Sziget Festival, el mundo dentro de una isla

Artículo publicado el 1 de Septiembre de 2015
Artículo publicado el 1 de Septiembre de 2015

Es uno de los festivales musicales más conocidos del mundo. Jóvenes de toda Europa, tarde o temprano, oyen hablar del Sziget y a su vez contribuyen a crear y realizar este sueño colectivo: ir al menos una vez a la isla de Obuda, donde tendrá lugar un acontecimiento lleno de música, actividades lúdicas y culturales, y alegría. Mucha alegría...

"Pero, ¿qué significa exactamente Sziget?". Con esta simple y banal pregunta, hecha a mi colega húngara Rebeka, comenzó mi aventura en el Sziget Festival 2015 que, como siempredesde hace 23 años, se celebró a mediados de agosto en la isla de Obuda, donde el Danubio comienza a cortar en dos la maravillosa capital húngara. La respuesta estaba precisamente allí, bajo mis pies, que a cada paso levantaban una montaña de polvo que se mezclaba con el aire sofocante. "¡Isla!". Simple, directa y eficaz, pero al mismo tiempo llena de sorpresas y matices nuevos.

Estamos acostumbrados a tener una acepción no del todo positiva del concepto de "isla". Es decir: a tenerla sólo por un par de meses al año, aquellos calurosos, cuando soñamos con encontarnos en una playa tropical, lejos de los ritmos de una vida frenética. Por el contrario, la palabra "isla" denota un lugar cerrado, circunscrito y restringido por aquello que ocurre más allá del agua. A menudo, las personas que viven en las islas comparten el hecho de tener una mentalidad no precisamente abierta y el profundo arraigo a su territorio.

Sin embargo, si habéis ido o iréis al Sziget, os daréis cuenta de cómo allí estas características se dan la vuelta y de cómo la "isla" puede asumir un significado nuevo, que toma forma en mareas de personas de todas las edades y todas las condiciones sociales, provenientes de todos los países del mundo. Una lengua de tierra donde, durante una semana, las diferencias se mezclan para dar vida a una acumulación de individuos. Rodeados por una ola de positividad y de espíritu de fraternidad, se arrojan al descubrimiento de un festival que, en algunos aspectos, viene definido como el Woodstock de los tiempos modernos.

Bienvenidos al Sziget

Conciertos de todos los tipos (que abarcan desde la música clásica a la tecno, para que cada uno pueda seguir su propio gusto), talleres exposiciones, espectáculos de teatro y circo y la interacción entre público y artistas. Encontrar nuevas personas y establecer nuevas relaciones es increíblemente fácil, a pesar de las dificultades que las crónicas muestran sobre la inmigración y las tensiones sociales.

Debajo del palco no era difícil ver cercanas las banderas de países no muy amigos entre ellos (si no en conflicto, abierto o latente), empuñadas por jóvenes de sus respectivas nacionalidades: Pasan toda la noche juntos, porque fiesta y armonía son sus únicas preocupaciones. Una imagen que hace reflexionar sobre cómo la música y los eventos de este tipo pueden favorecer el encuentro, el diálogo y la integración entre los pueblos.

Las carreras hechas para llegar a los conciertos y las dificultades para organizar las jornadas (a causa de la sobreabundancia de actividades en la oferta) no era nada, lo que más me impresionó fue esa extraña atmósfera, tan difícil de describir pero tan agradable de vivir. Pero además, la presencia de estrellas internacionales como Robbie Williams, Avicii, Gogol BordelloFlorence+The Machine, pasando por los Dropkick Murphy's y Limp Bizkit, no puede hacer otra cosa que transformarlo todo en algo más bonito y emocionante. La variedad musical que ofrece este festival es increíble y es imposible que alguien llegue al final de la jornada sin haber vivido horas de alegría y diversión.

En esta galería (que podéis ver abajo íntegramente) he intentado transmitir ambos aspectos del festival: el lado social y también el musical, para tratar de explicar el origen de esta mezcla tan especial que caracteriza el Sziget.

Creado con flickr slideshow.