Sylvie Goulard: “Veo a Joschka Fischer como nuevo representante de la política exterior europea”

Artículo publicado el 16 de Octubre de 2007
Artículo publicado el 16 de Octubre de 2007
Lisboa acoje el 18 y 19 de octubre una cumbre europea crucial para fijar el contenido definitivo del nuevo Tratado europeo. Sylvie Goulard, ex consejera de Romano Prodi en la Comisión europea, lo ve claro.

En el menú de este posible Tratado de Lisboa tendremos a un Presidente estable del Consejo europeo (2 años y medio renovables) y un ministro europeo para la política exterior con servicio diplomático propio, pero que no se llamará “ministro” para contentar a los británicos que, además, no se verán sujetos a la Carta de Derechos Fundamentales incluida en el tratado. Lo mismo que los polacos, que amenazan todavía con bloquear el acuerdo si no se les concede un fiscal ante la Corte Europea de Justicia, incluso después de conseguir retrasar hasta 2017 la entrada en vigor del nuevo sistema de voto en el Consejo (mayoría de 55% de Estados miembro y 65% de población representada). Por último, las menciones al himno europeo, a la bandera y a la divisa desaparecen del texto, y el fantasma del referendo sobrevuela sobre el Reino Unido, Irlanda y Dinamarca.

Este nuevo tratado sería aprobado durante una segunda cumbre de Lisboa, el 23 de diciembre de 2007. Sylvie Goulard, que se considera “una europea francesa”, preside el Movimiento Europeo de Francia y acaba de publicar el libro L'Europe pour les nuls (Europa para tontos) en el que explica el recorrido y las ventajas de la construcción europea. Para ella, los “tontos en Europa no son los ciudadanos de a pie, sino los que han fracasado en explicarles hasta qué punto el proyecto comunitario es extraordinario”.

No habrá mención al himno europeo: ¿le parece una tontería?

Me da pena en sentido absoluto, pero ahora lo esencial es el compromiso adquirido entre los Estados miembro para salir del callejón sin salida en el que franceses y holandeses les han metido.

¿El Tratado reformado, no ha sido concluido a la ligera?

No, hace 10 años que se trabaja en ello, desde Ámsterdam...

... ¿pero acaso no se ha sustraído del debate?

En efecto, en la metodología dede 2005 ha habido una regresión. La vuelta a la diplomacia de puertas cerradas tras la Convención es deplorable. Sin embargo, nadie quiere retrasar otros 10 años estas reformas indispensables desde la entrada de los nuevos 12 miembros.

¿Qué hay que retener como principal ventaja del nuevo tratado?

Le potentiel que representa el nuevo representante para la política exterior.

... ¿y piensa que Javier Solana debería ocupar aún este puesto una vez aprobado el tratado?

Mire, aunque Javier Solana reúna todas las competencias y la experiencia necesarias para este puesto, es costumbre en nuestras democracias renovar a los responsables [el español Javier Solana es el representante de la política exteror y de defensa europea desde hace casi ocho años]...

... ¿a quién vería en este nuevo puesto?

Sin duda, a Joshcka Fischer, ex ministro alemán de Asuntos Exteriores durante ocho años. Tiene experiencia, un fuerte compromiso y una gran personalidad. Además, proviene de un país que ha contribuido mucho a la UE desde su fundación. Dicho esto, no es el único, el italiano Giuliano Amato, por ejemplo, también reune las condiciones de compromiso y es una persona muy sutil.

¿Se ha topado a menudo con muchos tontos en Europa?

Sí, sobre todo entre los políticos. La gente ordinaria comprende mejor Europa que quienes la gobiernan y privilegian sus intereses personales y categoriales...

... tontos más entre los jóvenes o entre las generaciones más veteranas?

Los más mayores recuerdan muy bien los estragos de la guerra; los jóvenes viven la construcción europea de un modo muy intuitivo, sobre todo los que han participado del programa Erasmus. Es más bien la generación intermedia (45/65 años) la que ha supuesto más problemas en los últimos años, Han querido “matar al padre”, y oponerse a la generación anterior, como fue el caso de Schröder con respecto a su antecesor, Kohl. O el de Berlusconi en Italia.

¿Han comprendido los europeos si Europa es un proyecto liberal o social?

La construcción europea es fundamentalmente un proyecto liberal y social a un tiempo: el caso reciente de la multa de 500 millones de euros a Microsoft por abuso de posición dominante demuestra que en Europa hay reglas que hay que respetar y que Europa hace respetar, por fortuna.

Hemos asistido en estos dos últimos años a un regreso de los nacionalismos expresado hoy mejor que en ningún otro lugar en Bélgica, corazón institucional de la UE...

Bélgica es un ejemplo de libro de lo que puede suceder cuando se calienta el ambiente con el nacionalismo. Dicho esto, es gracias a la existencia de la UE que uno de sus miembros puede permitirse el lujo de pasarse cuatro meses sin Gobierno, como sucede hoy en Bélgica o en el pasado sucedió en Austria.

¿Qué política cree que habría que comunitarizar lo antes posible?

Diría que la Educación, aunque la palabra “comunitarizar” sea impropia. Hay que generalizar los intercambios a todo el mundo (estudiantes, aprendices, buscadores de empleo). Hasta ahora, la experiencia Erasmus ha llegado sólo a unos pocos. En el mismo sentido, sueño con que se reorienten las políticas de cara a la familia, que se les ayude más económicamente; nuestra demografía es demasiado baja y la paridad entre hombres y mujeres no se logra con las medidas emprendidas hasta ahora.

¿Cuál es el cliché sobre Europa que más le molesta?

El que pretende que los euroentusiastas son unos ingenuos y unos idealistas [en referencia a un reciente informe publicado por el ex ministro francés de Asuntos Eteriores, Hubert Védrine, Ndr.]. El proyecto comunitario es idealista y a la vez de un realismo extremo. Desde que hay más “ingenuos” en Europa hay menos muertos. A quienes dicen que Europa es cara les debería dar vergüenza. No tienen sentido alguno de la Historia.