[spa] UCRANIA: POR QUÉ APOYO LA REVOLUCIÓN.

Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2013
Artículo publicado el 16 de Diciembre de 2013

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Los vien­tos de la li­ber­tad so­plan tam­bién para aque­llos que ju­ra­ban no de­jar­se lle­var. No obs­tan­te, nues­tro co­rres­pon­sal en di­rec­to en Kiev y enamo­ra­do de Rusia, de­cla­ra su apoyo fer­vien­te a los ma­ni­fes­tan­tes eu­ro­peís­tas ins­ta­la­dos en la plaza de la In­de­pen­den­cia.

Tengo ten­den­cia a estar a favor de Rus­sia. Me gusta San Peters­burgo, el Cau­caso, el vodka, las mu­je­res y el alma es­la­va. Me gusta la forma por la cual el pue­blo ruso puede lle­gar a ser in­con­tro­la­ble cuan­do con­si­de­ra que ya ha te­ni­do su­fi­cien­te. Me gus­tan los in­men­sos bos­ques ne­va­dos de Si­be­ria. Me en­can­ta­ría re­co­rrer todo el país a bordo del Tran­si­be­riano.

Pero el sen­ti­mien­to de ser ru­só­fi­lo no debe de­vas­tar­lo todo, como se ve fre­cuen­te­men­te en los co­men­ta­rios pre­sen­tes en la web RIA No­vos­ti. Al­gu­nos va­lo­res son  in­mu­ta­bles y no se pue­den re­ga­tear según los pro­ta­go­nis­tas. 

UN DE­RE­CHO DE LOS MÁS FUN­DA­MEN­TA­LES

Es el caso de Ucra­nia. En efec­to, creo que este país ten­dría mucho por ganar acer­cán­do­se a Rusia, por lo menos desde el punto de vista eco­nó­mi­co. Ade­más, los lazos cul­tu­ra­les, his­tó­ri­cos y lingüís­ti­cos que los unen no pue­den ocul­tar­se. Por otra parte, Ucra­nia es in­dis­pen­sa­ble para la se­gu­ri­dad rusa, pues se trata de un es­ta­do-ta­pón entre las hor­das de la OTAN y las tro­pas rusa. Ucra­nia es pues in­dis­pen­sa­ble para la se­gu­ri­dad mun­dial, ya que im­pi­de even­tua­les con­tien­das entre dos po­ten­cias ti­tá­ni­cas.

No obs­tan­te, soy "de iz­quier­das", si es que eso aún sig­ni­fi­ca algo. Apoyo la au­to­de­ter­mi­na­ción de los pue­blo, su li­ber­tad. In­clu­so aun­que si los ucra­nia­nos qui­sie­ran ser abo­mi­na­bles li­be­ra­do­res eu­ro­peos al ser­vi­cio del ca­pi­tal ame­ri­cano, les apo­ya­ría. Es su de­re­cho más fun­da­men­tal. Nadie puede im­pe­dír­se­lo, ni Moscú ni las fuer­zas es­pe­cia­les de esa mafia ucra­nia­na apo­da­da "go­bierno".

Re­cha­zar­les este de­re­cho, bajo pre­tex­to de un amor in­con­si­de­ra­do hacia Rusia, no ser­vi­rá a nadie. Los ucra­nia­nos no son de los que cie­rran el pico cuan­do algo les va mal. Ni mucho menos. La at­mós­fe­ra de la plaza de la In­de­pen­den­cia da buena fe de ello: Son miles los ma­ni­fes­tan­tes que ahí per­ma­ne­cen. Obli­gar­les a vivir al mar­gen de un país que res­pe­tan pero que no so­por­tan más sólo con­du­ci­ría inevi­ta­ble­men­te a nue­vos pro­ble­mas. Y eso nadie lo quie­re. 

"sim­ple­men­te somos di­fe­ren­tes"

Los ucra­nia­nos de Lviv, la ciu­dad más gran­de del oeste, me han afir­ma­do que no tie­nen nada con­tra Rusia. "Sim­ple­men­te somos di­fe­ren­tes. Nues­tros ca­mi­nos no son los mis­mos". Me de­cían ati­bo­rrán­do­se de sal­chi­chón al vodka (por cier­to, ex­ce­len­te). "Que­re­mos una buena re­la­ción de amis­tad i de ve­cin­dad con Rusia. Pero sa­be­mos por ex­pe­rien­cia que si ba­ja­mos la guar­dia,  nos aplas­ta­rán". La his­to­ria, des­afor­tu­na­da­men­te no les quita la razón, in­clu­so ha­bién­do sólo con­tras­ta­do esto. 

Me ha emo­cio­na­do la de­vo­ción del pue­blo ucra­niano, su amor por la li­ber­tad y la pa­tria.  Cuan­do en la plaza de la In­de­pen­den­cia un ma­ni­fes­tan­te em­pie­za a can­tar el himno na­cio­nal, 10.000 per­so­nas le si­guen con la mano en el co­ra­zón y los ojos llo­ro­sos. Cómo per­ma­ne­cer in­sen­si­ble al ver se­ño­ras ma­yo­res, a las que les cues­ta ca­mi­nar, en­con­tran­do las fuer­zas para on­dear una ban­de­ra na­cio­nal a 10 gra­dos bajo cero? Cómo ig­no­rar su sed de li­ber­dad al ver es­tu­dian­tes dis­pues­tos a vér­se­las con la po­li­cia por esa sed?

 Por todas estas ra­zo­nes, apoyo la re­vo­lu­ción ucra­nia­na. 

Este ar­tícu­lo ha sido pu­bli­ca­do ini­cial­men­te en el blog per­so­nal del autor.