Sudando en Dinamarca: Historias del Festival de Roskilde 2009

Artículo publicado el 13 de Julio de 2009
Artículo publicado el 13 de Julio de 2009
He estado en Roskilde muchas veces. Generalmente no voy a la mayoría de los conciertos y ando un poco a la deriva en la realidad 'irreal' que mágicamente se desprende cuando se coloca a gente en una explanada y se les dice que hagan lo que les plazca. Sin embargo, por el bien de este artículo, asistí a algunos conciertos

Todos los años Dinamarca se pone patas arriba durante la primera semana de julio; gente de todas las edades y venidos de todo el país hacen sus maletas y se trasladan a una explanada a las afueras de la ciudad provinciana de Roskilde, en la isla de Zelanda, para celebrar el mayor evento cultural de Escandinavia. Los asistentes llegados de fuera triplican la población de Roskilde, convirtiéndola en la cuarta ciudad danesa durante la celebración de uno de los más grandes festivales al aire libre de Europa solo por detrás de los míticos Rock Werchter, Sziget y Glastonbury. Aproximadamente un tercio del público es extranjero, la mayoría de Noruega y Suecia, pero con Alemania, Reino Unido y Los Países Bajos bien representados.

Trentemøller: ¿La grandeza danesa?

Noche de inauguración: Trentemøller toca en el escenario principal del festival, el emblemático escenario Orange, con capacidad para más de 60.000 personas. Su actuación es todo un show que atrae al público tradicional de Roskilde, amante del rock y el pop. Todos los daneses, incluyendo los coleccionistas de festivales, parecen pensar que la música electrónica es la que goza de mayor popularidad. Siempre me siento un poco avergonzado cuando oigo a los daneses hablar de su grandeza y sus logros. El despliegue exagerado de los medios de comunicación previo al concierto ha sido tan intenso, que honestamente pienso que me disfrutaría más el festival si viniera de otro país.

Dejando a un lado la música, en cualquier parte del festival el clima está destinado a ser el tema de discusión más importante. Este año Roskilde fue bendecido con cielo azul y sin lluvia, pero lo que aparentemente es agradable no lo es tanto en la práctica. Tratar de dormir (o sólo permanecer) en una carpa cuando hay más de 30 grados en el exterior es una verdadera tortura. Y como el alcohol desgraciadamente me hace desear estar despierto todo el tiempo, nunca logro llegar a la cama lo suficientemente temprano como para dormir más de dos horas antes de que el sol me haga salir.

(Imágenes: ©Julien Decrey)

Cuando llega el mediodía el objetivo es encontrar un lugar sombreado. La mañana del sábado transcurre en el área de relajación. 'El salón’ es un enorme edificio parecido a un establo con el suelo cubierto de arena y fresca música pop ambiental estilo ‘Baleares’ de los noventa (¡hasta tocan ‘He’s on the phone’ y la versión de 1970 de ‘Suicide is painless’!). Tendido, medio dormido en la frescura de la sombra, sé que a pesar del sudor intenso, las resacas épicas, la falta de sueño y el sabor a cebolla cruda del sandwich del viernes por la noche, estoy en el lugar correcto, a la hora correcta y con la gente correcta. La felicidad llega cuando menos lo esperas.

Pet Shop 'Men'

Estar en Roskilde no se trata sólo del apretado programa de conciertos. Las áreas de camping y del festival contienen suficiente locura, juegos, creatividad y política de base para mantenerte ocupado las 24 horas del día. Refrescarse bajo el cañón de nieve, recargar el móvil pedaleando sobre bicicletas hechas a medida, escuchar charlas acerca del clima, participar en clases gratis de educación sexual, patinar, escalar, nadar, pescar, jugar con la realidad virtual, delirar toda la noche en fiestas piratas, que modelos escasamente vestidas froten todo tu cuerpo en el túnel de lavado humano…con tantas cosas que pasan alrededor apenas hay tiempo para conciertos.

A pesar del sudor, las resacas, la falta de sueño y del sabor a cebolla cruda del sandwich del viernes noche, estoy en el lugar correcto, a la hora correcta y con la gente correcta

Un concierto que no me quiero perder es el más esperado del sábado noche: Pet Shop Boys : ¿Quién no adora a los Pet Shop Boys? Su espectáculo es fenomenal -la limpieza y perfección de su estética me hace olvidar hasta que estoy respirando polvo con olor a pis-. Lo único que deprime de su recorrido por el carril de los recuerdos felices es que ahora parecen casi como una pareja de Truman Capotes en colores chillones, lo cual no sólo hace el nombre de su banda un poco patético, sino que inevitablemente me hace pensar que, si Neil Tennant se ve viejo, entonces algo bello ha muerto dentro de todos nosotros.

Cuarenta años de existencia de un festival completo y seguro

(Imagen: ©Thomas Kjaer)Roskilde podrá no ser el festival más grande, más desenfrenado o más original de Europa, pero dudo que se encuentre otro festival importante con mejor infraestructura. Después del horror logístico de tratar de volver a casa en Berlín desde el Festival Fusion sólo una semana antes, es una agradable sorpresa ver que el tren que tomo en la estación del festival me lleva hasta la estación central de Copenhage en menos de una hora. Después de casi cuarenta años de existencia el festival puede ahora presumir no sólo de tener su propia estación de ferrocarril, sino también su propia estación de radio, su periódico, su pista de patinaje, su cine, sus lagos artificiales, su panadería, su noria, sus antenas de telefonía celular y hasta un supermercado donde todo, desde su sopa de lentejas orgánicas hasta sus cigarros cubanos del whisky bar, puede pagarse con tarjeta de crédito.

Roskilde es también una mini-versión dionisiaca de los modernos estados del bienestar escandinavos, donde el confort es Dios, y la seguridad tiene prioridad

El accidente del año 2000 del que tanto se habló, en el que nueve jóvenes murieron trágicamente durante un concierto de Pearl Jam, ha traído aparejadas enormes inversiones y atención a la seguridad y protección. Ahora es ilegal que el público haga “olas” y que se sienten sobre los hombros y los escenarios más grandes se han dividido en ‘pits’ con zonas de seguridad entre ellos. La explanada del festival es tan segura ahora como un patio de recreo sueco. Por todo ello, el festival de Roskilde es, no sólo el evento cultural más grande de Escandinavia, sino también una mini-versión algo dionisiaca de los modernos estados de bienestar escandinavos, donde el confort es Dios y la seguridad tiene prioridad sobre todo. La única diferencia es que en el festival todo el mundo es bienvenido.