak y se quedó con EEUU y otros países pertenecientes a la coalición internacional hasta el 2009.

En este punto, no se implementó la cláusula de la solidaridad común a nivel europeo. El motivo fue que los gestos de apoyo hacia España y Reino Unido se redujeron drásticamente a la solidaridad internacional y el propio poder de influencia a nivel internacional de todas las naciones.

Sin embargo, con los ataques de París algo ha cambiado debido, por un lado, a las mejoras del PCSD (Política Común de Seguridad y Defensa) en la UE. Por otro lado, la fuerte determinación francesa al declarar la guerra al EI, pidiendo la cláusula de solidaridad europea, ha resultado una gran sorpresa para el resto de los estados miembros.

La cláusula de solidaridad europea

¿Cómo entrará en vigor la cláusula de solidaridad europea por primera vez? ¿Están en riesgo los valores de privacidad y libertad europeos?

La idea de una cláusula de solidaridad se remonta a 1948 con el Tratado de Bruselas. Desde entonces, ha evolucionado y se ha mantenido en cada Tratado. En 2003 con el proyecto de la “Constitución para Europa”, el Artículo 42 contenía la Cláusula de Solidaridad, incluyendo acuerdos detallados de la implementación y coordinación a nivel de Consejo, involucrando a todas las altas instituciones de la UE en el proceso de toma de decisiones para hacer frente a este tipo de situaciones para cualquiera de los estados miembros.

Todo ello estaba incluido como herramienta de la Estrategia Europea de Seguridad, adoptada por el Consejo de la UE, para combatir el terrorismo como amenaza, incluyendo el desarrollar una estrategia para combatir sus orígenes.

El Tratado de Lisboa fue básicamente una transposición del “Proyecto constitucional” en un sentido más amplio. Por desgracia, algunos de los mecanismos del proyecto constitucional no se incluyeron, ya que no hubo consenso al abandonar la soberanía hacia áreas estratégicas, tales como seguridad y defensa.

Por el momento, el Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE) aún está analizando a través de canales la cláusulas de solidaridad que se aplicarían, y que son las obligaciones de los estados miembros hacia Francia. Como es habitual, los diferentes intereses de cada país ante una extrema y difusa declaración de este artículo permite múltiples interpretaciones difíciles de reunir en un consenso común.

Otra herramienta clave para combatir el terrorismo es el Registro de Nombre de Pasajero, nada nuevo en el escenario europeo. Al existir desde 2004, es más conocido como el Acuerdo bilateral entre Europa y Estados Unidos por compartir el Registro de Nombre de Pasajero. Con el objetivo de prevenir y combatir el terrorismo y los crímenes relacionados, este acuerdo fue duramente criticado, invalidado por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) en 2006 y tuvo éxito por otros acuerdos, el último datado en 2011.

El mismo año la Comisión Europea propuso una Directiva para regular el PNR a nivel europeo. 4 años después, aún no tenemos un consenso entre los participantes. Antes este año, comenzaron algunas negociaciones entre la Comisión Europea, el Consejo y el Parlamento. Sin duda alcanzaran una regulación sólida para finales de este año. 

Cuando el derecho de libre circulación se vuelve una amenaza…

El Acuerdo de Schengen entró en vigor hace 20 años. Fue el mejor ejemplo de unidad y representó la evolución de la sociedad europea,  con la eliminación de las fronteras internas y  la proclamación de la libertad de circulación de trabajadores, mercancías y capitales en toda la UE.

Actualmente, lo que está en riesgo es la seguridad de cada uno de los 400 millones de ciudadanos de la UE que se beneficiándo de su tratado. Sin mencionar cómo el actual crecimiento de las fronteras parece un terremoto a nivel europeo.  Mientras tanto, la UE está a favor de fortalecer un control más profundo de las fronteras externas; diferentes países, Fracia en particular, han propuesto diferentes medidas para reducir sustancialmente la libertad de circulación en la UE, incluidos los ciudadanos europeos.

Así que, ¿tenían razón los británicos y otros países cuando salieron de Schengen? ¿Es hora de abandonar el sueño europeo? Estas son solo algunas de las preguntas que no somos capaces de responder ahora que el debate continúa en otro ejemplo de esta batalla entre el inter-gobernalismo y más Europa. Seamos actores y no solo testigos del futuro de la Unión.