[spa] sri lanka: A LA CAZA DE Laxman marley

Artículo publicado el 27 de Julio de 2013
Artículo publicado el 27 de Julio de 2013

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

¡No te preocupes por nada porque todo irá bien! De camino a mi hotel, mientras deambulo por la larga y polvorienta carretera de Dambulla, oigo de repente esta alegre melodía de Bob Marley. Sin darme cuenta esbozo una sonrisa. ¿Cómo ha conseguido colarse esa atmosfera de playa jamaicana en esta pequeña ciudad poco agraciada situada en la calurosa y desierta área central de Sri Lanka?

Si Dambulla no estuviera tan cerca de Sigiriya, de la conocida “Roca del León” esrilanquesa que data del siglo V a.C. o de los templos en el interior de las cuevas mejor preservados de toda la isla, ni un turista pondría sus pies en esta conglomeración de estaciones de autobuses y centros comerciales.  A pesar de todas las vicisitudes, Bob Marley se abrió camino hasta aquí. O al menos lo ha hecho en la persona de Laxman que se ha autoproclamado el "Bob Marley de Sri Lanka".

Su pequeño rickshaw de color rojo, negro y amarillo se detiene junto a mí, pero la música que procede de los altavoces es tan ensordecedora que apenas entiendo qué me dice. Me levanté esta mañana, le sonreí al amanecer, tres pequeños pájaros se acercaron a mi puerta…Como no tengo nada que hacer, me subo a su rickshaw y dejo que me guíe por Dambulla.  Laxman cree que la reputación de su lugar de nacimiento no le hace justicia. Además opina que Bob Marley es el mejor músico de todos los tiempos, incluso después de tantos años. Laxman, a quien prefiere que le llamen Bob, ronda los treinta y se le reconoce fácilmente por su vaqueros azules, su camiseta de Bob Marley y su sombrero jamaicano. ¿Cuál es su trabajo? “Ayudar a los turistas”. No es ni guía turístico ni va a la caza de turistas, ni tampoco es un simple conductor de rickshaw. Más bien le podríamos definir como alguien con un gran corazón. “No me interesa el dinero. Lo hago porque me divierte. Subido a este rickshaw, conozco a muchos europeos y estadounidenses interesantes. Aprendo muchísimo. Siempre tienen lista una sonrisa”. 

Cantando dulces canciones de melodías puras y verdaderas…este es mi mensaje para ti…La primera buena acción del día de Laxman es llevarme a casa de su acci que significa “abuela” en cingalés. A pesar de que los vínculos se basan más bien en la amistad y no tanto en la sangre, en este caso parece no importar. “Después de todo, nunca se pueden tener suficientes abuelas”, afirma Laxman riendo. Después de beber una taza de tay azucarado (café negro) y haberme mudado del hotel a la habitación de invitados de su acci, Laxman me lleva por la carretera hacia el norte. “Para ver elefantes salvajes no tienes porque ir a un complejo ecoturístico caro. Los elefantes están aquí al alcance de nuestra mano, al lado de la carretera”. Mientras me pregunto si el ritmo bamboleante y lento de Bob Marley no asusta a los elefantes, nos caza un control de velocidad. No obstante, parece que este hecho no ejerce ningún efecto en el buen humor de Laxman que paga la multa de 1.000 rupias de Sri Lanka (unos 5’90€) y sigue conduciendo alegremente. Parece que Laxman se ha adueñado del mantra de Bob Marley: Don’t you worry.

