[spa] doble acuerdo financiero para la unión europea

Artículo publicado el 26 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 26 de Marzo de 2014

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La cri­sis, de la que pa­re­ce que hemos sa­li­do, ha de­ja­do nu­me­ro­sas ci­ca­tri­ces. La con­fian­za en las en­ti­da­des ban­ca­rias y en las ins­ti­tu­cio­nes está en en­tre­di­cho. Por ello, las au­to­ri­da­des eu­ro­peas han anun­cia­do du­ran­te los dos úl­ti­mos días la ratificación de dos me­didas de gran calado.

Los con­tri­bu­yen­tes eu­ro­peos han cos­tea­do las quie­bras de los ban­cos a lo largo de los úl­ti­mos años. Ade­más de tener que re­flo­tar estos úl­ti­mos con el di­ne­ro del con­tri­bu­yen­te, un año más tarde los ban­cos han re­dis­tri­bui­do los di­vi­den­dos entre los ac­cio­nis­tas. Los di­ri­gen­tes eu­ro­peos han acor­da­do que esta si­tua­ción no se podía re­pe­tir.          

Por ello, el jue­ves por la ma­ña­na se ha hecho efec­ti­vo el acuer­do entre los re­pre­sen­tan­tes del Par­la­men­to y del Con­se­jo re­la­ti­vo a este tema. De­no­mi­na­do de forma téc­ni­ca Me­ca­nis­mo único de re­so­lu­ción ban­ca­ria, según el co­mu­ni­ca­do del Par­la­men­to, estos acuer­dos «as­pi­ran a ga­ran­ti­zar que el sis­te­ma no esté en manos de decisiones po­lí­ti­cas y per­mi­te una toma de de­ci­sio­nes rá­pi­da y creí­ble.»  Tres as­pec­tos prin­ci­pa­les: el BCE es el en­car­ga­do de de­ci­dir; puede poner en mar­cha un res­ca­te en 24 horas y, fi­nal­men­te, serán los ban­cos quie­nes fi­nan­cia­rán el fondo común pues­to en mar­cha. Los ban­cos, en efec­to, pero den­tro de 6 años...

            El pa­sa­do mes de mayo, el Con­se­jo, pre­sio­na­do por la ac­tua­li­dad, co­men­zó a tra­tar el pro­ble­ma de la eva­sión fis­cal. La opi­nión pú­bli­ca es­ta­ba en shock por los es­cán­da­los que afec­tan a po­de­ro­sos di­ri­gen­tes: Cahu­zac en Fran­cia o Hoen­ness en Ale­ma­nia.

 Por ello han aña­di­do a la di­rec­ti­va «fis­ca­li­dad del aho­rro» (ver aquí) que es­ta­ba en ne­go­cia­ción desde hace cinco años. Entre las cues­tio­nes plan­tea­das en esta época, hay una que se ha re­gu­la­do du­ran­te esta cum­bre: El le­van­ta­mien­to (en par­te) del se­cre­to ban­ca­rio. El texto per­mi­ti­rá el in­ter­cam­bio sis­te­má­ti­co de in­for­ma­ción entre las ad­mi­nis­tra­cio­nes fis­ca­les y cuen­tas de­ten­ta­do por las fun­da­cio­nes y las gran­des em­pre­sas.

           Aus­tria y Lu­xem­bur­go blo­quea­ban hasta ahora la adop­ción del texto, ar­gu­men­tan­do que los cen­tros fi­nan­cie­ros ve­ci­nos no es­ta­rían so­me­ti­dos a las mis­mas re­glas. Según ellos, esa me­di­da no es efi­caz salvo que la adop­te todo el mundo. In­clu­so con un sus­pen­se mí­ni­mo, ha sido ne­ce­sa­rio con­ven­cer a los dos re­ti­cen­tes a base de pro­me­sas, cuya efi­ca­cia se puede dis­cu­tir. En efec­to, la Co­mi­sión se ha com­pro­me­ti­do a hacer todo lo ne­ce­sa­rio para que los cinco «pa­raí­sos fis­ca­les eu­ro­peos» (Suiza, Lie­ch­tens­tein, Mó­na­co, An­do­rra y San Ma­rino) adop­ten los cri­te­rios eu­ro­peos. Pa­re­ce evi­den­te que estas pro­me­sas per­mi­ti­rán a los di­rigen­tes de los dos paí­ses sal­var las apa­rien­cias. En efec­to, ni uno ni otro tie­nen un peso su­fi­cien­te en Bru­se­las como para im­po­ner sus opi­nio­nes.

Hay que ale­grar­se de estos acuer­dos que van in­du­da­ble­men­te en el buen sen­ti­do. Pero po­de­mos la­men­tar el com­por­ta­mien­to lu­xem­bur­gués quien se negaba de una forma infantil sin saber a cien­cia cier­ta que los sui­zos ha­rían lo mismo.  Es­pe­ra­mos con im­pa­cien­cia los prim­e­ros re­sul­ta­dos con­cre­tos.