[spa] Ya iz Berlina: el alfabeto berlinés de Natalia Smolentceva

Artículo publicado el 28 de Septiembre de 2017
Artículo publicado el 28 de Septiembre de 2017

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Berlín destaca por su atractivo creativo y su espíritu cultural, el cual atrae a artistas de todo el mundo. Natalia Smolentceva es uno de ellos. Esta ilustradora rusa ha hablado con cafébabel sobre su relación amorosa con la capital alemana y su proyecto artístico Berliner Alphabet.

A medida que me alejo del laberinto urbano de los túneles del U-bahn, me percató de que llego casi 15 minutos tarde a mi encuentro con Natalia. Cuando entro en la pequeña cafetería donde hemos acordado vernos, la hallo trabajando en un dibujo, con sus bolígrafos de colores esparcidos por la mesa de la cafetería. 

«Siempre dibujo cuando espero a alguien». Sonríe disimuladamente y con su mano dibuja la silueta de la vitrina de cristal situada en el otro lado de la sala con unos cupcakes deliciosos expuestos en ella. «Es por eso que a mis amigos les gusta llegar tarde. Saben que cuando lleguen habrá un dibujito esperándoles». 

Vuelta a los inicios

El sketching no es la única técnica que Natalia, originaria de San Petersburgo, ha perfeccionado. Con una sólida formación en pintura académica hubo una vez que considero seriamente iniciar una carrera profesional en el ámbito del diseño y la comunicación visual. Sin embargo, finalmente se decantó por el periodismo, escribiendo para el St.Petersburg Times y trabajando como editora para Prospekt Magazine. «Durante un tiempo dibujar no era más que un simple pasatiempo», dice Natalia con un tono de voz nostálgico. «Pero de alguna manera, tras todos estos años trabajando como periodista, he conseguido volver a los inicios y he empezado a dibujar de nuevo».

Natalia admite que la necesidad de dibujar algo en un trozo de papel le llegó de casualidad. «Hará cosa de un año me regalaron un cuaderno de dibujo y pensé: “¿Por qué no lo vuelvo a intentar?” Empecé a experimentar y dibujar no de la manera que me había sino de una manera en la que me podía expresar y disfrutar como artista. El dibujo se ha convertido en un proceso muy personal e íntimo y quiero explorarlo a fondo».   

El retorno de Natalia al dibujo coincidió con su traslado a Berlín para su Máster en Comunicación Global y Periodismo Internacional. Su nuevo hogar le causó muchísimas impresiones vívidas que Natalía capto constantemente en forma de esbozos y ilustraciones de acuarela. «Estaba viviendo entre las dos ciudades y viajando por Europa y quería tener un diario donde capturar todas mis experiencias. Como los diarios nunca han sido lo mío, decidí dibujar impresiones en el cuaderno de dibujo.»

Berliner Alphabet

La curiosidad de Natalia ha dado resultado -- hasta el momento, la ciudad ha sido una fuente inagotable de inspiración para su primer gran proyecto de ilustración. «Mis amigos no paraban de preguntarme por la ciudad: qué ver, a dónde ir...Decidí matar dos pájaros de un tiro: Explicarles Berlín a mis amigos con la ayuda de las ilustraciones y convertir esta "historia" en mi primer proyecto serio de este ámbito!».

El proyecto lleva por nombre Berliner Alphabet y toma la forma de una guía ilustrada donde cada letra del alfabeto corresponde a un lugar en Berlín y va acompañada de una entrada de texto. The Alphabet es una forma de narración muy íntima, dado que cada lugar es seleccionado de acuerdo con las experiencias del autor. «Detrás de cada entrada hay una historia o recuerdo», explica Natalia. «A veces, es difícil mantener una distancia y no hacerlo demasiado personal».

La letra «E», por ejemplo, representa el Sowjetische Ehrenmal: el Memorial de la Guerra Soviética y su casa en Treptower Park, que también alberga un parque de atracciones abandonado. Aunque el parque de atracciones no se encuentra abierto al público, Natalia y sus amigos treparon la valla varias veces - hasta que fueron interceptados por un guardia de seguridad.

Natasha coge una carpeta separada con los dibujos del Alphabet y me la pasa. Mientras la hojeo, una sensación de nostalgia se apodera de mí, y recuerdo mi primera estancia en Berlín. Natalia explica el proceso de convertir una ilustración hecha a mano a formato digital, pero tan solo la escucho a medias. En mi mente me hallo en medio del Turmstrasse, catando mi primer Halloumi-Brot (sandwich de queso a la plancha). En un segundo regreso a la cafetería en Rosenthaler Platz con una pregunta urgente: «¿Qué harás con las letras con umlauts?»

«Te has olvidado de la ß» bromea. «No te preocupes» añade. «Tengo un plan».

«Berlín es como un chico descarado»

Le pregunto a Natalia si eligió Berlín deliberadamente. «Ni Berlín ni Alemania estaban dentro de mi radar cuando tuve que pensar en donde hacer el máster. Pero tuve la oportunidad de visitar Berlín como turista junto a mi marido, que es de España. Como suele pasar, íbamos a vernos en algún lugar a medio camino, y Berlín justo estaba entre Rusia y España. Disfrute mucho de la ciudad y pensé que sería un buen sitio donde vivir en un futuro. ¡Nunca me imaginé que pasaría tan rápido!»

Natalia lleva poco más de un año en Berlín y presume con orgullo de su cálida y afable relación con la ciudad. «Para mí Berlín es como un chico descarado que te invita a una cerveza. Quizá no te parezca amable, pero te da confianza para hacer lo que quieres». Esa es su respuesta cuando le pregunto sobre su percepción de la ciudad. «Además, no te rechaza ni te margina, un dato súper importante para alguien que llega de otro país.»