[spa] FORO «TRADUCIR A EUROPA»: LA TRADUCCIÓN BAJO LA LUPA (cap.1)

Artículo publicado el 10 de Octubre de 2014
Artículo publicado el 10 de Octubre de 2014

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

La Dirección General de Traducción de la Comisión Europea ha puesto en marcha el 18-19 de septiembre en Bruselas el Foro «Traducir a Europa». Este evento ha permitido reunir a distintos actores del mundo de la traducción. Numerosos temas han sido examinados: este artículo les invita a tratar a fondo las cuestiones que animaron las distintas mesas de debate. 

Multilingüismo, calidad de las traducciones automáticas, derechos de autor y falta de capacidad de los nuevos licenciados que se las ven con sus primeras experiencias laborales...estos son algunos de los temas debatidos en el Foro «Traducir a Europa - Interconectar a los actores de la traducción», que ha tenido lugar en Bruselas en el centro A. Borschette, conectado por videoconferencia con la unidad de la DGT en Luxemburgo. Cafébabel Bruselas ha asistido al evento y se ha zambullido en el fascinante mundo de la traducción, un oficio aparentemente poco creativo que a menudo no se valora ni se reconoce debidamente

AL PRINCIPIO FUE LA TORRE DE BABEL, PERO LUEGO...

Al principio fue la Torre de Babel. Después ciertos artículos de los tratados de Maastricht, de Ámsterdam y de la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE pasaron a garantizar la promoción de la diversidad lingüística en Europa. Finalmente, llegó la famosa Declaración de Barcelona y el principio de la lengua materna+2 a través del que se fomenta la formación de una Europa plurilingüe. Actualmente, la UE reconoce 24 lenguas oficiales, así como otras lenguas regionales y minoritarias habladas en Europa, y se esfuerza, gracias a numerosos programas culturales, en proteger esta diversidad lingüística promoviendo el aprendizaje de lenguas. Todos los ciudadanos europeos tienen el derecho de dirigirse a las instituciones y de recibir una respuesta en su propia lengua, los documentos legislativos se publican en todas las lenguas oficiales y los diputados del Parlamento europeo también pueden tomar la palabra en cualquier lengua oficial. En este contexto, la UE parece un paraíso de las lenguas, la encarnación del ideal de Babel. No obstante, y como subrayan algunos de los participantes en los debates del Foro, el inglés se privilegia de forma sistemática frente al resto de lenguas, y su preeminencia es evidente: en 2013, de un total de 2.024.481 páginas traducidas en el seno de las instituciones europeas, 249.282 estaban escritas en inglés. Más del 77% de los textos originales fueron redactados directamente en la lengua de Shakespeare, 7% en la de Molière, 2% en la de Goethe y el 14% restante en las otras lenguas oficiales. 

A la vista de estos datos, no parece infundada la provocación lanzada por C. Leclerq, al afirmar irónicamente que las instituciones europeas son como una «isla multilingüe en un océano anglófono». En efecto, el fundador de Euractiv propone defender el multilingüismo con la ayuda de herramientas tecnológicas y mediante la creación y difusión de más medios multilingües, facilitando de este modo la comunicación, tanto entre las instituciones y los ciudadanos europeos como entre los propios ciudadanos. Los artículos digitales de Euractiv o bien de EMM son ejemplos concretos de redes de medios en línea, actualizados de forma regular, que publican artículos sobre la actualidad europea en distintas lenguas, dando así más visibilidad a ciertas noticias. Así pues, todavía es pronto para sospechar que el multilingüismo se resigna ante el inglés: más bien parece que sigue afilando sus armas, sin izar aún bandera blanca.  

EL TEMA ABIERTO DE LOS DERECHOS DE PROPIEDAD

Después de haber escuchado un coro de opiniones múltiples, nos adentramos en la maraña de otro tema que sigue abierto: la relación entre derechos de autor y traducción. Según el Convenio de Berna, el autor de una obra protegida dispone del derecho exclusivo de su traducción, pudiendo incluso prohibir a terceros traducirla sin previa autorización. Sin embargo, esto limita el uso de cierto documentos en vistas a su traducción o igualmente su inclusión en las bases de datos de traducción. 

 Algunos participantes en el debate, como J-C Troussel, del despacho internacional de abogados Bird&Bird que trabaja desde hace años en el campo del derecho de propiedad intelectual, afirman que esta problemática puede resolverse con la «implantación de acuerdos contractuales, ya que no debe olvidarse que si bien el mercado de la traducción es global, no lo son las leyes sobre el copyright». En materia de derechos de propiedad intelectual, D. Rummel destaca que «la cuestión central no atañe a la tipología del texto legal que debe traducirse, ni a su calidad, sino a la originalidad de la traducción». 

Entonces, las preguntas que se plantean son las siguientes: dado que la originalidad de un documento es la condición fundamental para obtener el derecho de autor, ¿puede la propia traducción de este documento responder al criterio de originalidad y ser, a su vez, protegida por el derecho de autor? ¿Y en cuánto al trabajo de los intérpretes? ¿Pueden sus prestaciones estar sometidas al copyright? Durante la comida para ampliar la red de contactos, los interrogantes se multiplican alrededor de las mesas que ocupan los traductores jurídicos. Algunos de ellos están de acuerdo con J-C Troussel en que «la estructura de la base de datos también puede estar protegida por el copyright», aunque para una traducción jurídica «exacta y exhaustiva hay que tener amplios conocimientos de derecho, puesto que las herramientas de apoyo a la traducción no son capaces de reconocer los matices del lenguaje jurídico». 

Otros hablan de la directiva de 2010 según la que «los documentos esenciales del proceso judicial deben ser traducidos»: pero, ¿a quién le corresponde valorar la importancia de los documentos? ¿A la investigación, al juez de instrucción, al abogado o al acusado? La mayoría de estos juristas-lingüistas piensan que hay otro punto que debería plantearse: la diferencia de tarifas de los traductores jurídicos en función de los Estados miembros de la UE. Como nos explican, «entre los gastos de desplazamiento, las tarifas de traducción e interpretación más o menos caras , la diferencia de precio por los encargos realizados durante la semana o el fin de semana, los traductores jurídicos de los distintos Estados miembros no se sitúan en un plano de igualdad pese a tener un papel equivalente en el seno de la justicia». 

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