Srebrenica todavía divide

Artículo publicado el 7 de Julio de 2005
Artículo publicado el 7 de Julio de 2005

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Han pasado 10 años desde el genocidio en la ciudad bosnia de Srebrenica. Sin embargo, la tensión que rodea a las conmemoraciones de este hecho prueba que Srebrenica es todavía una herida abierta.

Entre el 11 y 14 de Julio de 1995 el ejército serbo-bosnio, dirigido por el general Ratko Mladic, asesinó aproximadamente a 8.000 hombres musulmanes (bosnios) tras atacar Srebrenica, considerada hasta ese momento un “refugio seguro” de la ONU. Este genocidio europeo, primero desde el final de la segunda Guerra Mundial, ha sido conmemorado el lunes 11 de julio, con una ceremonia en Potocari, al norte de Srebrenica. Entre las autoridades que está previsto asistan se encuentra Boris Tadic, actual presidente de Serbia. Esto ha enfurecido a los musulmanes bosnios que consideran que Tadic debería mantenerse al margen, como Mladic y Radovan Karadzic, los líderes políticos de los serbo-bosnios durante la guerra, que no se encuentran entre rejas.

Un asunto delicado

La semana pasada surgieron nuevas protestas cuando alguien sugirió -presuntamente Jack Straw, Ministro de Asuntos Exteriores británico- que los líderes de Bosnia, Serbia y Croacia deberían hacer pública una declaración común de “reconciliación y perdón” en Potocari. Croacia señaló acertadamente que no tenía nada que ver con el genocidio y por lo tanto no había necesidad de que se disculpara, mientras Srdjan Dizdarevic, el jefe del comité finlandés de Derechos Humanos en Bosnia, afirmaba que era “totalmente inaceptable que en el décimo aniversario (del genocidio) deba concederse el perdón a todo”. Tadic no ha sido disuadido y, quizá como consecuencia del reciente vídeo con los asesinatos mostrados en la televisión serbia, prometió arrodillarse y pedir perdón por lo sucedido en Srebrenica. Sin embargo, para muchos bosnios, es demasiado pronto para pedir perdón.

Fracaso internacional

El genocidio de Srebrenica es todavía una herida abierta, pero no sólo para los bosnios, sino también para la comunidad internacional que no paró, o no pudo parar la masacre. La ONU, que declaró Srebrenica como refugio seguro en 1993 tras los ataques sobre el enclave bosnio, fracasó en su misión de proteger allí a sus habitantes. El ejército holandés, responsable del enclave, estaba insuficientemente armado, teniendo prohibida la respuesta armada excepto si se veía atacado. Esto, unido al hecho de que 55 miembros holandeses de las fuerzas pacificadoras eran rehenes de los serbios y al fracaso de la ONU para enviar apoyo aéreo, ponen de manifiesto que el “refugio seguro” nunca lo fue. Y, como Kofi Annan, Secretario General de la ONU, dijo en 2002, “la tragedia de Srebrenica manchará para siempre la memoria de la ONU”.

Diez años no es período muy largo. Si la mayoría de los bosnios cree que es demasiado pronto para perdonar, sus sentimientos deberían respetarse. Sin embargo, la reconciliación entre bosnios y serbios es imposible sin unos líderes políticos serbios mostrando contrición. El que el gobierno serbo-bosnio ya lo hiciera en noviembre de 2004 y el que haya también organizado la ceremonia de conmemoración debe ser aplaudido. Y Tadic deberá arrodillarse e inclinar su cabeza ante las víctimas. No precisamente el próximo lunes.