“No siempre ha sido coser y cantar, sobre todo durante la guerra civil transcurrida entre 1983 y 2009”, me cuenta Laxman mientras esperamos a los elefantes entre la maleza junto a la carretera. “Mi familia tuvo muchos problemas. Ahora mi hermana trabaja en los Emiratos Árabes Unidos y yo cuido de sus hijas”. Hace poco una de ellas abandonó a su marido alcohólico. En Sri Lanka, al igual que en la mayor parte de Asia, ésta no es una decisión fácil de tomar. “Pero siempre intento mirar el lado bueno de la vida, trabajo muy duro y quién sabe si en un futuro me iré a Europa”.  Sin embargo sus planes sólo incluyen una visita a Europa, ya que no se puede imaginar vivir en unos países tan fríos y grises. No quiere renunciar a la excelente cocina esrilanquesa llena del sabor característico del arroz, coco y un montón de chili. “En una ocasión estuve en el sur de India, en Mumbai. No comí nada durante un mes. Todo sabía de manera repugnante. Demasiado grasiento y sucio. Aún así, pasado un tiempo me topé con una dhaba esrilanquesa. De no haber sido así, me hubiera muerto de hambre”.

De repente, entre risas, mientras intento explicarle a Laxman las razones por las que a los europeos no nos parece tan diferente la comida de Sri Lanka y Mumbai, aguza el oído.

De pronto, por nuestra derecha aparece la primera manada de elefantes. Tres elefantas y una cría caminan sin prisas a lo largo de la carretera. “Buscan el lugar idóneo para cruzar”, me susurra al oído Laxman. No te preocupes por nada porque todo irá bien… Entre susurros, Bob Marley parece no asustar a la pequeña manada de elefantes. Mientras se pone el sol entre las altas colinas cubiertas de pastos y cubre el paisaje de esa mágica luz roja y dorada tan característica de Sri Lanka, otros tres elefantes solitarios pasan por nuestro lado y encuentro una larga pluma de pavo real entre la hierba. No te preocupes por nada… Mucho después de que la noche haya caído, volvemos a casa de accii en nuestro pequeño y flamante rickshaw.

Al día siguiente Laxman insiste en acompañarme hasta la parada de autobús. Pero antes pasamos por su casa. Henchido de orgullo me enseña su casita en la que la pintura color verde menta se desconcha del techo y los muebles y ventanas tienen grandes manchas. Probablemente Laxman ha sentido mi indecisión porque inmediatamente intenta explayarse. “Mi casa está situada en la carretera principal de Dambulla, no muy lejos de las cuevas budistas y el Templo de Oro. Durante años los monjes han intentado quedarse con estas tierras y despojarnos de ellas. Por esa razón, ya no arreglo nada más en mi casa. No quiero tirar el dinero a la basura”. Pocas palabras amables puede dedicar al clero budista de Dambulla. “Sólo se preocupan por las donaciones. Poco budista, ¿no crees?”

No obstante, no se queja mucho. Porque todo irá bien. ¡No te preocupes! Mientras pueda pagar su tay y sus galletas, la cena para sus sobrinas y le pueda poner la vacuna contra la sarna a su perro, Laxman será feliz. A Laxman le encantaría poder visitar a sus amigos en Alemania y Holanda, pero no es que sea especialmente sencillo para un esrilanqués conseguir un visado europeo. Cuando me bajo del richshaw en la parada de autobús,  ni tan siquiera acepta el dinero que le doy. Casi ni puedo meterle en el bolsillo 1.000 rupias de Sri Lanka por la multa de velocidad. Al fin y al cabo, afirma que es bastante rico. “Me gustaría recordarte como un amigo, no como un cliente”. Laxman ya ha subido a su colorido rickshaw y su traqueteo se aleja lentamente. Pero todavía oigo los ritmos alegres que salen de sus altavoces. No te preocupes por nada… Bob Marley posiblemente se hubiera quedado prendado en la casa de accii en Dambulla.

En julio de 2013, tanto Laxman como sus vecinos están a la espera de un desalojo inmediato, ya que finalmente se han cedido sus propiedades al clergo del Templo de Oro. Los actuales residentes de Kandy Road no recibirán ni indemnización ni alojamientos provisionales a cambio. Hasta el momento, apenas se ha realizado cobertura mediática, ni local ni nacional, de los incidentes de Dambulla.