[spa] Torre de Babel: Venecia del Norte, París del Este

Artículo publicado el 17 de Septiembre de 2017
Artículo publicado el 17 de Septiembre de 2017

Atención, este artículo no ha sido revisado ni publicado en ningún grupo

Si las Vegas es la ciudad del pecado, Chicago es la del viento, y Nueva York la Gran Manzana. Parece que cada gran ciudad de los Estados Unidos recibe un apodo. ¿Y si, basándonos en sus características e historia, adjudicáramos un alias y un lema a las grandes metrópolis del viejo continente?

Después de muchos años de quejas por parte de los habitantes del pueblo canadiense de Tisdale, se decidió finalmente cambiar su lema oficial. Desde el año 1958 se elogiaba la práctica de la violación a través de la alusión a una cita del Antiguo Testamento: "Tierra de violaciones donde fluye la miel". La mala suerte había querido que, en la actualidad, todo el mundo asocie a esa tierra de violaciones y miel solamente con las violacionesFinalmente, después de sesenta años, se tomó la decisión de cambiar ese lema a opportunity grows here.

Aunque las ciudades y pueblos de Norteamérica son conocidos a veces por sus absurdos nombres, lemas y apodos, ¿cómo se autodefinen las mayores ciudades de Europa? La lista de definiciones y lemas relacionados con ciudades europeas es una reveladora amalgama de tendencias y valores, los cuales han ido cambiando a lo largo de la tempestuosa historia del continente.

Si observamos a través de la historia, descubriremos que el latín reina en la tradición de obsequiar un lema a las ciudades. Londres apela al liderazgo de Dios (Domine dirige nos), mientras que Varsovia se perpetúa invicta (semper invicta). Estos lemas contrastan eventualmente con los eslóganes actuales que son utilizados para la promoción de ambas ciudades: la valiente Varsovia aligera el tono y desea que se enamoren de ella; y Londres, a pesar de los últimos acontecimientos, sigue considerándose una ciudad tolerante y abierta (#LondonIsOpen).

Las autoridades de París suponen que con la Ciudad de las Luces (Ville Lumière) no se necesita añadir ni publicidad, ni eslóganes. Los parisinos se adhieren fielmente al lema en latín de la ciudad que proclama a cuatro vientos que "aunque sea batida por las olas, nunca será hundida" (fluctuat nec mergitur). Este lema obtuvo un importante eco mediático después de los sucesos de noviembre de 2015, cuando se inscribió en carteles y murales como divisa de la resistencia contra la oleada terrorista.

Roma no tiene complejos. Aunque en el escudo de la ciudad se leen las aburridas iniciales SPQR (Senatus Populusque Romanus), que significan "El senado y el pueblo de Roma", Roma puede alardear de toda una antología de apelativos. Estos subrayan su importancia y estatus, desde la Ciudad Eterna  (Roma Aeterna) hasta la única y legítima "Ciudad" (Urbe), pasando por la capital del mundo (caput mundi). Al otro extremo del espectro se encuentran los habitantes de Bruselas. Su ciudad es ciertamente uno de los nodos políticos más importantes de la Unión Europea, pero ellos en sus conversaciones la denominan cariñosamente "bella" (Bruxelles, ma belle).

En la Península Ibérica se va directamente al grano: La sociedad madrileña lleva años presentando su ciudad con un slogan que destaca su carácter unificador  (la suma de todos). Barcelona se mantiene adherida al recuerdo de su pasado como ciudad noble (ciudad condal). Similar caso sucede en Venecia, la cual en su apelativo La Serenissima hace referencia al "más brillante" de los dogos [condes]. Vale la pena recordar que muchos envidiaron sus canales y puentes, hasta el punto que la Venecia del Norte no sólo es apelativo de Amsterdam, sino también de otras ciudades como San Petersburgo, Estocolmo, e incluso Wroclaw. Del mismo modo, París tiene muchas seguidoras, entre ellas: Varsovia, Budapest y Praga, denominadas todas ellas las París del Este. Praga puede además alardear de un título adicional: La ciudad de los cien puentes.

Algunos de estos apodos y lemas están realmente arraigados, mientras otros son tan sólo se quedan con el ferviente deseo de llegar a serlo. Solo nos queda cruzar los dedos para que el lema de la Unión Europea,  in varietate concordia (unida en la diversidad), sea también una realidad.

---

Torre de Babel