SUPERMERCADO VIRTUAL: COMPRAR sin esfuerzo

Artículo publicado el 19 de Marzo de 2014
Artículo publicado el 19 de Marzo de 2014

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¡Sí, es posible! Este tipo de supermercado se llama Wink y está a pocos minutos en coche de mi casa, así que decidí probarlo.

El comercio virtual ya está disponible en las capitales principales de Europa con un mismo concepto: haces el pedido online, a través de un ordenador, teléfono inteligente o aplicación para móvil.

Normalmente tienes que hacer el pedido con un día de antelación, además de indicar el lugar y la hora de recogida. Cuando llegas a la tienda tienes que devolver los cestos que te han dejado o pagar la fianza (si es la primera vez que los coges o se te han olvidado). Después pagas la factura y metes los productos en el coche.

El valor añadido (la mayor diferencia) de esta nueva tienda es la atención al cliente comparada con sus competidores. Los precios son aproximadamente los mismos, pero el concepto es totalmente diferente de lo que esperamos en un supermercado. Como en cualquier otra tienda que ofrezca la venta online, escoges entre diferentes productos y cantidades: productos lácteos, carne, fruta, verduras… Puedes buscarlo por producto o por marca. La diferencia es que aquí puedes optar por recoger tu pedido ¡en solo 3 horas! Además, una vez tengas todos los productos en la cesta puedes pagar con tarjeta de crédito o débito. Después recibes un correo electrónico con la confirmación del pedido y un código QR para que lo uses al recoger la compra.

Empecé con mi pedido a las 11:30 y escogí recogerlo a las 14:00, pero a las 12:30 recibí un mensaje diciéndome que tenía la compra lista así que a las 13:00 ya estaba de camino en el coche.

Llegué a la tienda, que parece una gasolinera moderna con un almacén detrás, y aparqué el coche en el aparcamiento disponible, que incluye una pantalla a la altura adecuada para que se pueda alcanzar fácilmente desde el coche. Allí saqué el móvil con el código QR y lo escaneé, con lo que unos segundos más tarde aparecieron en pantalla mis datos y una especie de barra de descarga que indicaba el tiempo de espera.

De mientras apareció un mensaje informando de que las instalaciones tenían wifi gratuito, así que no te aburres mientras esperas. A los 10 minutos un joven vino empujando un fuerte carrito lleno de bolsas de papel; me dio la factura y me pidió que abriese el maletero. ¡Hasta entonces no había movido ni un dedo! Colocó las bolsas en el interior, cerró el maletero y se despidió, desapareciendo dentro del edificio.

Diría que esta es una forma lujosa de hacer la compra, pero no está dirigida a todos los públicos: los clientes meta son reducidos debido a varias suposiciones. Primero, el concepto está pensado para quienes tienen coche, no como un supermercado al que se puede acceder a pie. Además, dan por hecho que llevarás un aparato electrónico con el que esperar (por eso la señal de «wifi gratis»).

La experiencia general es satisfactoria y me gusta este concepto, especialmente para compras de última hora o para hacer compras grandes (cajas, latas, botellas, productos congelados…). Aun así, el tiempo de espera fue de 10 minutos, lo cual se hace largo si estás «aparcado» dentro del coche, así que deberían tener cuidado con eso.

Es un concepto muy innovador y creo que va a ganar adeptos, aunque el número de clientes potenciales aún sea reducido (gente entendida en tecnología, a la que no le importe comprar online y con coche). Por ello, no sé si amortizarán la inversión del todo, así que en el futuro podrían expandir su público meta.

Por último, creo que los supermercados «clásicos» pueden dormir tranquilos, porque la comida del comercio online no puede reemplazar la experiencia sensorial de comprar productos frescos (carne, pescado) in situ. Escoge tu corte favorito y mira cómo el carnicero te lo deja listo y fresco. ¡Disfruta de la compra!